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El gran reto de las empresas familiares asturianas: crecer para ganar competitividad, internacionalizarse y reducir conflictos

"Tienen gran capacidad de gestión y de solventar problemas", destacan los docentes universitarios Guillermo Pérez-Bustamante, Yolanda Álvarez y Susana M. Requejo en la presentación del estudio "Relevancia de la Empresa Familiar Asturiana"

Guillermo Pérez-Bustamante, Yolanda Álvarez y Susana M. Requejo durante la presentación del estudio.

Guillermo Pérez-Bustamante, Yolanda Álvarez y Susana M. Requejo durante la presentación del estudio. / Miki López / LNE

Oviedo

El tejido empresarial asturiano se afianza en los negocios familiares, que representan el 91 por ciento y generan el 83 por ciento del empleo privado de la región. Sin embargo, estas compañías enfrentan un gran reto: su crecimiento. El estudio “Relevancia de la Empresa Familiar Asturiana”, presentado por los profesores de la Universidad de Oviedo Guillermo Pérez-Bustamante y Yolanda Álvarez y por la catedrática Susana M. Requejo, refleja la necesidad de que estas empresas aumenten su tamaño para facilitar su salida al exterior, ganar posición competitiva y asegurar su longevidad.

“Sabemos que las empresas familiares tienen dificultades particulares para afrontar ese crecimiento. Las que conocemos que han sido exitosas son precisamente un ejemplo muy particular de las que han superado con éxito esos retos”, señalaron. Pero insistieron en sus beneficios, tanto económicos como organizativos: “Se reducen o aminoran los conflictos que pueden ocurrir en este tipo de compañías”.

El estudio refleja que nueve de cada diez microempresas (con no más de 10 empleados) son familiares, pero esta cifra va disminuyendo según aumenta el tamaño del negocio. Aun así, más de la mitad de las grandes compañías asturianas tienen detrás un entramado familiar. Hace veinte años, la cifra era a la inversa.

En cuanto a cifras económicas, las empresas familiares logran una mayor rentabilidad económica y las de gran tamaño registran una media de empleo superior a las que no lo son. Cosa distinta, explicaron los docentes, es el tema de activos, donde están muy por debajo. “Las familiares a medida que van creciendo son más intensivas en mano de obra, y menos en activo (capital)”, explicó Requejo.

No obstante, al contrario de lo que se piensa inicialmente, las empresas familiares suelen tener un mayor endeudamiento, aunque este ha ido disminuyendo considerablemente en los últimos años. Como en otros casos, en cuanto mayor es su tamaño y la antigüedad, el endeudamiento también es menor.

El estudio también refleja lo importante que es para estas compañías intentar ser longevas, pues aquellas con más historia tienen “un beneficio por empleado muy superior a las no familiares”. Además, como destacó Álvarez, “las empresas familiares tienen gran capacidad de gestión y de solventar los problemas. Saben gestionar de forma muy adecuada cualquier crisis económica, tienen capacidad de maniobra para que les afecte lo menos posible”.

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