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Colas en doce restaurantes asturianos para comer los mejores callos de España: pegajosos, sin patatas y con un toque de picante

El popular plato de cuchara "debe oler al animal del que proceden, pero con aromas limpios", dice el jurado del concurso nacional

Un plato de callos

Un plato de callos / R. P. T.

Los mejores callos de España se comen en once restaurantes asturianos. Así lo acredita el concurso nacional de Lena "La callada por respuesta", que entre los 62 establecimientos participantes (que supuso un récord) ha seleccionado a 21 para la gran final. La mitad de ellos son la región, mientras que el resto se ubican en Burgos, Madrid, Granada, Logroño, Ciudad Real y Jaén.

El nombre del ganador, con un premio de 1.500 euros, se conocerá el 2 de marzo en una gran final que se celebrará en Pola de Lena. El campeón del año pasado fue La Cantina de Villalegre, en Avilés. El jurado busca callos de ternera, de cerdo o incluso una mezcla de ambos, sin acompañamientos. No se permiten ni patatas ni garbanzos "ni cualquier otro ingrediente que le reste protagonismo a los callos". Tan solo están autorizadas las verduras y hortalizas, las hierbas aromáticas y las especias. El tamaño, afirman los organizadores, "no importa". "Se admiten pedazos grandes, cortados en pequeños trozos o de tamaño medio". Eso sí, un leve sabor picante siempre será "bienvenido".

Todos los finalistas

Siguiendo estas reglas básicas para hacer el mejor plato de callos de España se han clasificado en Asturias once restaurantes de diferentes puntos de la región. Son Arraigo (Posada de Llanera), Bar Tiblos (Somiedo), Bar Villanueva (Moreda de Aller),  Casa Farpón Asador (Argüelles, Siero), Casa Morán (Collanzo, Aller), Comidas Naon (Viella, Siero), Cubia (Oviedo), El Chigre 2.0 (Gijón), El Fartuquín (Oviedo), El Pintu (Pola de Laviana), La Casona de la Montaña (Oviedo) y La Consistorial (Mieres).

Fuera de Asturias también se cocinan buenos callos. A la final del popular concurso de Lena han llegado Casa Avelino (Burgos), Casa Paulino (Madrid), El Gallo (Nívar, Granada), Juan Carlos Ferrando (Logroño), La Barra de la Tasquería (Madrid), La Madreña (Madrid), La Rabiosa (Alcázar de San Juan, Ciudad Real), La Tonada (Madrid) y Macorina (Cazorla, Jaén).

¿Qué se valora más?

En primer lugar, la estética se valora con 3 puntos. Es decir, que los callos "tengan brillo y sean atractivos desde el punto de vista visual". En segundo lugar, está la fase olfativa con 3 puntos"Los callos deben oler al animal del que proceden, pero con aromas limpios", precisan.

La gelatina suma 4 puntos. "Los callos son gelatinosos por naturaleza y nuestra boca agradecerá que se nos peguen los labios. Aquellos que no tengan nada de elementos gelatinosos obtendrán un cero, mientras que la máxima puntuación sería para aquellos que sean pegajosos y hagan que se nos peguen los labios", explican.

Y por último, lo más importante: la calidad de los callos (10 puntos). "Son el ingrediente principal y los auténticos protagonistas. Se valorará que no estén gomosos, que tengan buena textura y un sabor limpio".

 El evento está organizado por el Ayuntamiento de Lena y la empresa de eventos gastronómicos Gustatio y cuenta con el patrocinio de la empresa cárnica asturiana Trasacar y de Caja Rural de Asturias.

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