El clamor de los pueblos de Asturias contra los parques de baterías: "Arden y explotan, nos ponen en peligro"
Los vecinos protestan de forma ruidosa ante la Junta General del Principado, en exigencia de una normativa que les proteja de los riesgos reconocidos de estas instalaciones

Luis Ángel Vega

Clamor de los pueblos de Asturias contra los parques de baterías ante la Junta. Los vecinos han llegado este mediodía a Oviedo procedentes del Romió (Candamo), de Las Regueras, de Laviana, de Argüelles y Granda (Siero), de La Vallina (Gozón), de Trasona (Corvera)..., para protestar de forma ruidosa. Las pancartas eran de lo más expresivo: "Baterías al lado de casa no", rezaba la de los vecinos de Granda. Y otra: "Candamo no se invade, baterías no". Los de Argüelles, por su parte mostraban otra en la que se podía leer: "Baterías en zona rural no, en la zona urbana de uso industrial, lejos de las casas".
Carlos Mañes, portavoz de la plataforma "Stop Baterías Asturias", ha leído un manifiesto que resumía los temores y exigencias vecinales. Exigen de los grupos políticos "una normativa urgente que nos proteja de los riesgos de los llamados parques de baterías, se instalen donde se instalen, porque los queremos lejos de nuestras casas, granjas y lugares de trabajo". "Aquí nadie puede lavarse las manos", ha avisado Mañes. "El Gobierno está autorizando proyectos a toda prisa, en suelo industrial, pegados a viviendas, supermercados y empresas, sin importar la seguridad de quienes vivimos y trabajamos allí, y la oposición está desaparecida", añadió.
Y avisó que, "tras la avalancha de proyectos en suelo no urbanizable, ahora trasladan el riesgo a los suelos industriales, no solucionan el problema, lo reparten". Y pasó a enumerar los riesgos de los parques de baterías, reconocidos por el Servicio de Evaluaciones Ambientales del Principado: "Las baterías se incendian espontáneamente y también explotan. Sin embargo, solo hay una suspensión temporal en suelos no urbanizables. Para quienes viven cerca de zonas industriales, no hay ninguna protección".
Los vecinos siguen esperando las directrices sectoriales con el mapa de las zonas de exclusión, y temen que los llamados "espacios degradados", de los que habla el acuerdo del Consejo de Gobierno del pasado mes de septiembre, vaya a ser "un coladero" para que las empresas instalen parques de baterías donde salga más barato, "sin importar el bienestar de personas y animales".
Y critican que el Principado ya no hable de distancias de seguridad, aduciendo que "no dan seguridad jurídica". "Lo que hay es una política de hechos consumados, evaluaciones ambientales reducidas a un trámite, alegaciones desestimadas y vamos para atrás en la protección ambiental. Una batería no es un panel solar, ni un aerogenerador", añadió Mañes. Y avisó: "Cuando hay fuego y gases tóxicos, el viento no entiende de fronteras, mientras no haya una normativa, nadie está a salvo en Asturias".
Por tanto exigieron de los grupos políticos que actúen y saquen "una normativa clara, estricta y que nos proteja de los riesgos, sin amenazas a nuestra salud, sin devaluar nuestras viviendas, sin poner en riesgo el medio ambiente".

L.Á.V. / J.A.
Carmen Sama, una vecina del Romió (Candamo) que teme que las baterías degraden "las fincas y las casas"
A la protesta acudió un nutrido grupo de vecinos de Candamo, especialmente del Romió, una pequeña aldea rural para la que el anuncio de un parque de baterías supuso un auténtico terremoto. Una de sus vecinas, Carmen Sama, con buena maña para la artesanía, explicó que "querían ponernos las baterías junto a las casas y eso esa una vergüenza". Aseguró que esas instalaciones industriales "degradan el pueblo entero, devalúan las fincas y las casas", y lo que es peor, ponen en peligro la salud y la integridad de los vecinos. "Son peligrosísimas, si hay un incendio, tendremos que evacuar el pueblo, no se puede hacer eso, que las pongan donde no perjudiquen a la ganadería y a los vecinos, seguro que hay sitios bastantes donde ponerlas", aseguró.

L.Á.V. / J.A.
Paula Aguilar, una ingeniera residente en La Vallina, en Luanco, que avisa del riesgo: "Los incendios no se pueden apagar y generan vapores tóxicos"
"Los vecinos no estamos en contra de los parques de baterías, sino de las ubicaciones que se están eligiendo, no obedecen a criterios lógicos", aseguró la ingeniera Paula Aguilar, vecina de La Vallina, en Luanco (Gozón). "En La Vallina, estamos a 150 o 200 metros de la ublicación del parque de baterías. Esto representa un riesgo para nuestra salud. Hay unos riesgos reconocidos por el Principado. No se está pensando en los derechos de los vecinos, sólo se obedece a los intereses de las empresas", comentó. "El riesgo más llamativo es el de incendio. La característica de esta baterías de litio es que tienen una inflamabilidad importante y además hacen una reacción en cadena. Si se incendia una, hay una reacción de todas las demás. Tienen muy difícil sofocación, no se apagan por mucha agua que se eche. La única solución es dejarlas arder hasta que se extingan por si mismas y genera vapores tóxicos. Este verano hubo un incendio en un almacén de baterías en Guadalajara y cinco pueblos estuvieron confinados una semana", explicó. Hay otros riesgos, añadió, como el ruido de los equipos de refrigeración o posibles vertidos. No en vano, aseguró, la CUOTA aconseja una distancia de un kilómetro respecto de los núcleos poblados.

L.Á.V. / J.A.
Almudena González, la vocal vecinal de Granda (Siero) que quiere "mantener el modo y la calidad de vida de los pueblos"
Almudena González, vocal de la Asociación de Vecinos "Valeriano León" de Granda (Siero), fue otra de las manifestantes. "No queremos el peligro de la batería al lado de nuestra casa y de ninguna casa. La primera implantación, ya aprobada por el Principado y el Ayuntamiento, está a cien metros de una casa, en el límite de un polígono industrial. Tenemos que proteger al ciudadano y a la industria ganadera", aseguró. Esta en marcha además un segundo parque en la misma zona. "Produce contaminación acústica, contaminación lumínica y contaminación ambiental. No hay plan de incendios, lo primero porque no hay forma de apagar un parque de baterías", añadió. E incidió sobre el efecto de estas instalaciones industriales en el modo de vida de los pueblos: "Tenemos una calidad de vida digna, nosotros, nuestros padres y nuestros abuelos y queremos mantenerla".
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