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La Guardia Civil no halló indicios de manipulación en el sistema de aire de la mina pese al anónimo que apuntaba a un “boicot”

Los agentes tomaron muestras e inspeccionaron un calderín donde, según una denuncia, se habría inyectado gas propano

La investigación da poco valor al escrito que atribuye a un intento de “generar confusión”

El calderín inspeccionado por la Guardia Civil

El calderín inspeccionado por la Guardia Civil / LNE

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

La inspección técnico-ocular realizada por la Guardia Civil sobre el calderín vinculado al sistema de ventilación de la mina de Cerredo no halló indicios visibles de manipulación en el propio depósito ni en sus accesos sellados. Además, se analizaron las bocas de entrada y salida y se tomaron muestras.

Así consta en el acta elaborada por el Laboratorio de Criminalística de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ) de Asturias, que documenta la actuación practicada el pasado 3 de febrero tras la recepción de un anónimo que sugería un posible sabotaje mediante la inyección de gas en el circuito de ventilación.

El documento policial describe el tanque metálico situado en el exterior de la bocamina, conectado mediante mangueras al conducto que introduce ventilación en el interior de la explotación. Durante la inspección, los agentes observaron que algunas “posibles entradas” del depósito se encontraban selladas y que dichas zonas clausuradas “no presentan señales visibles de manipulación”. 

Las imágenes muestran, además, que el calibre de la boca de entrada haría difícil la conexión con bombonas de propano de uso doméstico, como sugería el anónimo.

El escrito lo recibió unidad investigadora nueve meses después de la explosión de marzo de 2025, en la que fallecieron cinco trabajadores. El mensaje afirmaba que el siniestro habría sido provocado mediante la introducción de gas propano en los conductos de ventilación del tercer piso de la mina, con la supuesta intención de “dar un susto”.

Reproducción del anónimo enviado a la Guardia Civil

Reproducción del anónimo enviado a la Guardia Civil / LNE

A raíz de ese aviso, el 3 de febrero agentes del Laboratorio de Criminalística se desplazaron a la mina de Cerredo para examinar el calderín señalado. La actuación se desarrolló entre las 10.30 y las 12.00 horas y se realizó en presencia de Adrián Rodríguez Rodríguez, hijo del empresario Jesús Rodríguez Morán, y a cuyo nombre está la empresa Blue Solving que explotaba la mina.

El documento describe el tanque como un depósito metálico cuya función, junto con un generador, es impulsar ventilación hacia el interior de la mina. El generador no se encontraba en el lugar en el momento de la inspección y el manómetro del depósito marcaba cero bares

Tomas de entrada y salida del calderín.

Tomas de entrada y salida del calderín. / LNE

Dado el tamaño y peso del elemento, no fue posible su retirada, por lo que los especialistas realizaron la inspección y el muestreo in situ. Se tomaron hisopos en la boca de entrada y su manguera, en la manguera y boca de salida y en la válvula de escape destinada a evacuar condensaciones. Para ello se desmontaron las piezas de unión de las conexiones, que fueron recogidas como evidencias junto con el grifo de la válvula, todo ello bajo custodia del laboratorio de Criminalística a disposición judicial

El acta también hace constar que el depósito carece de placa identificativa, marca o numeración visible

Lo que ya dijeron los técnicos

Tras conocerse el anónimo, fuentes técnicas e investigadoras consultadas por LA NUEVA ESPAÑA señalaron que la hipótesis de una inyección externa de gas en el sistema de ventilación resultaba incompatible con el funcionamiento habitual de las instalaciones y con los sistemas de detección presentes en explotaciones de este tipo. Según esas valoraciones, una alteración de ese tipo habría sido detectada por los sensores de gas y requeriría además condiciones específicas de mezcla y una fuente de ignición, extremos que no encajaban con la dinámica conocida del accidente. Además, las características del gas propano y la instalación habrían causado una posible explosión en el inicio del circuito y no al final de una galería a más de 700 metros.

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