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El militar con pasado asturiano que hizo de "cortafuegos" el 23-F

Un hijo del general José Juste reivindica la lealtad democrática de su padre, que previno al Rey de las intenciones de Armada

El general José Juste.

El general José Juste. / Agencias

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Cuarenta y cinco años después del golpe de Estado del 23 de febrero de 1981, el Gobierno ha anunciado que desclasificará 200 documentos que contribuirán a arrojar más luz sobre un acontecimiento medular para la democracia española, en el que Asturias tuvo un especial protagonismo a través de personajes muy ligados a la región. Está por supuesto el general ovetense Sabino Fernández Campo, jefe de la Casa del Rey en el momento del golpe, pero también el general José Juste, jefe de la División Acorazada "Brunete", y que durante 1978 y 1979 fue gobernador militar de Asturias. Los dos protagonizaron sin duda la llamada telefónica más famosa del 23-F, aquella en la que Juste pregunta a Fernández Campo si el general Armada (anterior jefe de la Casa del Rey) se encontraba en la Zarzuela, a lo que el ovetense respondió con la frase: "Armada ni está ni se le espera", que hizo comprender al primero que el golpe había fracasado.

Hace cinco años, el Rey Juan Carlos admitió el papel esencial de Juste para hacer de "cortafuegos" en la alta cúpula militar. Fue él quien advirtió al Rey de lo que se estaba desarrollando, con una primera llamada anterior a la más conocida, y cuya existencia ha sido corroborada por uno de sus hijos, Alejandro Juste. Según éste, su padre, presionado por sus oficiales, se vio obligado a activar la llamada "Operación Diana", una especie de "Operación Valkiria" (el famoso operativo activado por el coronel Stauffenberg para apoderarse de Berlín ante la creencia de que había matado a Hitler en el atentado de la "Guarida del lobo") a la española que establecía los movimientos para la intervención de la "Brunete" en caso de que se produjera un vacío de poder.

Juste, que había sido franquista pero se había dado cuenta de que no era posible seguir con el franquismo tras Franco, se extrañó de que el Rey estuviese a favor del golpe de Estado, como sostenían los implicados en el mismo, y mucho menos tras la asonada de los coroneles de Grecia, que acabó con el rey Constantino, hermano de la reina Sofía, en el exilio.

En cuanto se vio libre, Juste llamó a la Zarzuela y pidió a Sabino que no dejaran entrar al general Armada, antiguo preceptor del Rey. Juste conocía muy bien a Armada. Habían sido compañeros de la Escuela de Estado Mayor, y habían coincidido, también con Fernández Campo, como parte de la Secretaría del ministro del Ejército Pablo Martín Alonso. Tras ese primer aviso (el Rey, 40 años después, aseguró que Juste había hablado personalmente con él, aunque posiblemente sea un error), Juste volvió a llamar, produciéndose la famosa frase de Fernández Campo. Tras esta segunda llamada, Juste llamó al coronel Arnáiz, de la Agrupación de Apoyo Logístico de Madrid, y al coronel Cervantes, que mandaba el Regimiento de Ingenieros, para que regresasen a los cuarteles.

Una vez fracasado el golpe, Juste cayó en desgracia. Fue relevado al mando de la "Brunete" y se le destinó al Estado Mayor Combinado Hispano-norteamericano. Aunque no llegó a ser juzgado en el juicio del 23-F, algunos papeles del abogado de Tejero no lo dejaban en buen lugar, y los mandos de la "Brunete" aseguraron que él había tomado las decisiones.

La gota que colmó el vaso fue que no le nombrasen teniente general. Mandó incluso una carta al Rey en la que se quejaba del trato: "No he sido enjuiciado, pero sí condenado". Finalmente pidió el paso a la reserva activa. El Rey le escribió: "Lamento que las circunstancias te hayan aconsejado solicitar el paso a la reserva activa. Respeto tu decisión y únicamente quiero hacerte patente mi amistad y mi afecto". Murió en 2010, antes de escuchar las palabras de agradecimiento del Rey en 2020.

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