Sonia Rodríguez, estudiante de doctorado en Biología de la Universidad de Oviedo: "En mi microentorno hay paridad total, incluso más mujeres que hombres"
"Me siento muy orgullosa de ser científica y de haber trabajado tanto para llegar hasta aquí", afirma la ovetense, que ya en segundo de Bachillerato sacó una patente que le valió premios y reconocimiento internacional

Sonia Rodríguez, doctorando de la Universidad de Oviedo / Miki López
Sonia Rodríguez (Oviedo, 2000) representa a una generación de jóvenes investigadoras que han crecido ya con la ciencia como una opción real y accesible, aunque no por ello sencilla. Su vocación científica apareció muy pronto. "En segundo de Bachillerato hice una patente", recuerda. Aquel invento (un dispositivo aséptico para la recogida de excrementos de perro) le valió premios, reconocimiento internacional y sus primeras entrevistas públicas, cuando todavía era menor de edad.
Desde entonces, la curiosidad ha sido el motor de su trayectoria. "Siempre me gustó la biología y la química, el buscar el porqué a todo", explica. Tras cursar Biotecnología en la Universidad de Oviedo, obtuvo una beca de excelencia que le permitió ampliar su formación fuera de España. "Esa beca me abrió muchísimas puertas: pude estudiar en Cambridge, trabajar en Finlandia y moverme mucho a nivel internacional", señala. Más tarde completó un máster en Conservación y Sostenibilidad de Ecosistemas y dio el salto al doctorado.
Actualmente, Sonia se encuentra en su tercer año de tesis doctoral, con un contrato FPU, en el Departamento de Biología de Organismos y Sistemas, dentro del área de Fisiología Vegetal. Su investigación se centra en la genética molecular de especies forestales, concretamente del pino. En su entorno inmediato, la desigualdad de género no es un problema evidente. "En mi microentorno hay paridad total, incluso más mujeres que hombres", afirma. También destaca que Biotecnología y Biología son grados con una fuerte presencia femenina desde hace años.

Sonia Rodríguez, doctorando de la Universidad de Oviedo / Miki López
Aun así, es consciente de que no todas las áreas científicas han avanzado al mismo ritmo. Por eso participa activamente en divulgación. "Me encanta dar charlas en institutos, en la Semana de la Ciencia, en actividades de Mujer y Niña en la Ciencia", cuenta. Para ella, acercar la Universidad y la investigación a edades tempranas es clave para romper barreras invisibles.
Entre sus referentes destaca Margarita Salas, a quien llegó a conocer siendo muy joven. "Fue impresionante coincidir con ella, yo era una cría y ella ya era un referente absoluto", recuerda. Esa experiencia reforzó su convicción de que las mujeres podían ocupar un lugar central en la ciencia.
De cara al futuro, Rodríguez lo tiene claro: le gustaría continuar en la Universidad, combinando investigación y docencia, y hacerlo en Asturias. "Me siento muy orgullosa de ser científica y de haber trabajado tanto para llegar hasta aquí", afirma. No busca ser un modelo a imitar, pero sí una inspiración. "Si otra persona piensa: si ella pudo, ¿por qué yo no?, entonces ya merece la pena".
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