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“Estamos en el siglo XVI, con taludes hechos de cualquier manera”: la dura advertencia de los geólogos por los argayos en Asturias

Los últimos desprendimientos en varias carreteras del Principado reabren el debate sobre la falta de planificación preventiva frente a las inestabilidades de ladera, un problema que los expertos consideran estructural en Asturias

Un operario en el argayo del Huerna, en 2024

Un operario en el argayo del Huerna, en 2024 / LNE

Xuan Fernández

Xuan Fernández

Geólogos asturianos urgen al Principado a impulsar un «plan de choque» contra los argayos, aumentar las labores de prevención para poder evitar los desprendimientos de tierras y adoptar una «estrategia real» sobre estos fenómenos. En los últimos días se han registrado en Asturias varios argayos en diferentes carreteras. Hubo sendos desprendimientos de tierras en el Corredor del Narcea (AS-15), otro en el del Navia (AS-12) y otro en Ponga (PO-2), todas ellas carreteras de titularidad autonómica. El argayo de Ponga sigue impidiendo la circulación en esa carretera, no así en el resto de vías, donde operarios del Principado siguen trabajando.

A su vez, se produjo otro argayo el domingo en la carretera de Pajares (N-630), de gestión estatal, que provocó el corte de uno de los carriles, aunque ayer ya se despejó la circulación. A los anteriores se suma el argayo de la autopista del Huerna, es más significativo, que se originó hace más de un año y aún sigue afectando a la circulación.

Taludes y prevención

«El problema que tenemos en Asturias es claro: hay carreteras que tienen unos taludes hechos de cualquier manera, que no están estudiados ni mantenidos, y que con el tiempo se degradan. El ejemplo palmario lo tenemos en el Corredor del Narcea: no puede ser que en esa carretera haya desprendimientos cada dos días, porque son caídas de rocas desde altura. Eso sucede y nos indica que algo falla: o el diseño de los taludes o la conservación. En esos factores Asturias está en el siglo XVI, a años luz de otras regiones», asegura Carlos López, decano de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo.

Un argayo es el desprendimiento de una parte de la ladera que se produce cuando el terreno pierde estabilidad, mientras que un talud (artificial) es la parte que queda cuando se producen excavaciones en esa ladera para realizar una obra, generalmente una carretera. ¿Por qué se generan los argayos? «Se tienen que dar una serie de ingredientes: una ladera de terreno inestable, una roca fracturada… A partir de ahí aparecen factores desencadenantes, como la lluvia o la acción humana. El frío debilita las rocas, pero lo que sobre todo desencadena más argayos es la lluvia continuada», destaca López.

«Por nuestra orografía, con muchas laderas y zonas de montaña, Asturias es especialmente propensa a argayos», destaca el decano de Geología, que no obstante apunta a que en la región, por parte del Principado, y concretamente por la Consejería de Movilidad, no se adoptan las políticas adecuadas. «En la Consejería no hay ningún geólogo: cuando hay un problema lo resuelven con contrataciones externas. Es como si en la consejería de Sanidad no hubiese ningún médico», lamenta.

El impactante argayo registrado en la carretera de Viegu.

El impactante argayo registrado en la carretera de Viegu. / R. D.

Y sigue: «Puede haber muchas formas de prevención de argayos. Desde la Universidad propusimos al Principado realizar un boletín de posibles argayos, como los meteorológicos, para que la gente sepa los peligros si está circulando. Hicieron oídos sordos. No tienen interés real y al final parece que todo lo resumen con una frase: 'Llovió mucho'. Pues no, el problema es estructural».

Según López, para controlar los argayos se debe «adoptar un plan de choque, estudiar las laderas e identificar las zonas más peligrosas, pero ahora mismo hay un desconocimiento total; se va a lo paliativo una vez que pasa, pero no existe una política preventiva real, que además ahorraría mucho dinero», clama.

Montserrat Jiménez, catedrática de Geodinámica Externa y coordinadora del Grupo Geocantábrico de la Universidad de Oviedo, especializado en los argayos, también secunda la puesta en marcha de un plan de choque para «realizar acciones preventivas basándose en datos previos y estudios predictivos». Jiménez apunta, en ese sentido, a que el estudio del estado de la ladera debe combinarse a su vez con modelos climáticos. «Si se conjugan ambas cuestiones se puede avanzar en prevención. Si conocemos una zona con peligrosidad y, además, sabemos cuánto ha llovido, si va a seguir haciéndolo y el grado de humedad del suelo, se puede alertar a la población y actuar de forma preventiva. Esto se puede hacer, hay dispositivos, pero otra cosa es llevarlo a efectos prácticos», indica Jiménez, que reclama continuar con las investigaciones de los argayos.

El argayo que corta desde el domingo la carretera de Viegu, en Ponga.

El argayo que corta desde el domingo la carretera de Viegu, en Ponga. / Cedida a LNE

María José Domínguez Cuesta, profesora titular de la Facultad de Geología, compañera de Jiménez y experta en argayos, destaca por su parte que «igual que en medicina es necesario hacer un buen diagnóstico de la patología, en geología es necesario considerar los distintos tipos de inestabilidades de ladera que existen, para aplicar el tratamiento adecuado". Domínguez Cuesta cree que también es fundamental "educar y mentalizar a la gente" sobre los posibles riesgos de las laderas que pueden causar argayos.

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