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Las dos caras de Arcelor: disparada en Bolsa, pero averiada en Asturias

Los problemas del horno "B" de Gijón contrastan con los buenos resultados de la empresa y las mejores perspectivas para Europa que traen los aranceles

Los altos hornos de la fábrica de ArcelorMittal en Veriña (Gijón). | JUAN PLAZA

Los altos hornos de la fábrica de ArcelorMittal en Veriña (Gijón). | JUAN PLAZA

Yago González

Yago González

Oviedo

Las empresas multinacionales, por su propia condición, pueden gozar de un buen momento a nivel global, mientras afrontan adversidades locales. Es el caso de la siderúrgica ArcelorMittal, una compañía esencial en la economía asturiana, donde emplea de forma directa a 5.000 trabajadores e indirecta a unos 10.000. Por un lado, la empresa disfruta de un momento dulce en Bolsa: se revalorizó más de un 75,6% el año pasado y lo ha hecho un 33% en lo que va de 2026. Al mismo tiempo, su actividad en Asturias, donde cuenta con las principales instalaciones fabriles en España, el grupo acerero ha comenzado el año con varias dificultades técnicas que pasarán factura a su producción.

En general, el ejercicio 2025 fue espléndido para la Bolsa española: su valor se disparó un 50%, algo sólo superado en todo el mundo por el parqué surcoreano. De entre los 35 valores del Ibex, Arcelor despuntó entre la docena con mayor revalorización. A ello han contribuido, entre otros factores, sus propias decisiones corporativas (como la venta de activos en Estados Unidos y Kazajistán o la apuesta por proyectos en India o Liberia), sus buenos resultados (sus beneficios se dispararon un 135%, hasta los 2.670 millones de euros), y las medidas de Bruselas para proteger el acero europeo de la competencia desleal china, uno de los grandes quebraderos de cabeza de la firma.

A este respecto, la UE maneja dos herramientas. Por un lado, el Mecanismo de Ajuste en Frontera en Carbono (CBAM), un recargo a las importaciones de mercancías producidas con unos estándares medioambientales inferiores a los exigidos en Europa. Este sistema entró en vigor el pasado 1 de enero. Además, a partir del próximo julio está prevista la mediante la reducción a la mitad de la cuota de importaciones de acero libre de aranceles, así como la duplicación del gravamen del 25% al 50% para las cantidades que superen dicha cuota.

La introducción de estas medidas ha mejorado las perspectivas de Arcelor para el mercado europeo (que supone el 40% de sus ventas) y, con ello, su posición bursátil, como remarcan los analistas. A ello se suman fortalezas de la propia compañía que también destacan las firmas especializadas.

Así, el pasado diciembre la agencia de calificación Moody’s elevó su "rating" (la nota de su solidez financiera) por "el fortalecimiento de su perfil comercial, incluida una mejora de los márgenes y la reducción de la volatilidad de los beneficios en los últimos años". En esa línea, la agencia mostró su confianza en que Arcelor "continúe avanzando tanto en márgenes como en estabilidad".

El horizonte asturiano

Dado este contexto, los problemas que atraviesa la empresa en Asturias no parecen ser suficientes, al menos de momento, para ennegrecer su horizonte global. Pero eso no significa no tengan su impacto, sobre todo en lo que supone la actividad en la región.

El año comenzó con varias averías en las cintas transportadoras de carbón de la factoría de Veriña (Gijón), pero la gran adversidad ha sido la constatación de la avería del horno alto "B" del complejo gijonés tras varios intentos de reactivación en los últimos meses. Las tareas de reparación impedirán que la instalación recupere su normal funcionamiento al menos hasta agosto, aunque si al abrir el horno los técnicos encuentran daños mayores a los previstos, el horno afrontaría una reforma de unos dos años. En cualquier caso, la reparación anunciada mermará la producción de acero y prolongará los ERTE de la plantilla.

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