Jordi Rosselló, presidente del Grupo Roxa: "En la empresa familiar no entra quien quiere, sino quien puede"
Gabriel Uría, CEO de Uría Ingeniería, e Isabel Trabanco, directora financiera del Grupo Trabanco, coincidieron en que los conflictos familiares se evitan con "mucha comunicación" y "largas horas de conversación"

Manuel Pavón (moderador de la charla), Isabel Trabanco, Gabriel Uría y, por videoconferencia, Jordi Rosselló. / Miki López / LNE
Gestionar las relaciones familiares en el ámbito empresarial es uno de los grandes retos de muchas de las compañías que conforman el tejido empresarial asturiano. Es difícil, pero posible, tal como demostraron con su experiencia el presidente del Grupo Roxa, Jordi Roselló; el CEO de Uría Ingeniería, Gabriel Uría; y la directora financiera de Grupo Trabanco, Isabel Trabanco.
La historia del Grupo Roxa refleja a la perfección la importancia de adaptarse a los cambios. Comenzaron apostando por el mercado textil, con varias tiendas de ropa, hasta que Roselló fue consciente de que “no tenía futuro”. Fue entonces cuando propuso dar un giro de 180 grados al negocio, apostando por el automovilismo y la hotelería.
La empresa la fundó su padre, aunque a día de hoy está en manos de Roselló y sus hermanos. Además, han comenzado a entrar nuevas generaciones. No obstante, el empresario, que entró a través de videoconferencia, dejó claro que “estamos totalmente profesionalizados. No entra quien quiere, sino quien puede por conocimientos y capacidad”.
Para Gabriel Uría tomar las riendas de la empresa familiar fue como un salto al vacío. El día que anunció en casa que estudiaría Ingeniería Industrial dejó claro que no seguiría con el legado familiar. Su padre optó entonces por empezar a reducir su actividad, pensando ya en una futura jubilación; sin embargo, “una empresa cuesta lanzarla, pero también cerrarla”.
El último año de carrera Uría cambió de decisión, y al poco tanto él como su hermana empezaron a encargarse de la empresa. “Hablé con mi padre de que no podíamos entrar en conflicto, pero me dio libertad total. Incluso más de la que esperaba”, reconoció.
Isabel Trabanco ni lo dudó cuando le plantearon unirse a la empresa familiar, a pesar de estar ya labrándose una trayectoria laboral como abogada. “Empecé haciendo cosas que no tenían nada que ver con jurídico, pero tenía que conocer todas las áreas de la empresa”, contó.
El Grupo Trabanco, marca señera del sector sidrero, se caracteriza por su arraigo familiar, que tuvo su punto de inflexión en 2018: “Pusimos sobre la mesa la posibilidad de apostar por las nuevas generaciones, que estaban preparadas para ello, o traer a alguien externo; ahí fue cuando se decidió que entrase la siguiente generación familiar”. Actualmente, en la compañía conviven ya la tercera y la cuarta generación.
Tanto Uría como Trabanco coincidieorn en que para evitar conflictos en el ámbito empresarial lo más importante es "mucha comunicación" y "largas horas de conversación".
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