Celia Gómez, nueva directora de la Fundación Biosanitaria de Asturias: "La FINBA y el ISPA son una alianza; conseguiremos la reacreditación del Instituto de Investigación sin ninguna duda"
"No es necesario un estatuto marco para los médicos; otra cosa es que tengan un espacio de negociación propio e independiente", afirma la ex directora general Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad

Celia Gómez González, en la sede de la FINBA. / Fernando Rodríguez

Celia Gómez González (Palacios del Sil, León, 1963) fue elegida, el pasado 29 de enero, directora de la Fundación para la Investigación Biosanitaria del Principado de Asturias (FINBA). En virtud de este nombramiento, ha retornado a Asturias, tras ser entre 2012 y 2014 gerente del Servicio de Salud del Principado (Sespa). Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales, desempeñó en los últimos años la Dirección General de Ordenación Profesional del Ministerio de Sanidad. Ha ocupado puestos de responsabilidad en Andalucía y Cantabria. Esta mañana ha contado a LA NUEVA ESPAÑA sus proyectos para los tres próximos años.
¿Contenta de volver a Asturias?
Sí, muy contenta, tenía ganas de volver.
¿Qué recuerdo guarda de la anterior etapa?
Fue una etapa muy intensa. Desde el punto de vista profesional, fueron los momentos de las medidas restrictivas que aprobó el Gobierno de España, con un incremento horario que nos obligó a hacer negociaciones complicadas. Y tuvieron como consecuencia una huelga dolorosa, supongo que para todos los protagonistas, los que hacían la huelga y los que la sufrían. También tuvimos buenos momentos de negociación y de acuerdo. Además, se combinó con un problema personal de salud mío que también hizo un poquito de mella en forma de agotamiento. En todas las experiencias se aprende, y en esa aprendí mucho también.
La marcha fue traumática, usted fue destituida… ¿Cómo lo recuerda hoy?
Fue un momento más. Uno sabe que cuando llega a un sitio por un nombramiento puede haber un cese. Mi marcha también me abrió muchas oportunidades de desarrollo profesional, y yo tengo una visión siempre optimista. Como dice una amiga, lo que viene, conviene. En aquel momento, también fue así.
¿A día de hoy entiende el motivo de aquella destitución?
La explicación fue clara: que se necesitaba un cambio de perfil. Yo tenía que respetarlo entonces y lo respeto también ahora.
¿Qué diferencia a la Celia Gómez de 2026 de la Celia Gómez que se marchó en 2014?
Mucho, porque mi mapa de competencias se ha enriquecido muchísimo. Fue muy importante la experiencia como directora de profesionales en el Servicio Andaluz de Salud (SAS), que es la mayor empresa pública de este país, en un momento todavía complicado por las restricciones presupuestarias. Hubo mucho ejercicio de negociación. A continuación viví la pandemia como gerente del Servicio Cántabro de Salud: fue un momento en el que aprendimos mucho. Y, luego, la etapa en el Ministerio de Sanidad, que te da una visión muy global del Sistema Nacional de Salud.
La experiencia en el Ministerio de Sanidad
¿Qué tal en el Ministerio?
Bien, muy interesante. La Dirección General de Ordenación Profesional tiene competencias que son exclusivas del Estado. Y todo lo que tiene que ver con la ordenación de las profesiones sanitarias es un mundo en el que se solapan las competencias de distintas titulaciones, de distintas especialidades. Hay que dirimir toda esa parte de contenidos y eso exige acuerdos para garantizar la calidad de la asistencia.
Llamaba la atención el que usted, con su perfil socialdemócrata o socialista, pudiera empastar en un Ministerio dirigido por Sumar, o sea, por políticos situados más a la izquierda…
Mi perfil siempre ha sido, en todos los sitios en los que he estado, más técnico que político. Al final, desarrollo los planes que se establecen desde el Ministerio. Esta parte que comentaba de los contenidos, de los programas de las especialidades y demás, no están contaminadas por la ideología. Por lo tanto, no generan tampoco un problema.
Conflicto con los médicos
El actual conflicto por el Estatuto Marco de los médicos y del resto de las profesiones sanitarias tiene en su base una posición política concreta.
Todo parte de una recomendación de la Comisión de Reconstrucción del Congreso, después de la pandemia de covid-19, de la necesidad de abordar una mejora de las condiciones laborales de los profesionales sanitarios. De hecho, se han tenido muchas reuniones con las comunidades autónomas, los directores de recursos humanos, para poder avanzar. También ha habido un trabajo muy intenso con las organizaciones sindicales del denominado Ámbito de Negociación, que es como la mesa sectorial a nivel estatal. También hubo más de veinte reuniones con sindicatos médicos.
Pero los sindicatos médicos siguen en pie de guerra. Y dicen que van a seguir hasta junio, al menos… ¿Qué habría que hacer?
Ya no me corresponde a mí. Pienso, y así se ha hecho durante este tiempo, que la clave es el diálogo. Hay que hablar hasta la extenuación para llegar a acuerdos lo más amplios posible.
¿Un estatuto exclusivo de médicos es viable?
Pienso que no es necesario, que el borrador actual recoge perfectamente todas las reivindicaciones médicas. Otra cosa es la necesidad de tener un espacio de negociación propio e independiente que plantean. Pero tener un estatuto propio no es necesario. No hace falta tener una Constitución para cada colectivo o para cada singularidad; o una constitución para las mujeres y otra para los hombres… Hay una Constitución en la que cabe todo. Y hay un estatuto marco en el que cabe todo.
La gestión del "examen MIR"
En las últimas semanas, desde que se supo que dejaba el Ministerio de Sanidad, se le ha reprochado el mal funcionamiento de los exámenes de formación sanitaria especializada, de eso que se simplifica en la expresión “examen MIR”…
Los exámenes se han llevado a cabo. Y además en la fecha prevista. Ha habido dos cuestiones que nos han dado muchos dolores de cabeza. Por un lado, un cambio en el sistema de contratación para dar más seguridad y más transparencia. Eso significa una ralentización en algunos casos, hasta que se pone en marcha. Se supone que ahora, en los próximos, por lo menos, tres años, no pasará porque los contratos se han hecho con posibilidad de prórroga y ya se había gestionado la prórroga antes de que yo me fuese. Y después los cambios en la aplicación, ese tipo de cosas que pasan a veces con la informática, que cuando está en preproducción y se está diseñando todo va bien, pero el día que lo pones en marcha algo pasa y tienes que volver a hacerlo. En cualquier caso, siempre hemos ido aumentando los plazos en caso de que hubiera interrupciones para dar garantías y seguridad jurídica. Siempre hemos ido de la mano de nuestros servicios jurídicos y de la Abogacía del Estado, en cada paso que se ha dado.
Que en el MIR del año pasado un matrimonio de médicos rusos sacara en el MIR los puestos 1 y 4 generó cierta sorpresa...
Bueno, hay que tener en cuenta que eran médicos especialistas, no eran recién egresados de la Facultad. También había una persona argentina y alguien más de otra nacionalidad entre los diez primeros... En total, de personas nacidas o que hayan estudiado fuera de la Unión Europea, normalmente estamos en el 16% de los que entran.

Celia Gómez, en los exteriores del edificio de la FINBA, junto al HUCA. / Fernando Rodríguez
Objetivos en la FINBA
Ahora llega a la dirección de la FINBA. ¿Cuál es su máxima prioridad?
Llego a una fundación que está ya madurando, que se ha consolidado. Se ha hecho un magnífico trabajo y está creciendo. Tenemos algunos retos muy a corto plazo. El primero, la reacreditación del Instituto de Investigación Sanitaria (ISPA). La FINBA y el ISPA son una alianza: la una sin el otro no tienen sentido. La reacreditación es un reto a corto plazo. Tenemos hasta junio para presentar toda la documentación y a finales de año se evalúa.
¿Cómo lo ve?
El trabajo va bien y pensamos que no vamos a tener ninguna dificultad, pero hay que hacerlo.
¿Habrá reacreditación por parte del Instituto de Salud Carlos III?
Sí, no tengo duda. Por el trabajo científico y porque toda la parte más burocrática se está llevando con mucho rigor y profesionalidad. Cumplimos bien con los criterios exigidos para reacreditarnos como Instituto.
Herencia y patronos
¿Cómo ve la herencia que ha recibido en la FINBA?
Es una buena herencia. Ahora me toca madurarla, gestionarla y crecer. Hay que seguir creciendo y hacer que la FINBA, que ya tiene un buen reconocimiento, tenga mayor presencia y más visibilidad a nivel nacional e internacional. Tenemos oportunidades, si bien es verdad que ahora vamos a entrar en un momento más complicado, porque los fondos europeos finalizan y tenemos que apretar para ir a los fondos competitivos, a generar ingresos por otras vías, de donaciones y demás, en lo que tenemos algo que todavía es casi simbólico. También tenemos que dar a conocer lo que hacemos a la sociedad y al mundo social y empresarial asturiano. Buena parte de nuestra investigación es traslacional, es decir, busca aplicarse a la prevención y a la mejora de la salud de la población. Pero también tenemos el espacio de innovación, que tiene también mucha capacidad.
¿Va a promover que las empresas que forma parte del patronato de la FINBA aporten más dinero?
La mayor parte de los ingresos de la Fundación vienen de proyectos competitivos. Pero la aportación de los patronos es importante. Y luego queremos dar a conocer las líneas de investigación que desarrollamos, los proyectos concretos, para obtener mecenazgos y colaboraciones… Hace muy poco, una señora donó una cantidad importante y hay otra que también lo ha hecho con testamento. Y luego contribuciones pequeñas, que son la mayoría.
Articulación entre FINBA e ISPA
¿Cómo concibe la articulación entre la FINBA y el ISPA?
Son uno, en buena medida. La FINBA da esa herramienta de gestión, de soporte. Nosotros estamos fundamentalmente para apoyar y hacer fácil el trabajo a los investigadores. Toda la parte de gestión de los proyectos corresponde a la FINBA. Es un modelo que está bastante generalizado como modelo de gestión.
¿La actual articulación entre la FINBA y el ISPA es equiparable a la que está en vigor en otras comunidades autónomas?
Es muy equiparable, sí.
A su antecesor se le atribuyó la intención de marcar las pautas, de dirigir el ISPA desde la FINBA… ¿Está de acuerdo con esa jerarquía?
La estructura tanto de la FINBA como del ISPA, y su relación, están bastante bien diseñadas. En el organigrama, que es público, se ven bien las interrelaciones. Es la colaboración que tiene que existir. Yo creo en los liderazgos participativos y compartidos.
Nuevo contexto
¿Cómo se ha sentido recibida por los investigadores?
El otro día tuvimos un primer encuentro. Fue muy cálido, me sentí bien... Ahora iniciaremos las reuniones con cada grupo para conocer más de cerca los trabajos. Estoy ahora en un periodo de inmersión.
¿Supone que habrá algún problema para convivir con el actual director científico del ISPA, Guillermo Muñiz?
Ningún problema. Me parece un profesional excelente. Es un maravilloso profesional y una persona que aporta mucho al ISPA, al HUCA y a Asturias.
¿Sobre líneas de investigación tiene alguna idea distinta de lo que se está haciendo?
Primero quiero conocer lo que hay. Tenemos bastantes grupos y bastantes líneas de investigación. Estamos viendo cómo dar más apoyo al área de Atención Primaria y de Cuidados.
¿Qué es lo que le ha encomendado en concreto el patronato de la FINBA?
Hay prioridades como la reacreditación y el proyecto del FINBA Data Trust, el espacio de datos sanitarios, que tiene un hito importante en junio.
¿En junio qué tiene que suceder?
Toda la arquitectura tiene que estar ya lista y probada. Además, se engarza con el Espacio Europeo de Datos de Salud que el Ministerio había puesto en marcha con las comunidades autónomas. Eso es el futuro, o más bien el presente. Los datos de salud tienen mucho impacto en la medicina personalizada.
¿Tiene alguna idea para el clúster biosanitario de Asturias?
Tenemos muchas oportunidades. Hay que buscar espacios de encuentro. El trabajo conjunto con la Consejería de Ciencia, con la Agencia Sekuens, tiene un papel importante. Igual que con la Universidad de Oviedo, con el CSIC o con el Ayuntamiento. Es clave encontrar puntos de encuentro entre el mundo productivo y los investigadores. Se trata de conseguir más alianzas positivas con un protagonismo compartido. En esa parte voy a ser muy generosa, porque lo que importa es que las cosas se hagan y tengan impacto en la sociedad en dos sentidos: investigación para mejorar la salud y prevenir la enfermedad; y en la generación de negocio para empresas locales.
¿Tendrá rubor en buscar alianzas con el sector farmacéutico?
Eso está bastante regulado. Casi todas las empresas tienen un código deontológico. Siempre que se cuide la vertiente ética, es una colaboración necesaria. Por supuesto, compatible con impulsar, como estamos haciendo, la investigación independiente, con la unidad de investigación clínica que estamos poniendo en marcha, que sería como el tercer hito principal del año, junto a la reacreditación y el espacio de datos.
Se habla de potenciar la figura del médico investigador…
Sí, del estatutario investigador. Ya lo he hablado con el Sespa. Hay algunas comunidades que han creado esa categoría. Es clave para poder garantizar que hay profesionales que pueden dedicar una buena parte de su tiempo a la investigación. Al estatutario investigador, que puede ser médico o enfermera, se le reserva para investigar un mínimo del 50% de su jornada.
El personal investigador pide estabilidad laboral…
En la FINBA se firmó el año pasado el primer convenio colectivo y tenemos que poner manos a la obra este año con la carrera profesional dentro de la Fundación. Tenemos unos 160 trabajadores.
Usted viene para tres años. ¿Dónde ve a la FINBA dentro de tres años?
La veo con los grupos más consolidados y creciendo. Tenemos problemas de espacio y hemos de buscar soluciones.
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