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Drones, helicópteros y el famoso Falcon: crónica de la visita relámpago (y fuertemente vigilada) de un esbelto Pedro Sánchez a Asturias

Poco más de tres horas echó el Presidente en su escapada a Infiesto, donde dejó a muchos con las ganas de saludarle

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J. Aller

Mariola Riera

Mariola Riera

Infiesto (Piloña)

"Pero si se lo va a llevar al viento...". Fue lo primero que se le vino a la cabeza a una piloñesa que vio de refilón llegar a un esbelto y fibroso Pedro Sánchez a Infiesto -esa es la sensación que da de lejos, porque de cerca fue más bien imposible verlo- donde presentó este miércoles la II Estrategia Nacional para la Equidad Territorial y el Reto Demográfico, o sea, las medidas a llevar a cabo para volver a llenar de gente los pueblos de España.

Bien llenos estaban los alrededores de "La Benéfica" de Infiesto (Piloña) con motivo del acto. Muchos vecinos y curiosos se arremolinaron en la zona para poder ver al Presidente del Gobierno de España. Incluidos los residentes del centro de mayores que queda al otro lado de la carretera, justo enfrente, a un puñado de metros del lugar donde paró el coche oficial de Sánchez. Las buenas temperaturas y el solín del mediodía animaron a los usuarios del geriátrico, además del personal, a situarse estratégicamente en la entrada de la residencia para poder ver todo lo que allí sucedía.

Residentes y personal del centro de mayor de Infiesto, siguiendo la visita del Presidente.

Residentes y personal del centro de mayor de Infiesto, siguiendo la visita del Presidente. / Luisma Murias

No todos los días visita Infiesto el Presidente del Gobierno. Pues bien, todos se quedaron con las ganas de saludarle, porque éste se bajó del coche, dio la vuelta y saludó de lejos, para entrar y salir de allí poco más de una hora después sin apenas pararse. Ya compensó el presidente asturiano, Adrián Barbón, que si lo dejan se fotografía hasta con los pájaros de los árboles y poco más se queda a comer en el geriátrico.

Delgado, pero fuerte

De lo que no se libró Pedro Sánchez fue de que se hablara de su aspecto y estado físico en Asturias, algo que ya había tenido que oír apenas un puñado de horas antes en el Congreso de los Diputados, donde participó en la sesión de control al Gobierno. En la misma, desde las bancadas del PP se reclamó que "desclasificaran" el historial médico del Presidente de España, que en los últimos tiempos atrae las miradas por su físico. En Asturias lució delgado, sí, pero también fuerte y con un color de piel tostado envidia de algunos (y admiración de algunas), que delata muchas horas de bicicleta por el monte, además de running, baloncesto, esquí y cualquier deporte de esos que practicas al aire libre. Hay fotos que lo prueban. La cuestión es saber de dónde saca el tiempo.

Pedro Sánchez, este miércoles por la tarde en Madrid, durante la recepción a los olímpicos.

Pedro Sánchez, este miércoles por la tarde en Madrid, durante la recepción a los olímpicos. / Victor Lerena

Lo cierto es que ya puede estar en forma el Presidente para aguantar el ritmo. Porque lo dicho: el miércoles lo empezó temprano en el Congreso, donde las sesiones últimamente son de todo menos tranquilas y amenas, y luego lo siguió con el viaje a Asturias. Esa escapada al Paraíso Natural no fue precisamente relajada, porque se concentró en menos de tres horas.

En Falcon

El famoso Falcon 900 presidencial salió de Madrid a las 10.08 horas y tomó tierra en el Principado a las 10.50 horas (datos de "Falcon Despega"). Hubo falta un amplio despliegue de fuerzas de seguridad por tierra: varias patrullas en el cruce de Carcedo (Soto del Barco), cerca del aeropuerto, además de apostadas por la carretera, delataban que alguien importante estaba por la zona. Sin olvidar la vigilancia por el aire: el helicóptero sobrevoló su ruta hasta Infiesto, custodiado hasta con drones.

Solo una hora

El acto en "La Benéfica", donde llegó minutos antes del mediodía, le llevó una hora escasa. Su discurso fue el de clausura poco después de la una. Y tras despedirse se subió al coche rumbo al aeropuerto. De allí despegó a las 14.11 para aterrizar en Madrid a las 15.02, en compañía de la ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen. En la capital de España siguió la agenda, pues por la tarde, hacia las seis, recibió a los deportistas de los Juegos Olímpicos de Invierno.

No tuvo ni tiempo para cambiarse la corbata (color vino, con motitas) ni para para tomarse un culín de sidra con todos los que acudieron a arroparle a Infiesto, que no fueron pocos, desde la delegada Adriana Lastra, hasta Barbón junto a la vicepresidenta Gimena Llamedo –además de directores generales, técnicos, asesores del Principado, etc- incluidos decenas de alcaldes de la Asturias rural y otras provincias vecinas. Estos últimos bien podrían describir al Presidente la realidad de los pueblos y todas las necesidades que tienen. Pero como que no tuvo tiempo.

Nada. Al final se cumplió lo que temía la piloñesa: a Pedro Sánchez se lo llevó el viento.

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