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Pepe Álvarez, secretario general de UGT: "A los hosteleros que se dicen perjudicados por el salario mínimo, les pregunto: ¿cuánto han subido los cafés estos años?"

"La llegada de Costco no supone un problema añadido para el pequeño comercio de Asturias"

"¿La CEOE está a dispuesta a que la Inspección visite los centros de trabajo donde se producen más bajas médicas?"

"Por supuesto que la ultraderecha quiere que vengan inmigrantes a España, pero como ganado"

Pepe Álvarez, este jueves en la sede de UGT Asturias.

Pepe Álvarez, este jueves en la sede de UGT Asturias. / Irma Collín

Yago González

Yago González

Oviedo

El secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), el asturiano Pepe Álvarez Suárez (Belmonte de Miranda, 1956), se encuentra esta semana en Asturias para participar el próximo domingo, en el cementerio civil de Mieres, en el homenaje a Manuel Llaneza, fundador del SOMA. Álvarez, que ejerce su tercer y último mandato al frente de UGT, acaba de firmar junto a CC OO y el Gobierno español la última subida del salario mínimo interprofesional (SMI), que este año será del 3,1%. De esta y otras cuestiones laborales y políticas conversa con LA NUEVA ESPAÑA en la duodécima planta de la sede de UGT Asturias en Oviedo.

-UGT, junto con CC OO, acaba de apoyar al Gobierno en el sexto aumento consecutivo del SMI sin el concurso de la CEOE. ¿Ha habido una exclusión deliberada de la patronal?

-Lo de CEOE es una incoherencia absoluta. El Observatorio de Márgenes Empresariales acaba de señalar que los beneficios sobre ventas en 2025 superaron el 13%. Pero esa es una cuestión que tienen que solucionar los empresarios. Es decir, si el reparto de los beneficios del país se lo llevan las grandes multinacionales, las compañías medianas o pequeñas y los autónomos, lo tienen que resolver los empresarios. Lo que nosotros no vamos a permitir es que lo paguen los trabajadores. Pero es que, además, este aumento del SMI, del 3,1%, tampoco cumple con el mandato de la Carta Social Europea, que indica que el SMI debe suponer al menos el 60% del salario medio. Actualmente ese porcentaje se sitúa, según datos de 2024, en 1.444 euros mensuales, y el incremento anunciado ubica el SMI en 1.221 euros. Además, el salario mínimo español es incluso la mitad que en países como Alemania, Bélgica o Irlanda. Por lo tanto, ¿qué argumentos tiene la CEOE para oponerse? Ninguno. Es más, podríamos incluso decir que el Estado está subvencionando el SMI en la medida en que una parte quedará exenta de IRPF y, por tanto, dejará de recaudarlo Hacienda.

-Tanto usted como la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, han afirmado que si una empresa no puede subir el salario 37 euros al mes, esa empresa tiene un problema.

-Es verdad. Una empresa que no pueda subir 37 euros a un trabajador, ese es el menor problema que tiene. Creo que lo que hace el salario mínimo, fundamentalmente, es actualizar tecnológicamente al país. La productividad en España ha crecido en los últimos cuatro años como no lo había hecho anteriormente, en buena parte porque el SMI ayuda a que las empresas se actualicen desde el punto de vista tecnológico. Yo ya sé que hay gente que dice: "Pero qué dice este sindicalista, se va a destruir el empleo". Efectivamente, en algunos sectores se reduce la mano de obra porque con menos personas se hace lo mismo. Pero España no puede aspirar a ser un país en el que el elemento clave y fundamental sea el coste de la mano de obra, porque entonces nos vamos a quedar toda la vida en una situación de atraso tecnológico histórico, que es a lo que parece que nos quieren llevar algunos empresarios.

-En una economía como la española y asturiana, tan dependiente del sector servicios y actividades con pequeños negocios como el comercio o la hostelería, ese incremento salarial puede suponer un gran problema.

-Bueno, ¿y cuánto han subido los cafés? Es que a ver si resulta que todos los demás somos tontos. ¿Cuánto han subido los precios de la hostelería en España durante los últimos años? ¿Adónde va eso, al bolsillo de unos pocos? No, hombre, no. Los salarios y las condiciones laborales de la hostelería y el comercio tienen que mejorar, porque será lo que ayude a que la gente se quede en estos sectores y que no se los plantee siempre como empleos de paso.

-El absentismo es otro problema denunciado por los empresarios. El convenio del Principado con las mutuas y con la Seguridad Social para agilizar la tramitación de las bajas ha cumplido siete meses sin ponerse en marcha.

-Ese convenio firmado en Asturias es consecuencia del que firmamos previamente los sindicatos en toda España, y que venía a abordar uno de los puntos donde tenemos dificutades, que es la imposibilidad de los servicios públicos de atender con inmediatez los accidentes no laborales, respetando siempre el principio de que el alta y la baja la concede siempre la Seguridad Social, no la mutua. Ese es el camino que nosotros queremos seguir. Se tienen que analizar todas las circunstancias y no culpar a los trabajadores. ¿La CEOE está a dispuesta a que la Inspección visite los centros de trabajo donde se producen más bajas?

-La CEOE tampoco ha suscrito la última ley de Prevención de Riesgos Laborales.

-No. ¿Cómo pueden tener tanta cara de no firmar una ley así en un país en el que existe la previsión de que cada día mueran tres personas por causas laborales? Si analizamos las bajas médicas, vemos que una buena parte son consecuencia de enfermedades profesionales no reconocidas en España. Es un problema muy serio. En Alemania, en torno al 15% de las enfermedades son profesionales, mientras que en España no llegan al 4%. Esto significa que hay una parte muy importante de las enfermedades que hoy se tratan como comunes que tienen su origen en el trabajo. Y ahí es donde empezaremos a ver cuáles son las causas de muchas bajas relacionadas con la salud mental y si tienen que ver con el estrés al que son sometidos los trabajadores o la presión de llevarse el trabajo a casa.

-¿Es la inmigración la solución al mantenimiento del nivel de empleo en Asturias y en toda España en general?

-La inmigración es, ante todo, un fenómeno humano que no hay que analizar sólo desde la perspectiva económica. Hay que analizarlo como aquello que hizo mi abuelo cuando se marchó a Cuba porque en Asturias no encontraba perspectivas de futuro, o yo mismo cuando me fui a Barcelona. Porque hay personas que tratan el tema de la inmigración como si fuera ganado humano. No es verdad que la ultraderecha no quiera que vengan inmigrantes a España; claro que quieren que vengan, pero como ganado: en barracones, a romper los salarios porque no estarán sujetos a convenios colectivos... Nosotros queremos que vengan con derechos.

-¿Pero España necesita inmigración?

-Sin ninguna duda. Y la que tenemos actualmente seguramente la podamos absorber, y además es una fuente de rejuvenecimiento de los trabajadores y contribuyentes. Además, los inmigrantes gastan de media mucho menos en salud que un español, en gran medida por su juventud.

-La industria asturiana afronta desafíos como una transición energética más lenta de lo previsto o la suspensión de la gran inversión descarbonizadora de ArcelorMittal.

-Los compromisos en relación con la descarbonización, que quiere decir generar puestos de trabajo alternativos, son como una especie de gincana que cuesta muchísimo traducir finalmente en puestos de trabajo y actividad. Cuando hablamos de Arcelor, sobre todo estamos hablando de mantener la actividad, no tanto de crecer, y la empresa tiene muchos mecanismos y muchos incentivos económicos para quedarse y consolidar sus proyectos en Asturias. Y si no lo hace, el Estado debe intervenir.

-¿Es el sector de la defensa una esperanza para la reindustrialización de Asturias?

-Creo que es una deuda que España tiene con Asturias, y también diría esto si yo no fuese asturiano. Porque España se desarrolló en buena parte gracias al carbón que salió de Asturias, y desde entonces no hemos encontrado un filón industrial de cierta magnitud para cubrir ese hueco. Ahora que la industria de defensa, la fabricación de armamento (porque yo tampoco uso muchos eufemismos), es con toda seguridad un elemento clave en todo el mundo y particularmente en Europa, Asturias tiene que recibir su parte del pastel. Tecnológicamente es una industria muy avanzada y desde el punto de vista medioambiental no nos va a generar ningún problema. Además, va a generar, de hecho ya lo está haciendo, empleo de calidad en la región. Y no hay que pensar únicamente en El Tallerón, sino en una red de empresas medianas y pequeñas.

-¿Le plantea un conflicto defender ese sector siendo de izquierdas?

-A mí no, aunque entiendo que aquí, incluso en mi sindicato, hay gente que piensa de una manera diferente, y lo respeto. Estamos hablando de un momento que vive el mundo que yo creo que los nacidos no hemos conocido una situación de desajuste como la que estamos viviendo. Hemos despertado del sueño de creer que Estados Unidos nos protegía; hemos descubierto que lo que estaba haciendo durante todo ese tiempo era desarrollarse a costa de lo que nos vendía. Europa está abordando una realidad que es que está sola frente a las fronteras del norte, ahora bélicas, pero también frente a las fronteras del sur. Los europeos tenemos que fabricar nuestras armas. Si no se utilizan, genial. No se trata de pensar que van a ser para ir a la guerra, sino que se trata de pensar que van a contribuir al desarrollo y que no vamos a pagar a otro país. A mí me parece que esta es una gran oportunidad para Asturias y yo respeto mucho a las personas que piensen que vamos a poder mantener la paz incluso si nos atacan. Pero me gustaría que, viendo el conflicto de Palestina, igual Israel no hubiera hecho lo que ha hecho si los gazatíes tuvieran algún cañón.

-¿Qué opina de que el Principado haya acelerado el proyecto de Costco en Siero?

-A mí en realidad lo que me sorprende es el debate, porque parece que sea la única gran superficie que vayamos a tener en Asturias. Tenemos el parque no sé qué, el parque no sé cuánto, por donde quiera que vayamos... Eso sí, todo se pone en el centro de Asturias, ninguno va a ponerlo cerca de Belmonte, los de allí tenemos que movernos si queremos ir a comprar. Digo esto porque efectivamente hay que apoyar el pequeño comercio, pero había que haberlo apoyado mucho antes, porque la inmensa mayoría se ha destruido, sobre todo en las zonas rurales. El comercio de proximidad tiene que tener una apuesta muy clara por la calidad, por ofrecer lo que no ofrecen las grandes superficies. Y nosotros también tenemos que ser conscientes que cuando compramos en el barrio, en la tienda de al lado, nuestra compra tiene un doble valor, un retorno doble. Ahora bien, oponerse a que se abra un nuevo comercio en Asturias, que además va a generar empleo, empleo de calidad, no lo digo tanto por los salarios, que no es un sector que se distinga por pagar grandes salarios, pero en todo caso empleo estable, la verdad es que no lo veo.

-¿Le parece que los dos formatos son compatibles?

-¿Alguien cree que porque haya una gran superficie más va a estar amenaza su tienda? Ya existe actualmente la suficiente oferta de diferentes formatos. Yo no creo que la entrada de una nueva gran superficie vaya a desequilibrar el panorama, en todo caso van a competir. No creo que este proyecto vaya a tener una incidencia muy negativa sobre el pequeño comercio que este no haya tenido ya con la oferta existente.

-El "caso Hulla" ha entrado en su fase judicial final, dejando sin imputar a José Ángel Fernández Villa.

-Este es un tema que el sindicato ha vivido con muchísimo dolor y yo personalmente también desde Cataluña. Conocí a Villa y tuve relación con él. De hecho, llegué a tenerle incluso en un altar sindical, y muchos años llevábamos a Rodiezmo a algunos de nuestros jóvenes para que vieran el discurso de Villa. Era un referente. Por lo tanto, ha sido muy triste todo.

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