Galicia y Cantabria "roban" consumidores a Asturias con sus normas comerciales menos restrictivas
El ordenamiento asturiano limita los centros comerciales para concentrarlos en el área central, lo que lleva a los vecinos de las alas a "fugarse" a comprar a otras regiones

Alberto Calatayud y Loreto Berdial en Torrelavega / LNE
Ana M. Serrano / María Terente Nicieza / Ramón Díaz
La Cámara de Comercio de Oviedo lo expresó con claridad hace unas semanas: muchos consumidores asturianos se "fugan". Atraviesan los límites regionales hacia Ribadeo, en Galicia, o Torrelavega, en Cantabria, para llenar sus carros en centros comerciales que en su propia comunidad o no existen o bien lejos, concentrados en la zona central de la región. El diagnóstico de los empresarios tiene un destinatario claro: la administración autonómica. Pero lo que parece una queja sobre la competencia desleal entre territorios es, en realidad, la consecuencia visible de dos maneras radicalmente distintas de entender la ordenación del comercio.
La clave de esta asimetría se encuentra en los ordenamientos autonómicos. Asturias opera bajo la Ley de Equipamientos Comerciales, de 2002, un texto que establece un mecanismo de control minucioso. Para implantar una gran superficie –generalmente a partir de 2.500 metros cuadrados– el promotor necesita una "licencia comercial autonómica" que no se concede únicamente por cumplir con la legalidad urbanística.
La administración asturiana somete el proyecto a un test de impacto que evalúa la oferta existente en la zona y la salud del comercio tradicional. A eso se suma una zonificación definida por las Directrices Sectoriales de Equipamiento Comercial, que concentran los grandes formatos en el área central de la región en busca de un pretendido equilibrio territorial. El resultado, en la práctica, es un cinturón que dificulta la implantación de polos de atracción en las comarcas limítrofes con otras comunidades.
El modelo cántabro siguió una trayectoria distinta. La comunidad vecina partió de una ley similar, la Ley del Comercio de Cantabria, también de 2002, pero en 2010 introdujo una modificación sustancial diseñada para adaptar la normativa regional a la Directiva europea de Servicios, conocida en el argento comunitario como la directiva Bolkestein, que lleva por lema liberalizar para competir, y en Cantabria se aplicó con consecuencias tangibles.
La reforma suprimió la "licencia comercial específica" autonómica para grandes establecimientos y la sustituyó por un mero informe preceptivo de la Consejería, integrado en el procedimiento municipal, pero sin carácter vinculante. La decisión final recae así en el Ayuntamiento correspondiente, que resuelve con criterios urbanísticos y medioambientales, no comerciales. El veto autonómico por razones de protección del pequeño comercio desapareció del tablero.
Las consecuencias de esta divergencia normativa se miden en kilómetros y en tickets de compra. En Cantabria, si el suelo es apto y se cumplen las normas urbanísticas, el centro comercial se construye. En Asturias, en cambio, la administración puede denegar la licencia aunque el proyecto sea urbanísticamente viable, si considera que dañará el equilibrio comercial de la región o perjudicará al comercio de la zona.
En Galicia, más de lo mismo. La reforma de su Lei de Comercio Interior eliminó trabas clave para la implantación de centros comerciales. Requisitos como el impacto laboral en la zona dejaron de ser un obstáculo, y la exigencia de una plaza de aparcamiento por cada 20 metros cuadrados quedó supeditada a futuros reglamentos . El resultado es un modelo "permisivo" que permite ubicar grandes superficies en cualquier punto del territorio, desde las grandes urbes hasta localidades como Ribadeo, en el límite con Asturias.
Estas diferencias legales explican el flujo constante de consumidores. Mientras el oriente y el occidente asturiano permanecen como un "desiertos comerciales" de grandes superficies por imperativo legal, localidades gallegas como Ribadeo o Torrelavega, a pocos kilómetros de las alas de Asturias, aprovechan la manga ancha autonómica para erigirse en polos de atracción.
Ribadeo
Basta esperar un poco en un aparcamiento de una gran superficie de Ribadeo para encontrarse, en un día laborable, con un asturiano. ¿Uno? Varios. Son muchos los que acuden "a la compra diaria". En busca de novedades o a por algo exclusivo que no vende el comercio local de Navia, La Caridad, Tapia de Casariego o Castropol. También por ocio, por dar una vuelta o por ver cosas nuevas.
El flujo es constante en la villa lucense que dista, en tiempo, 12 minutos de poblaciones como Castropol, 15 de Tapia de Casariego o 23 minutos desde Navia. Carros que se llenan, maleteros que se cierran y acentos del occidente asturiano que se mezclan con naturalidad en los pasillos comerciales de Ribadeo.
Marta Suárez es de Navia, aunque oriunda de Valdés. Le gusta comprar en el comercio local de su villa de residencia y, asegura, "por nada del mundo" quiere dejar de apoyarlo. Pero reconoce que, a veces, la tentación de la gran superficie pesa. ¿Por qué? "Porque hay otras cosas y novedades del mercado". Se detiene en un ejemplo concreto: una de las tiendas de alimentación ofrece productos para celíacos difíciles de encontrar en su entorno habitual. Y suma un acicate más: el paseo. "En general compro en el comercio de Navia, pero es verdad que vengo aquí y también me gusta", dice. El aparcamiento es otro plus. "Llegas y vas a lo que vas". Nada de esperas para estacionar ni de poco deseados paseos cargando bolsas.
Ramón Fernández es otro asturiano de compras por Ribadeo. Él lo tiene claro: si algo tienen de bueno las grandes superficies son los precios. "Suelen ser mejores", afirma. Es de La Caridad y se mueve por otras villas de Asturias en busca de las compras deseadas. No descarta Avilés, pero "acercarse a Ribadeo" es ya casi tradición. Y precisamente la palabra tradición aparece con fuerza en boca de Carmen Pérez.
Habla cerca de su coche, donde ya ha dejado la compra. Esta vez "fue poco gasto", informa, aunque otras jornadas el carrito va más lleno. Vive en Castropol y lo resume con contundencia: "Yo diría que los que vivimos allí, casi todos, o un 90 por ciento, hacemos la compra en Ribadeo".

La naviega María Antonia Fernández, con las pesas que buscaba. / Ana M. Serrano
La proximidad ayuda, pero también la costumbre. "Siempre se hizo. Lo vi hacer desde niña", confiesa. Ese hábito pesa. De hecho, asegura que antes de construirse el puente de los Santos ya los asturianos miraban a Ribadeo como villa comercial. "Desde zapatos a innovación, aquí venimos desde bien pequeños", dice con una sonrisa.
Marina Bouso no es asturiana, pero sí frecuenta estos centros. Regenta una exposición de productos cántabros y su trabajo la lleva a los mercados de la zona.
Su conclusión es clara: "Conozco muchas caras y sé que en Ribadeo hay y consume mucho asturiano". ¿Y qué consumen? "No hace falta ir solo a las grandes superficies, que también. Se ven por la calle, en los bares y en las tiendas pequeñas, especialmente el fin de semana".
Clara Álvarez, gallega, coincide en el diagnóstico. Este diario conversa con ella el día de la compra, en el aparcamiento de una zona donde se ubican varias grandes superficies, unas de alimentación y otras especializadas en calzado, deporte o muebles. "Hay mucho asturiano, sí. En general todos los días y yo diría que algunos hacen la compra diaria", advierte. Y remata con complicidad fronteriza: "Ya se sabe, somos primos hermanos".
Avelino Gutiérrez, otro cliente asturiano, lo resume en una frase: "Es costumbre". Compra tanto en el gran almacén de Tapia como en Ribadeo. Pero lanza una advertencia: "En los pueblos como Figueras nos vamos quedando sin comercio y lo cierto es que tenemos poco donde elegir". Y añade en broma, aunque con trasfondo serio: "Si cortan el puente, esto se muere. Muchos asturianos consumimos aquí".
No hay cifras oficiales que cuantifiquen ese trasiego (los supermercados consultados rehúsan facilitar porcentajes), pero la percepción se repite. Una encargada de una gran superficie, que prefiere mantenerse en el anonimato, lo confirma: "Sí, yo diría que la compra asturiana pesa mucho" en el balance comercial.
En otra punta de la explanada, entre plazas con sombra y filas de carros alineados, María Antonia Fernández, de Navia, va directa a la cadena especializada en material deportivo. Busca unas pesas para sus clases de gimnasia de mantenimiento.
Tiene 70 años. "Y lo cierto es que en el comercio local no las encuentras", informa. Añade otra preferencia: "Además, prefiero que la tienda sea especial, no cadenas chinas". Es otra de las razones por las que el asturiano del noroccidente cruza a Ribadeo: encontrar eso tan específico que, tal vez, el pequeño comercio local no se puede permitir ofrecer.
Entre la fidelidad al comercio de proximidad y la atracción de la gran superficie, el flujo de asturianos hacia Ribadeo continúa. Ya se sabe: basta esperar un poco en un aparcamiento de las grandes superficies para comprobarlo. Cada día laborable, cada fin de semana tiene, además de gallego, acento asturiano.
Torrelavega
Para parte del oriente de Asturias, cruzar a Cantabria para hacer compras no es una excepción, es una rutina marcada por la proximidad. Empleados de varios comercios y clientes asturianos consultados en el Centro Comercial de Torrelavega sitúan la distancia como el argumento decisivo para escoger esta zona comercial frente a los grandes complejos de Asturias, especialmente los fines de semana.
“Algún cliente asturiano sí, que tengo aunque también hay mucho vasco”, asegura Anna Kerrigan, empleada en una franquicia ubicada dentro del centro comercial. En la misma línea, Laura Mier, trabajadora en el hipermercado, explica que la presencia de clientes procedentes de Asturias se nota sobre todo en sábado y domingo: “El fin de de semana puede haber un 10% de asturianos”, calcula.
La procedencia, apuntan desde los mostradores, se concentra en los concejos más próximos a la frontera. Paula Pérez, que trabaja en una empresa de telefonía dentro del centro comercial, concreta más el origen de los clientes que llegan desde el Principado “vienen mucho de Peñamellera. Alguno de Llanes también”.

comercios/Jose A San Pedro y Selena San Pedro en Torrelavega / LNE
Ese perfil encaja con lo que observan en otras grandes superficies del entorno comercial de la zona. “A la gente de Llanes le queda más cerca, que Oviedo o Gijón”, explica Javier Vallín, encargado de un gran centro de bricolaje ubicado en la zona comercial de Torrelavega. Y añade un patrón que se repite en los testimonios: “vienen más el fin de semana”.
Entre los propios compradores, la palabra “cerca” se repite como un estribillo. Karina Hernández y José E. Más, vecinos de Colombres, cuentan que visitan con frecuencia el hipermercado, “cada 10 días”, para realizar sus compras. “Venimos aquí porque nos queda más cerca que los grandes hipermercados de Asturias.”
Desde Peñamellera Alta, José A. San Pedro y Selena San Pedro describen el mismo motivo, ligado además a compras que van más allá de la alimentación: “Venimos de Peñamellera Alta, cuando tenemos que comprar alguna cosa, no sólo al supermercado”.
También desde Peñamellera Baja, Loreto Berdial y Alberto Calatayud subrayan esa dinámica de desplazamientos cortos encadenados por la franja cántabra: “también vamos mucho a Cabezón de la Sal”. Un detalle que, en su caso, refuerza la idea de que la movilidad comercial cotidiana se organiza por cercanía y accesos, más que por límites administrativos.
Con el fin de semana como pico de afluencia y con Peñamellera y Llanes como origen habitual, trabajadores y clientes coinciden en una explicación sencilla: Torrelavega les queda —literalmente— más a mano.
Suscríbete para seguir leyendo
- Investigan la muerte de una anciana asfixiada con la cincha que la sujetaba a la cama en una residencia de Siero: un barandilla cedió y ella cayó fuera del lecho
- Gran sorpresa en la sanidad asturiana: la cúpula directiva del HUCA y de la zona central no seguirá tras la fusión de áreas
- Más dimisiones en el HUCA complican la configuración de equipos directivos para lanzar el nuevo mapa sanitario
- Una conocida quesería, primera víctima asturiana de las amenazas de Trump al comercio: 'Nos están hundiendo, es desesperante
- Contratación 'histórica' y nuevas mejoras laborales en Alimerka: la cadena asturiana de supermercados incorporará a más de 500 profesionales
- Luz verde del Gobierno a una obra clave que evitará atascos en Asturias
- La desesperación de una ovetense atrapada en el aeropuerto de Doha con misiles sobrevolando: 'La respuesta de la embajada nos dejó peor de lo que estábamos
- Caen el narco que inspiró al 'Malamadre', de 'Celda 211', y 'Toni el Portugués', de la 'operación Angliru', en un operativo entre Asturias y León