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Asturias actualizará este año su censo de osos (y se espera una destacada mejoría de la especie)

En Asturias, Somiedo, Cangas del Narcea y Proaza son los concejos que más ejemplares tienen contabilizados: un total de 370 en toda la Cordillera

Una hembra de oso pardo y una de sus crías, en una fotografía tomada en Asturias. En el círculo, Vincenzo Penteriani, con otra investigadoras analizando las marcas de osos en un árbol. |

Una hembra de oso pardo y una de sus crías, en una fotografía tomada en Asturias. En el círculo, Vincenzo Penteriani, con otra investigadoras analizando las marcas de osos en un árbol. | / V. Penteriani / CSIC

Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

Asturias tiene previsto actualizar el censo de osos este mismo año. El último recuento data de 2020 y ya toca. En la Consejería de Medio Rural convocarán próximamente una reunión del grupo de trabajo –la gestión de la especie recae en la Dirección general de Planificación Agraria, en manos de Marcos da Rocha– para coordinar la elaboración del mismo.

Hasta ahora se manejan las cifras de hace seis años, que sitúan en 370 ejemplares los que componen la población osera en la Cordillera, según el Principado. De esos, 250 se sitúan en la subpoblación occidental y 120, en la oriental. Por comunidades autónomas, Asturias tendría un 35% de la población, unos 131 ejemplares.

Con todo, las cifras no se pueden tomar por comunidades de forma aislada ante el movimiento de los animales, lo que hace imposible determinar exactamente la población en cada zona. En Asturias, Somiedo, Cangas del Narcea y Proaza son los concejos que más osos tienen contabilizados.

Consenso

Entre los especialistas y las organizaciones que trabajan con la especie se da por hecho que el nuevo censo arrojará cifras mejores en cuanto al estado de la población, que ha evolucionado para bien durante las últimas tres décadas en la región. Un éxito fruto de la colaboración entre la administración pública –ayuntamientos, Principado y Gobierno central– y las diversas asociaciones implicadas, además de ganaderos y la ciudadanía en general.

No hay que olvidar que el oso pardo está catalogado «en peligro de extinción» desde 1990 en el Catálogo Regional de Especies Amenazadas de la Fauna Vertebrada del Principado de Asturias, y también en el Catálogo Español de Especies Amenazadas desde 2011. Un estatus que quizás será el momento de revisar, en opinión de algunos, cuando se haga el próximo registro.

Una de las pruebas más evidentes de la recuperación de la especie en Asturias –en 1994 se cifraban en 3 los osos con crías que podía haber– es el aumento continuo de los avistamientos. A la par también ha crecido la conflictividad, al advertir vecinos de núcleos rurales y ganaderos de daños del plantígrado, que cada vez se acerca más a buscar comida en zonas pobladas por humanos.

El pasado septiembre una docena de asociaciones agroganaderas denunciaron en la región «la situación límite» que los profesionales sufren por los consabidos ataques del lobo, pero también del oso, la primera vez que apareció mencionado de forma tan contundente y clara.

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