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¿Sabotaje en la mina de Cerredo? Los argumentos técnicos por los que expertos e investigadores lo descartan

El anónimo recibido por la Guardia Civil, en el que se apunta a una posible inyección de gas propano en el sistema de aire comprimido, se ve como un intento de «sembrar confusión"

El "calderín" que habría sido objeto del supuesto sabotaje según un anónimo, en una foto de 2022 en la mina de Cerredo.

El "calderín" que habría sido objeto del supuesto sabotaje según un anónimo, en una foto de 2022 en la mina de Cerredo. / LNE

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

La hipótesis de un “boicot” en la mina de Cerredo ha sido planteada por un escrito anónimo remitido al juzgado de Cangas del Narcea que investiga la muerte de cinco mineros en una explosión en el tercer piso de la explotación cuando extraían carbón de manera ilegal y en deficientes condiciones de seguridad.

El escrito fue recibido por la Guardia Civil el pasado 16 de enero, por lo que los agentes procedieron el pasado 3 de febrero a tomar muestras y precintar un calderín situado en el exterior de la bocamina, vinculado al sistema de aire comprimido. Sin embargo técnicos e investigadores dan poco o ningún valor a la denuncia. De hecho, fuentes próximas a la investigación sospechan que tiene como objetivo "sembrar confusión" sobre lo acaecido en la mina.

Por el accidente se encuentran investigados el empresario Jesús Rodríguez Morán, su esposa y su hijo (como administradores de las empresas) y el ingeniero de la explotación, José Antonio Rodríguez Casillas.

Ingenieros y técnicos en minería consultados por LA NUEVA ESPAÑA consideran técnicamente inviable y poco verosímil tanto por la física del proceso como por lo observado sobre el terreno. ¿Por qué? Estas son las razones.

¿En qué se basaría el sabotaje?

El anónimo enviado a los investigadores afirma que, presuntamente, se habrían conectado tres bombonas de propano al calderín del sistema de aire comprimido, situado en el exterior de la bocamina. Supuestamente, aire "contaminado" por propano habría sido inyectado al interior de la mina hasta el lugar de la explosión, situado a 850 metros en el interior. El anónimo afirma que "la intención era dar un susto" a la empresa de la explotación a causa de conflictos entre empresarios mineros.

Reproducción del anónimo enviado a la Guardia Civil

Reproducción del anónimo enviado a la Guardia Civil / LNE

¿Qué es un calderín?

Un calderín es un depósito en forma de caldera, diseñado para almacenar líquidos o gases bajo presión. Los calderines se utilizan principalmente en sistemas de bombeo, como los compresores y almacenan los gases de presión. Suelen emplearse en zonas donde hay caídas de presión de la red, o en lugares de trabajo en los que la ventilación es baja o irregular.

Un límite básico: no cabrían "tres bombonas"

Según el esquema del anónimo, se habrían conectado tres bombonas de propano, pero esa posibilidad cuenta con un problema elemental de capacidad, destacan los técnicos consultados por LA NUEVA ESPAÑA: el calderín existente en Cerredo, típico de aire comprimido, cuenta con una capacidad de 2.000 litros (2 metros cúbicos), con una presión máxima de 8 bar. Esa capacidad equivaldría a unos 16 metros cúbicos de gas a 1 bar (una medida de presión muy ligeramente menor a la atmosférica). Una bombona doméstica de propano habitual de 11 kg contiene aproximadamente 6 metros cúbicos de propano en esas condiciones (la presión interior habitual en una bombona de propano está en torno a los 7 u 8 bares). Como resultado, en el calderín “entrarían” como máximo unas 2,5 bombonas si estuviera totalmente lleno, al 100% de gas.

Un calderín de aire no es un depósito de gas licuado inflamable

Más allá del volumen, los expertos subrayan otra cuestión relevante: un calderín está concebido para almacenar aire, no un gas licuado inflamable como el propano. El propano se maneja normalmente en equilibrio líquido-vapor y su presión depende de la temperatura. A unos 20 ºC, la presión de vapor del propano ronda 7–8 bar; esto implica que, si hubiese fase líquida en el recipiente, el sistema tendería a estabilizarse en ese rango de presión. En un calderín no diseñado como recipiente de para almacenar propano, cualquier variación térmica podría favorecer la coexistencia de líquido y gas, con un comportamiento de riesgo y una posible sobrepresión que haría más probable un incidente “en origen” (en el exterior o en la entrada de la mina), no al final del recorrido subterráneo.  

“Si se inyecta con presión, lo normal es que estalle antes”

Este es el argumento más repetido por los técnicos consultados: si se inyectara un gas altamente inflamable a presión en un elemento exterior conectado a conducciones, lo esperable sería una ignición cerca del propio calderín o en los primeros tramos, no una explosión “tardía” tras recorrer tubería hasta el punto del siniestro, situado a unos 850 metros del lugar donde se ubicaría el depósito exterior.

Una objeción de los investigadores: no habría forma de conectar las bombonas

Y hay una segunda línea de descarte, fuentes próximas a la investigación sostienen que, a la vista de lo observado in situno sería posible conectar bombonas de propano al calderín, lo que convertiría la maniobra descrita en el anónimo en una hipótesis difícilmente ejecutable tal y como se relata.

Aun así, se habría detectado

Incluso aceptando el supuesto, el escenario exigiría que el propano alcanzara concentraciones inflamables en el interior y que se produjera una chispa o fuente de ignición. En condiciones ordinarias de seguridad, añaden las fuentes, los detectores de gas deberían haber alertado antes de que se consolidara una atmósfera peligrosa.

Por todo ello, si bien la instalación se ha precintado y los agentes de la Guardia Civil han tomado muestras, la hipótesis más probable que barajan los investigadores es que se trate de una maniobra de despiste.

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