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El Ejército ya entrena con escuadrones de robots para la guerra y Asturias los prepara: "No tienen miedo, son superprecisos y captan mucha más información que una persona"

El Regimiento Príncipe de Cabo Noval ensaya con un perro robot como avanzadilla de una columna de soldados y la Legión prueba una misión con varios elementos autómatas a la vez

"Están concebidos para proteger a las personas. Si hay disparos, los recibe la máquina. Es mejor lanzar al robot a responder al fuego que enviar a un soldado", explica el CEO de Alisys, la empresa tecnológica asturiana que desarrolla el software

VÍDEO: El Ejército prueba la tecnología asturiana de la empresa Alisys para entrenar con robots armados

Alysis / Ejército de Tierra

Pablo Tuñón

Pablo Tuñón

No es ninguna ilusión futurista. Es presente y se está gestando muy cerca, desde Gijón. Y se ha testado también en Asturias, en el acuartelamiento de Cabo Noval. La guerra robótica supone ya una realidad a la que se han sumado las Fuerzas Armadas.

Un perro autómata se adentra en un edificio como avanzadilla de una columna de soldados. Esta escena se vivió en las instalaciones militares ubicadas en La Belga (Siero). El Regimiento Príncipe 3 equipó al robot con un arma para probar sus capacidades. Y son muchas. "Los robots no tienen miedo, no se asustan, son superprecisos y captan mucha más información que una persona", explica Eduardo Gómez de Tostón, CEO y fundador de Alisys, empresa de soluciones robóticas ubicada en el centro de Gijón. Ellos son los encargados de dotar de software al "ser inerte" que es un robot por sí solo. Es decir, que sea capaz de realizar con absoluta precisión las funciones que le ordene un humano. En este caso, el militar que lo maneje. Para ello han creado y evolucionado el sistema ARCUS.

En Cabo Noval, el perro robot descendió de un blindado para ser la avanzadilla del escuadrón militar que quería tomar posiciones en un edificio. Y aquí radica una de sus grandes ventajas. "En realidad, no es un arma de ataque, es un elemento defensivo, que protege la vida de las personas. En todo lo que sea una misión incómoda protege la vida de los soldados y es el que va primero. Si hay disparos, los recibe la máquina. Es mejor lanzar al robot a responder al fuego que enviar a un soldado", expresa el CEO de Alisys.

Un momento del ejercicio en Cabo Noval.

Un momento del ejercicio en Cabo Noval. / Ejército de Tierra

Otras aplicaciones y un escuadrón robótico

En el entrenamiento en las instalaciones militares asturianas, iba equipado con un arma, que también es controlada a distancia por un militar. "El robot es muy potente, la puede manejar bien y con precisión. Sabe reconocer el terreno y los obstáculos que tiene por delante. Y puede cargar cualquier cosa, hasta 80 kilos de peso. Puede llevar una persona, puede recoger un herido, puede detectar explosivos, llevar munición o suministros...", explica Gómez de Tostón para dar cuenta de las amplias posibilidades de un software que también están probando en otros campos donde el trabajo es arriesgado, como el saneamiento de galerías subterráneas o labores en centrales nucleares.

La tecnológica asturiana lleva ocho años desarrollando este producto. Pero la prueba de Cabo Noval es la punta del iceberg. Realmente, su desarrollo es aplicable a diferentes tipos de robots, no solo terrestres, sino también drones o acuáticos. Igualmente, además de en perros autómatas y elementos de cuatro ruedas, ya los han probado en formato humanoide para aplicaciones militares. Así, ver correr por el campo de batalla a un androide mientras dispara ya no es solo cosa de "Terminator".

El robot, descendiendo de un blindado en Cabo Noval.

El robot, descendiendo de un blindado en Cabo Noval. / Ejército de Tierra

Sin embargo, uno de los grandes puntos fuertes de la creación de Alisys es que permite manejar varios elementos robóticos al mismo tiempo. Es decir, formar un pequeño escuadrón de robots que funcione de manera coordinada. De hecho, ya han completado entrenamientos en este sentido con la Legión Española, en Almería.

"Se realizó un ejercicio combinado de tres elementos, con una sola unidad de mando, que consiste en un maletín con varios monitores. Constaba de un robot tipo perro, otro con cuatro ruedas y un dron aéreo. Esto permite tener una visión más amplia: el dron te da conciencia situacional para que actúen los robots terrestres, que por sí solos tendrían un campo de visión más limitado. Varias personas pueden manejarlos desde la unidad de mando", explica el CEO de la compañía radicada en Gijón, que agradece "la colaboración del Ejército en Cabo Noval, y de la Legión en Almería". No obstante, su empresa ya ha trabajado con la Armada y el Ejército del Aire, así como con Policía Nacional, Guardia Civil o bomberos, entre otras instituciones.

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