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El ministro "asturiano" que alertó a Suárez de que había un golpe de Estado en marcha: "Se barruntaba en el ambiente"

José Manuel Otero Novas, que formó parte del Ejecutivo de Suárez, recuerda las anécdotas del 23-F: "También se lo dije a Pío Cabanillas, que se echó a reír"

José Manuel Otero Novas.

José Manuel Otero Novas. / Mara Villamuza

Xuan Fernández

Xuan Fernández

«Se lo dije a Adolfo Suárez. Le decía: “Va a venir un golpe”. Incluso le llegué a mandar por escrito un análisis contándoselo. Es más, el 20 de febrero de 1981, el día de la primera votación de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, se lo advertí a Pío Cabanillas, que iba a formar parte de aquel Gobierno».

Lo cuenta José Manuel Otero Novas (Vigo, 1940), “medio asturiano” —estudió Derecho en la Universidad de Oviedo y su mujer es ovetense— y testigo directo del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. Exministro de la Presidencia y de Educación con Adolfo Suárez, el día de la intentona de Tejero ya era diputado raso y fue uno de los parlamentarios secuestrados en el Congreso.

En conversación con LA NUEVA ESPAÑA, Otero Novas aporta contexto sobre el 23-F, a raíz de la reciente desclasificación de documentos por parte del Gobierno de Pedro Sánchez. «Adolfo Suárez era consciente de que podía haber un intento de golpe. Yo mismo se lo dije y en el ambiente se barruntaba. No tenía información privilegiada, pero hablaba con mucha gente y tenía olfato, analizaba la situación y escuchaba lo que se decía», explica.

El exministro llegó a remitir a Suárez un análisis por escrito en el que alertaba de la posibilidad de un golpe de Estado. El entonces presidente acusó recibo. Pero la anécdota que, a juicio de Otero Novas, refleja mejor el clima de aquellos días es la conversación que mantuvo con Pío Cabanillas, dirigente destacado de UCD. «Le dije: “Pío, vais a tener un golpe”. Recuerdo que se echó a reír y le respondí: “No te rías, porque también se rió nuestro paisano Casares Quiroga cuando en junio de 1936 le advirtieron de que Franco se iba a sublevar. Sois como los maridos engañados, los últimos en enteraros”». Aquella conversación se produjo apenas tres días antes del 23-F.

Ya durante el asalto al Congreso, Otero Novas coincidió con Cabanillas en uno de los aseos, ambos custodiados por los hombres de Tejero. «Me dijo: “Tú lo sabías, me lo dijiste…”», recuerda.

Dentro del hemiciclo

Otero Novas estaba sentado cuatro filas por detrás de Adolfo Suárez. A su lado se encontraba Javier Rupérez, diputado de UCD que había sido secuestrado por ETA y que, en un primer momento, pensó que quienes entraban armados en el Congreso eran miembros de la banda terrorista. «No, hombre, esto no es ETA, esto es el golpe», le dijo.

«No me podía ni mover. Nos comunicábamos con gestos», relata. Aunque asegura que no llegó a temer por su vida, recuerda incluso algún momento casi cómico relacionado con el comportamiento de Tejero. «Era como en la escuela: cuando él salía empezaban los murmullos; cuando entraba, nos callábamos. Yo tenía claro que no iba a haber derramamiento de sangre».

El exministro también rememora los días posteriores. «El rey Juan Carlos se reunió con todos los líderes políticos. Suárez fue a verle y, a continuación, me llamó. Me dijo que el Rey le había dado muchas explicaciones».

En su opinión, los documentos desclasificados apenas aportan novedades sustanciales. «Nos guste o no, el Rey paró el golpe y salvó la democracia. Del resto se puede debatir: si actuó más o menos rápido, si tanteó la situación… Yo creo que hizo lo correcto al no precipitarse. No es un intelectual ni un hombre muy culto, pero tonto no es y hizo lo que tenía que hacer», concluye.

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