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El campo asturiano, indignado con la aplicación provisional del acuerdo con Mercosur: "Es una traición"

La organización mayoritaria en Asturias, URA, pide a los eurodiputados “que recapaciten” y denuncia que Von der Leyen “le da la espalda” al sector; Asaja avisa del riesgo de entrada de carne hormonada, y Usaga reclama paralizar el acuerdo y la dimisión de la presidenta de la Comisión Europea

Tractorada en la calle Uría de Oviedo, durante la protesta del campo de hace un par de años.

Tractorada en la calle Uría de Oviedo, durante la protesta del campo de hace un par de años. / Luisma Murias

P. T.

La Comisión Europea, con Ursula von der Leyen al frente, ha anunciado que pondrá en marcha de forma provisional la parte comercial del acuerdo entre la Unión Europea y el bloque Mercosur, pese a que el tratado aún debe completar su tramitación institucional. En Asturias, las organizaciones agrarias URA, Asaja y Usaga han salido al paso para expresar su oposición y advertir de las consecuencias que, a su juicio, tendrá la medida para agricultores y ganaderos.

Unión Rural Asturiana (URA), organización mayoritaria en la región, rechaza “la entrada provisional del acuerdo entre Europa y Mercosur” y sostiene que, “después de las movilizaciones históricas del campo”, Von der Leyen “le da la espalda y traiciona a un sector estratégico para nuestro continente”.

URA añade además que “la entrada provisional es también un desprecio al Parlamento Europeo” al no esperar, según indica, el pronunciamiento del Tribunal Europeo sobre el acuerdo. La organización pide “a todos los eurodiputados, empezando por los asturianos”, “que recapaciten” y que hagan “todo lo que esté en su mano, dentro y fuera de los partidos”, para que el acuerdo “no entre en vigor” hasta que el Tribunal se pronuncie.

Asaja denuncia que la activación provisional supone “una auténtica traición al sector agrario europeo” y critica que se produzca apenas unos días después de una auditoría oficial que, según la organización, concluye que Brasil no ha garantizado plenamente que la carne de animales tratados con estradiol 17β quede fuera del mercado comunitario.

En ese contexto, la entidad sostiene que “no se entiende cómo”, con esas conclusiones sobre la mesa, las instituciones europeas deciden acelerar un acuerdo que incrementa contingentes de importación en “sectores especialmente sensibles”. La organización insiste en que no se opone al comercio internacional, pero sí a acuerdos que no aseguren “reciprocidad real” en exigencias sanitarias, medioambientales y de bienestar animal y que expongan al productor europeo a competencia desleal.

Asaja remarca, además, que “la batalla no está cerrada”, al quedar pendiente el recorrido institucional y una votación de ratificación, y apunta a la vía judicial como posible freno.

La Unión de Sindicatos Agrarios y Ganaderos de Asturias (Usaga) expresa un “rechazo frontal y absoluto” a la decisión de activar provisionalmente la rama comercial del acuerdo. La organización considera que la medida supone “un ataque directo al sector primario europeo” y “una traición” a miles de agricultores y ganaderos que trabajan bajo normativas especialmente exigentes en sanidad, medioambiente y bienestar animal.

Usaga advierte de que abrir el mercado europeo a producciones que, a su juicio, no cumplen las mismas exigencias puede provocar “competencia desleal”, “hundimiento de precios en origen”, “pérdida de explotaciones familiares” y “mayor dependencia alimentaria exterior”, además de lo que califica como “hipocresía climática institucional”. También denuncia que, mientras “se asfixia” al campo europeo con burocracia y controles, se facilite la entrada de productos que no cumplen esos mismos estándares.

En su escrito, la organización asturiana reclama la paralización inmediata de la aplicación provisional; “garantías reales y vinculantes de reciprocidad” en las condiciones de producción; y la “dimisión inmediata” de Ursula von der Leyen por anteponer, según indica, intereses comerciales a la supervivencia del campo europeo. Cierra su posicionamiento asegurando que defenderá al sector “con firmeza y sin concesiones”.

COAG, por suparte, rechaza “absoluta e irrenunciablemente” la aplicación provisional del acuerdo UE-Mercosur anunciada por la Comisión Europea y reclama al Parlamento Europeo y al Consejo de la UE que se opongan y no avancen hacia su ratificación. La organización califica la decisión de “grave irresponsabilidad” por el riesgo que, a su juicio, supone para la seguridad alimentaria de los consumidores europeos, al basarse en el último informe de auditoría comunitario sobre Brasil, centrado en el control de residuos hormonales en carne bovina destinada a exportación.

Según COAG, ese informe constata “fallos estructurales” en el sistema brasileño de control del estradiol, hormona prohibida en la UE como promotor del crecimiento desde 2003, y advierte de que podría llegar carne producida con sustancias ilegales en Europa “con todos los certificados en regla”. La organización subraya que lo relevante es que la advertencia no parte del sector, sino de los propios auditores de la Comisión: “La misma institución que ha negociado y presionado para aplicar este acuerdo es la que ha puesto por escrito” esas deficiencias, sostiene su secretario general, Miguel Padilla.

Además del plano sanitario, COAG enmarca su oposición en la falta de reciprocidad y en el impacto para la ganadería europea, recordando que el acuerdo prevé la entrada de hasta 99.000 toneladas anuales de vacuno con aranceles reducidos mientras los productores comunitarios afrontan estándares y costes más altos. También denuncia un “desprecio” a los cauces democráticos al activar la aplicación provisional sin esperar al dictamen del Tribunal de Justicia de la UE y “dando la espalda” al rechazo mayoritario del campo. Entre sus exigencias, COAG pide frenar la aplicación provisional, publicar íntegramente las auditorías sobre Brasil y el resto del Mercosur (y los datos de controles en frontera de la última década) y que la Comisión investigue y cuantifique el perjuicio económico al sector por haber competido durante años con carne bajo controles que considera insuficientes.

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