Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Espera un año por una plaza geriátrica para su madre y se la dan en un concejo a más de 50 kilómetros: el laborioso y largo proceso en la red pública

Carlos Fernández cuenta el periplo para lograr una residencia para su progenitora y cómo tuvieron que aceptar la que le ofrecían para no quedarse sin ella

Residencia de Belmonte de Miranda.

Residencia de Belmonte de Miranda. / LNE

Oviedo

Poco más de cincuenta kilómetros separan Oviedo de Belmonte de Miranda. Al ritmo que marcan las agujas del reloj, en torno a 45 minutos. Eso es lo que distancia a Carlos Fernández de su madre, que el próximo mes de abril cumplirá 82 años. Tras un año esperando, el Principado les confirmó en noviembre que eran los poseedores de una de las demandadas plazas de la red de Establecimientos Residenciales para Ancianos (ERA). ¿El problema? No era en su mismo municipio.

Al parecer, cuenta Fernández, Belmonte pertenece a la misma área sanitaria que Oviedo. Eso explica que, en el momento que quedó una plaza disponible, y su madre era la siguiente en la lista, se le asignase. Aunque no fuese en su concejo de residencia.

La notificación nos llegó por carta al buzón, cuando normalmente hasta el momento todo nos llegaba en formato digital y por correo certificado. Eso me pareció raro, teniendo en cuenta que es la información más importante que esperábamos”, reconoce.

En la misiva se le explicaba que tenía diez días para ponerse en contacto con la Administración y que si en tres meses no daba respuesta se entendería como rechazada la plaza. La sorpresa llegó cuando el funcionario que le atendió le explicó, con palabras veladas, que si decidía rechazar la plaza pasaría a una segunda lista y que “sería prácticamente imposible conseguir plaza”.

Fernández sopesó la decisión con la familia y finalmente decidieron aceptarla. Hasta ese momento, su madre estaba viviendo en una residencia privada de Luanco, pero “no estábamos contentos, veíamos cosas que no nos gustaban”.

Todo lo contrario a lo que les ha pasado con la residencia de Belmonte de Miranda. A pesar de la distancia, el centro es pequeño (con cerca de 60 usuarios), lo que permite a las trabajadoras atender mucho mejor las necesidades de los residentes. “Es más familiar y está muchísimo mejor atendida”, reconoce Fernández.

Aún así, dice que en cuanto le sea posible solicitará el traslado de su madre a Oviedo. Para tenerla más cerca.

Si bien Fernández no tiene críticas hacia la atención que su madre está recibiendo en la residencia de Belmonte, cuestión aparte es lo que refiere a la tramitación. No solo tuvo que esperar un año, algo que su círculo cercano ya le dijo que pasaría, sino que se encontró con algunas trabas. Cuestiones como que un funcionario le dijera que no tenía que firmar un documento y que a los meses se le reclamase dicha firma.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents