Aida Valledor y Martí Hurtado, dos jóvenes asturianos que aspiran al ministerio fiscal: "La meta era clara pero lleva sacrificio"
Aida Valledor Hormazábal y Martín Hurtado Cuesta se preparan en el Centro de Estudios Jurídicos en Madrid tras haber superado la oposición para ser fiscales

Dos jóvenes asturianos que aspiran al ministerio fiscal: "La meta era clara, pero lleva sacrificio"
El 28 de abril de 2025, España se quedó a oscuras. El gran apagón que afectó a la Península Ibérica colapsó por unas horas el país y obligó a los españoles a parar. A Aida Valledor Hormazábal le pilló en un hotel de Madrid, sin haber pegado casi ojo la noche anterior y con los nervios a flor de piel. Ese día tenía el primer examen de la oposición para acceder a la carrera fiscal. No lo pudo hacer; uno de los integrantes del jurado no pudo llegar al Tribunal Supremo y tuvieron que trasladarlo al día siguiente.
Quizás fue el destino. Era la cuarta vez que la ovetense se presentaba al examen y ese cambio de fecha, que en un principio le pareció la peor de las suertes, pudo haberse convertido en su aliado. Valledor superó ese primer examen, y los dos siguientes, y desde hace un mes se prepara en el Centro de Estudios Jurídicos, ubicado en Madrid, junto a otro asturiano, Martín Hurtado Cuesta, y otros 76 aspirantes más.
El curso de preparación, que los estudiantes deberán superar para convertirse definitivamente en fiscales, arrancó a mediados de enero con un acto institucional presidido por la fiscal general del Estado, Teresa Peramato, quien en su intervención les recordó que "el trabajo de un fiscal afecta directamente a las ciudadanas y ciudadanos a quienes representamos. Somos servidores públicos y trabajamos […] en el beneficio de cada uno de los ciudadanos, no solo las víctimas, también los imputados y los juzgados".

Aida Valledor / .
Por su lado, el secretario de Estado de Justicia, Manuel Olmedo Palacios, les aconsejó "construir una red en fiscalía en este periodo porque es importante tener a personas de la misma promoción con las que os podéis encontrar en las mismas situaciones en el desempeño profesional y tiene un gran valor".
Valledor tiene 29 años y los últimos seis estuvo preparándose para convertirse en fiscal. En su familia existe tradición jurídica, así que siempre tuvo claro que estudiaría Derecho, en su caso un doble grado con Administración de Empresas. "Mis padres se conocieron haciendo Derecho en la Universidad de Oviedo –él es interventor en un ayuntamiento y ella letrada de la administración de Justicia– y mi hermano es magistrado. Fueron nuestros padres quienes nos transmitieron el amor por la carrera, porque es cierto que si no tienes a alguien en tu familia que te lo explique, cuando te matriculas no sabes muy bien qué te vas a encontrar", reconoce.
En Valledor, la "vocación de servicio público" fue germinando desde bien pequeña, pero no fue hasta que acabó la carrera cuando se decidió a intentar entrar en la carrera fiscal. "Yo elegí ser fiscal porque somos servidores públicos. La faceta que más se conoce es que somos acusadores, pero también tiene una parte muy bonita, que es defender a la víctima, al menor, a las personas con discapacidad... A las personas que nos necesitan, porque somos defensores de la legalidad".
El proceso para conseguir convertirse en aspirante a la carrera fiscal fue duro. "La meta estaba clara, pero lleva muchísimo sacrificio", reconoce. Sus jornadas de estudio se extendían desde la mañana a la noche, prácticamente los siete días de la semana. "Mi día libre era el sábado", cuenta. En los últimos tiempos, el cansancio mental había comenzado a pesarle, reconoce. Eso, y ver cómo el resto de su entorno continuaba con su vida y "tú parece que no avanzas".

Martín Hurtado / .
Nada más lejos de la realidad. Valledor se presentó a la oposición de la carrera oficial en cuatro ocasiones. En todas superó el primer examen y en 2023 llegó al último. "Cuando empecé éramos como 5.000 candidatos, en esta última ocasión no llegábamos a 4.000. La gente al final tira la toalla y hay tanto nivel de competición que otros muchos ni siquiera lo intentan", reconoce.
Martín Hurtado, su compañero asturiano, no cuenta con una tradición jurídica familiar, pero "siempre" tuvo claro que quería estudiar Derecho. "Ese sentimiento de servidor público, de velar por la ciudadanía y de que tengamos un régimen de libertad creo que siempre lo tuve, y ahora lo estoy confimando", reconoce. Lo de convertirse fiscal le llegó más tarde, durante las prácticas del máster. "En las prácticas tuve la suerte de ver muchos juicios, el funcionamiento del jurado, del trabajo interno... De cómo se desempañaban todos".
Fue cuando comprendió que lo que más le motivaba era todo lo que conlleva presentar "una postura con base a un texto legal" que ayude a defender "la legalidad y también los intereses de la gente o de las víctimas". Y así decidió lanzarse a la piscina e intentar sacar adelante la carrera fiscal.
Él también se dejó la piel durante cinco años. "Al principio te dicen que no estudies menos de ocho horas al día. Tienes que aprenderte mucho temario y la terminología", explica. En su caso, se dice un enamorado del derecho penal, así que "eso lo dejaba para por la tarde y lo más tedioso lo estudiaba por la mañana, que estás más fresco".
Hurtado contó con un preparador que le guió en todo este proceso. "Trabajé y estudié mucho para conseguir esto. No es solo una preparación de los conocimientos, sino una preparación mental. Lo más complicado es que ves que tu entorno va dando pasos y tú estás como en un paréntesis. No sabes lo que va a pasar, cómo te va a ir", reconoce.
Ambos tienen todavía por delante seis meses de preparación. En el Centro de Estudios Jurídicos reciben clases teóricas, pero sobre todo empiezan a llevar a la práctica esos conocimientos que memorizaron a lo largo de tantos años. Aprenden a hacer interrogatorios, tienen simulación de juicios…

La 64.ª Promoción de acceso a la carrera fiscal, con Teresa Peramato (novena por la izquierda en la primera fila) / .
Prácticas en Asturias
"Nos preparan mucho para el día a día", apunta Hurtado. Un objetivo que persigue también las prácticas que realizarán en el segundo semestre del año. Estas, si todo va bien, las llevarán a cabo en Asturias. Ahí pasarán por distintas especialidades y juzgados para conocer de primera mano cómo va a ser su futuro y así poder elegir mejor la que será su especialidad.
Por el momento, ninguno de los dos lo tiene decidido, aunque Valledor tiene claro que algún día le gustaría volver a Asturias. "Plazas de primer destino llevan años sin salir, e incluso he hablado con gente de otras promociones que llevan años esperando para conseguir plaza en el Principado", señala.
Los dos jóvenes asturianos tienen un importante reto por delante. En un año, si todo sale según lo previsto, no solo se convertirán oficialmente en representantes del Ministerio Fiscal, sino que conformarán una de las primeras promociones en trabajar bajo la Ley Orgánica 1/2025, de 2 de enero, de medidas en materia de eficiencia del Servicio Público de Justicia. "Yo creo en la justicia e invitaría a todo el mundo a que confiase en ella, no solo por lo que refiere al ámbito judicial propiamente, sino porque somos personas que nos preparamos a conciencia para el mejor de los servicios. Intentaremos hacerlo de la mejor manera posible y comprometidos con la función que tenemos y con lo que representamos", se compromete Hurtado.
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