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Inversión, datos en tiempo real y empuje aeroespacial: la "Ley Borja" (de Ciencia) cumple un año en Asturias

El Principado aprueba la primera convocatoria de cinco plazas de funcionario científico y lanzará en 2026 un total de 24 programas de ayudas por valor de 42,7 millones

Borja Sánchez. Consejero de Ciencia, Empresas, Formación y Empleo del Principado

Borja Sánchez. Consejero de Ciencia, Empresas, Formación y Empleo del Principado / Irma Collín / LNE

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

El presidente del Principado, Adrián Barbón, bautizó como "ley Borja" a la ley de Ciencia asturiana, una norma que cumple un año y que tiene como objetivo ordenar todo el ecosistema científico-tecnológico de Asturias, impulsar la inversión en I-D-i y trabajar con el horizonte de superar los mil millones de inversión en investigación e innovación en 2030, hasta representar el 3% del PIB. También nació con la voluntad de propiciar que Asturias atraiga y retenga talento científico.

Precisamente de quien tomó Barbón el nombre para "renombrar" la ley de Ciencia, el consejero Borja Sánchez (titular de Ciencia, Industria y Empleo), ha comparecido este lunes tras la reunión semanal del Consejo de Gobierno para anunciar novedades en el marco de la nueva normativa y hacer balance sobre el primer año.

El anuncio consistió en la primera convocatoria de plazas para el llamado "CSIC asturiano", con cinco puestos para personal funcionario científico titular, que serán destinados para al Serida, y el lanzamiento del registro de centros de I+D. La consejería de Ciencia también impulsará 24 programas de audas a la innovación y el desarrollo empresarial, y ultima el Observatorio de la Innovación, que permitirá conocer en tiempo real inversiones y desarrollo de las iniciativas en I+D+i.

Sánchez situó la norma como una pieza estructural para orientar la política científica y tecnológica de la comunidad: “está funcionando… muy bien”, valoró, porque es “una herramienta muy necesaria principalmente para ordenar el ecosistema y para tener esa mejor visión de dónde fomentar los programas de innovación”. A la vez, fijó el foco del segundo año: “Ahora lo que nos queda es seguir implementando herramientas”.

Simplificación y orden

La primera gran novedad que el consejero destacó es el decreto del registro del Sistema Asturiano de Ciencia, Tecnología e Innovación, en fase de información pública. El objetivo, explicó, es dotarse de una normativa que permita procedimientos “más simples” y, sobre todo, una herramienta para tener monitorizado y conectado el ecosistema. El registro servirá para “identificar, sobre todo coordinar” a los agentes públicos y privados de la ciencia y la innovación en Asturias.

Además de su función organizativa, el registro busca más agilidad administrativa. Sánchez avanzó la intención de acelerar la incorporación de entidades, incluyendo la posibilidad de incorporar “de facto” a aquellas que ya fueron beneficiarias de ayudas el año pasado.

Pero el registro tiene también una dimensión estratégica: mejorar la calidad y la rapidez de los datos con los que se toman decisiones. El consejero fue explícito sobre la limitación actual: “La única forma que tenemos ahora mismo de hacer ese análisis es con los datos que nos proporciona el Instituto Nacional de Estadística y siempre vamos con ese año, casi dos años, de decalaje”. Frente a eso, defendió el registro como vía para disponer de información “en tiempo real” tanto de inversión en I+D+i como de innovación, evitando distorsiones y retrasos.

Un Observatorio de la Innovación “en las próximas semanas”

La segunda pieza anunciada es el Observatorio de la Innovación, que, según el consejero, se pondrá en marcha “en las próximas semanas” con la incorporación de un perfil especializado en análisis de datos. Su finalidad es dotar a Asturias "De una herramienta de información y evaluación de nuestro ecosistema científico y tecnológico”, dijo.

Ese observatorio, añadió, tendrá una misión práctica, que será la de “recopilar, analizar y difundir datos” del desarrollo de la ciencia y la innovación en Asturias, prestando atención a indicadores que hoy son decisivos para evaluar políticas, como igualdad de género, retorno de la inversión pública y participación en programas nacionales e internacionales.

Unsandbox y una apuesta aeroespacial

El balance del primer año de la ley se apoya también en instrumentos pensados para acortar el salto entre investigación y mercado. En ese marco, Borja Sánchez anunció avances en la creación de un entorno regulatorio tipo sandbox, que definió como especialmente útil cuando la innovación se encuentra con barreras normativas.

El término sandbox proviene del lenguaje de las empresas de innovación. Consiste en establecer un entorno aislado y controlado para ejecutar procesos o programas sin afectar al sistema principal. En este caso, se trataría de un espacio normativo específico con un objetivo concreto. Borja Sánchez econoció que “muchos desarrollos a veces chocan con normativa” y defendió que estos entornos permiten avanzar con más rapidez porque “sabemos que la ley nos ampara para establecer estos marcos donde se pueda desarrollar de una forma muchísimo más rápida un producto innovador”.

En paralelo, destacó que ya está activada la compra pública precomercial dirigida a la industria aeroespacial. Se trata de un instrumento de compra pública innovadora que permite que “las administraciones adquieran un producto que está en un nivel de madurez tecnológica elevado pero no está todavía en el mercado”. El objetivo es acompañar a pymes tecnológicas para que consigan llevar ese desarrollo al mercado, apuntó.

1,8 millones para bancos de pruebas de nanosatélites y motores

El programa se orienta a contratar servicios de I+D para crear infraestructuras tecnológicas inexistentes hoy en el mercado, capaces de avanzar en dos ámbitos:

  • Un banco de pruebas de nanosatélites, integrando en un único sistema una simulación orbital completa (orientación, simulación solar y de campo magnético, vacío y medición de empuje), con aplicación a tecnología satelital vinculada a comunicaciones avanzadas, 5G e IoT.
  • Un banco de pruebas para motores de cohete para pequeños lanzadores (empujes entre 1 y 20 kgf), con potencial para facilitar certificaciones de la Agencia Espacial Europea (ESA) y elevar competitividad de empresas y centros tecnológicos.

El proyecto cuenta con 18 meses de ejecución y una financiación plurianual de 1,8 millones para 2026 y 2027. Además, se encuadra en la propia Ley de Ciencia.

Programación y certidumbre: el calendario 2026 de ayudas (42,7 millones)

El consejero enmarcó estas herramientas en una política más amplia de planificación anual de ayudas. Presentó el calendario de convocatorias de 2026 como una singularidad "que hace única Asturias”, afirmó, y defendió su utilidad para que las empresas puedan preparar mejor aquellas iniciativas para las que busque financiación. Así, las convocatorias “podrán planificarse a lo largo del año”.

El calendario suma 24 programas agrupados en 22 convocatorias, con 42,7 millones de euros, cuatro más que el año anterior, con convocatorias entre marzo y julio para resolver a lo largo del ejercicio. La estructura se divide entre un bloque de crecimiento e inversión (16,2 millones) y otro de nuevo conocimiento, transferencia e innovación (26,5 millones).

De la teoría a la práctica

Para Borja Sánchez, el primer año de la Ley de Ciencia ha servido para poner en marcha la “maquinaria” que lleve la norma de la teoría a la práctica.

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