DOCUMENTOS DESCLASIFICADOS
El informe clasificado del CNI que relata el papel crucial del asturiano Sabino Fernández Campo durante el 23-F: doce horas desesperadas en La Zarzuela (pero sin su famosa frase)
El general asturiano hizo de correa de transmisión del Rey para doblegar la actitud de Armada y Milans del Bosch

Europa Press

El relato del Centro Nacional de Inteligencia (CNI) de los hechos del 23 y el 24 de febrero, uno de los documentos que ha sido desclasificado por el Gobierno este miércoles, no contradice la versión oficial y resalta el papel tanto del Rey Juan Carlos como del secretario general de la Casa del Rey, el general ovetense Sabino Fernández Campo, para frenar el golpe de Estado. Si bien no se cita la famosa frase del militar asturiano al general Juste, jefe de la División Acorazada “Brunete”, sobre la presencia del general Armada en La Zarzuela: “Ni está ni se le espera”.
Según este relato “sucinto” del servicio de inteligencia, el Rey supo del golpe en el momento en que se producía, a las 18.22 horas, ya que estaba siguiendo las discusiones del Congreso por la radio. Entre las seis y media y las siete, “el Rey recibe una llamada del general Armada que pretendía incorporarse al Palacio de la Zarzuela, mientras el teniente general Gabeiras seguía en el Estado Mayor del Ejército”. El CNI añade que el Rey “le contesta que no, que continúe en su puesto”. Esta conversación es conocida por haberla referido el Rey a Fernández Campo y al coronel Gómez López, que estaba en el despacho del asturiano.
Luego, el informe del servicio de inteligencia indica que Fernández Campo recibió la llamada, sobre la siete aproximadamente, del general José Juste, jefe de la “Brunete”, “quien pregunta insistentemente si Armada se encontraba en el Palacio de la Zarzuela”. Entre paréntesis, el informe indica que Juste “tenía más interés por conocer dicha noticia que por dar conocimiento de la situación de la División”. Fernández Campo le dijo que en absoluto está en Zarzuela el general Armada, a lo que contesta Juste: "Esto cambia totalmente la situación".
El documento del CNI no hace referencia a las supuestas advertencias del general Juste sobre la implicación de Armada en el golpe. Según su hijo, puso en guardia en Rey, pero sí indica que tras la conversación con Juste, Fernández Campo subió al despacho del Rey a comunicarle “la novedad”, decidiendo Juan Carlos que “de ninguna forma” se autorizara al general Armada para acudir a Zarzuela. También ordenó que la Junta de Jefes de Estado Mayor (JUJEM) tomase “la dirección militar de los acontecimientos”, estableciendo comunicación con el general Ignacio Alfaro y el resto de jefes: Gabeiras, Arévalo y Emiliano Alfara.
En tercer lugar, decidió establecer contacto con las Capitanías Generales, Zonas Marítimas y Regiones Aéreas para conocer la situación, algo que hizo personalmente el Rey hablando con todos, aunque con la III, mandada por Milans del Bosch, se hizo difícil por razones obvias. Finalmente, el Rey ordenó que Fernández Campo se mantuviese en contacto con el Director General de Seguridad del Estado, Francisco Laína, con el fin de reunir a los Secretarios de Estado y Subsecretarios en el Ministerio del Interior “para tomar las medidas de orden legal que sean necesarias, teniendo en cuenta la situación del Gobierno en el Congreso, siempre en conexión con la Junta de Jefes de Estado Mayor”. A partir de ese momento, se mantienen repetidas comunicaciones telefónicas entre Sabino Fernández y Laína.
A las siete o siete y cuarto, el Rey logró hablar por fin con Milans del Bosch, quien dijo estar “a las órdenes del Rey”, y que “ha tomado medidas de seguridad para preservar el orden''. También preguntó al Rey si había hablado con Armada, al tiempo que pidió que lo hiciera. Justo en ese momento, se conoció el Bando de Milans y las tropas estaban patrullando por las calles de Valencia.
El mensaje del Rey
Tras hablar con las capitanías generales, se decidió, a eso de las siete y media de la tarde, que el Rey mandase un mensaje a través de la televisión y la radio, para dar a conocer su postura. Se habla con Televisión, a las ocho y diez, y se sabe que TVE está vigilada y ocupada por una unidad al mando de un Capitán de Caballeria (después se sabrá que era el capitán Merlo). Se intenta hablar con el capitán, que responde que solo acepta órdenes de su coronel. Tras varias gestiones, se localiza al coronel Valencia Remón, jefe del Regimiento de Caballería “Villaviciosa”, que accedió a retirar a sus tropas de TVE.
Mientras tanto, se intentaba hablar con la segunda sección del Estado Mayor de la Guardia Civil, al frente del coronel Casinello; con el coronel Gómez López, para confirmar las noticias del Congreso, y también la actitud de la Guardia Civil, de plena normalidad. Se transmite a la Guardia Civil la clara actitud del Rey.
Al habla con Milans, Sabino Fernández Campo tiene conocimiento de que Armada “puede entrar en el Congreso porque conoce la contraseña que facilitará su entrada”. A lo largo de las primeras horas, llaman autoridades civiles, representantes políticos y sindicales, a quienes se tranquiliza y aconseja mantener la serenidad, explicando la actitud y órdenes del Rey.
Sabino Fernández Campo habla con Tejero
A las ocho y veinte de la tarde, Sabino Fernández logró hablar con Tejero en el Congreso. “Soy el secretario general de Su Majestad, ¿qué es lo que pretendes? Depón tu actitud inmediatamente”, le dijo el asturiano, a los que Tejero contestó que no recibía más órdenes que de Milans del Bosch. “Pero tú has invocado el nombre de Su Majestad el Rey, ¿por qué? ¿por qué?”, le insistió repetidas veces. A lo que Tejero responde colgando después de decir que no recibe órdenes si no es de Milans.
Entre las ocho y las nueve de la noche se produce un activo cruce de llamadas. Gabeiras y Armada llaman al Rey. Luego el Rey habla con Armada, una “conversación muy tensa”. Pasa el teléfono a Fernández Campo, que habla con Armada. Y también se habla con Gabeiras.
A partir de entonces, el Rey ratifica sus decisiones. Ordena enviar un télex a la JUJEM, las capitanías, zonas marítimas y regiones aéreas, transmitido a las 21.35 horas: “Ante la situación creada por sucesos desarrollados en el Palacio del Congreso y para evitar cualquier posible confusión, confirmo he ordenado a autoridades civiles y Junta de Jefes de Estado Mayor tomen medidas necesarias para mantener el orden constitucional dentro legalidad vigente. Cualquier medida de carácter militar que en su caso hubieran de tomarse, deberá contar con la aprobación de la JUJEM”.
Y a Laína y demás autoridades civiles les ordenó: “Que se constituyan en Consejo de Secretarios de Estado y Subsecretarios mientras que el Gobierno se encuentre sin poder ejercer sus funciones y que mantengan el orden constitucional y aseguren la normalidad ciudadana bajo su Autoridad”.
Al tiempo se preparó una orden tajante para que Milans depusiese su actitud y se gestiona que TVE envíe un equipo de grabación, después de conocer, sobre las 21.30 horas, que las fuerzas se habían retirado de Prado del Rey. A las diez de la noche, la JUJEM hace pública una nota: "Se han tomado las medidas necesarias para reprimir todo atentado a la Constitución y restablecer el orden". Los Gobernadores Civiles de todas las provincias, excepto Valencia, controlan la situación. A las diez y media, TVE anuncia que el Rey se dirigirá a la nación.
El informe da cuenta de conversaciones con Milans, para que retire de forma definitiva las tropas de las calles y ordene al teniente coronel Tejero que deponga su actitud. Milans habla con Fernández Campo y el primero insiste en lo que llama “solución Armada”. A continuación, hay una conversación entre Sabino y Armada (y posiblemente Gabeiras). Armada insiste en su solución. Sabino le dice que “de ninguna manera el Rey autoriza a dirigirse a los Diputados en su nombre”. Le arranca su palabra de honor de que no lo hará. Armada entra en el Congreso. A su salida, entre la una y las dos de la madrugada, informa de que se ha entrevistado con Tejero y que no le ha dejado pasar al interior del Congreso. Que está obstinado y que no recibe más órdenes que las de Milans. Rechaza el ofrecimiento de Armada de un avión.
La grabación
El equipo de TVE llegó a las once y media de la noche a Zarzuela, y a medianoche entra el Rey en el despacho con uniforme de Capitán General y se inicia la grabación. A las doce y media sale el vídeo hacia TVE. El general Juste habla por teléfono con Fernández Campo y da cuenta que se le ha “escapado" la unidad de Policía Militar de la “Brunete” y que va al frente de ella el comandante Pardo Zancada.
Sabino insta a Fernando Castedo a retransmitir el mensaje del Rey, que sale al aire a la 1.12 de la madrugada.
Ocho minutos después, el Rey habla por teléfono con Milans: “Te hago saber con toda claridad lo siguiente. Afirmo mi rotunda decisión de mantener el orden constitucional dentro de la legalidad vigente. Después de este mensaje, ya no puedo volverme atrás. Cualquier golpe de Estado no podrá escudarse en el Rey, es contra el Rey. Hoy más que nunca, estoy dispuesto a cumplir el juramento a la Bandera. Por ello, muy conscientemente y pensando únicamente en España, te ordeno que retires todas las Unidades que hayas movido. Te ordeno que digas a Tejero que deponga inmediatamente su actitud. Juro que ni abdicaré la Corona, ni abandonaré España. Quien se subleve, está dispuesto a provocar y será responsable de ello, una nueva guerra civil. No dudo del amor a España de Mis Generales. Por España primero, y por la Corona, después, te ordeno que cumplas cuanto te he dicho". Milans contesta que cumplirá las órdenes, pero que Tejero ya no le obedece.
A las cuatro de la madrugada, se contacta con el general Juste, que dice a Fernández Campo que no está seguro de tener la División con él.
Nuevamente llama el Rey a Milans y le dice: “Esto tiene que acabar de una vez" y le sugiere que difunda un comunicado. Milans dice que va a dar un Bando anulando el anterior y se lo lee. Vuelve a decir que Tejero no le obedece e insiste en la “solución Armada". A las cinco de la mañana Milans lanza el bando que deja sin efecto el anterior.
Después de varias gestiones infructuosas del comandante Muñoz Grandes, se logra enlaza con Pardo Zancada, sin resultado positivo para que deponga su actitud. Llegan noticias de que Tejero accede a rendirse bajo ciertas condiciones. Laína o Armada transmiten las condiciones de rendición que juzgan aceptables.
Y finaliza el informe del CNI desclasificado con un escueto: “Resto conocido por la Prensa”.
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