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Marina y Juan regresaron de Madrid a Asturias con sus hijas por efecto de la pandemia: "Tienen naturaleza, hacen deporte al aire libre... No hay comparación"

Como pasó en su caso, entre 2021 y 2023, 894 menores de entre 0 y 14 años se trasladaron desde Madrid a Asturias, un movimiento que, para muchas familias, fue motivado por la flexibilidad del teletrabajo

Marina Urbón y Juan Gutiérrez junto a sus hijas.

Marina Urbón y Juan Gutiérrez junto a sus hijas. / LNE

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Marina Urbón Llaca y Juan Gutiérrez tomaron la decisión definitiva en junio de 2020 . Con la posibilidad de teletrabajar ya consolidada en sus empresas y con Madrid aún marcada por las restricciones sanitarias, hicieron las maletas y regresaron a Oviedo. Sus dos hijas, de 3 años (Carlota) y 9 meses (Marina) y nacidas en la capital española, tomaron nuevas rutinas. La mayor inició el nuevo curso escolar ya en Asturias. "Fue un cambio grande, pero muy natural. Son pequeñas y se adaptaron enseguida", recuerda Marina Urbón Llaca.

Su historia encaja con una tendencia que reflejan los datos de la Sociedad Asturiana de Estudios Económicos e Industriales (SADEI): la Comunidad de Madrid es la segunda procedencia de menores de entre 0 y 14 años que llegan a Asturias, solo por detrás de Colombia. Entre 2021 y 2023, 894 niños hicieron ese mismo recorrido desde la capital española al Principado. En muchos casos, como el de esta familia asturiana, el teletrabajo fue el detonante.

"El confinamiento nos hizo replantearnos muchas cosas. Si podíamos trabajar desde casa, ¿por qué no hacerlo desde la nuestra, en Asturias?", explica Urbón. Lo que comenzó como una solución provisional terminó convirtiéndose en un proyecto de vida estable. En la capital asturiana encontraron algo que, aseguran, en Madrid resultaba difícil: tiempo.

"En Oviedo puedes hacer muchas cosas en un día; en Madrid haces pocas a la semana", resume. La diferencia, apuntan, no es solo logística, sino también emocional. Menos desplazamientos, menos tráfico, más cercanía. "Aquí todo está a mano: el colegio, el trabajo, las actividades. Eso cambia por completo la rutina familiar", comenta la ovetense.

Poco después de instalarse definitivamente, ampliaron la familia. Su tercera hija, Alejandra, nació ya en Asturias, consolidando su regreso. Para ellos, la pandemia actuó como catalizador de una decisión que llevaban tiempo valorando.

"La calidad de vida de las niñas es mucho mejor aquí. Tienen naturaleza, hacen deporte al aire libre, pasan tiempo en parques y en la montaña. No hay comparación", sostiene Urbón. Las excursiones de fin de semana sustituyeron a los largos trayectos urbanos y el ruido constante dio paso a espacios abiertos.

Su experiencia ilustra un fenómeno más amplio: el retorno de familias jóvenes a comunidades de origen gracias a la flexibilidad laboral. En una región marcada por el envejecimiento demográfico, la llegada (o el regreso) de hogares con niños supone un pequeño impulso para el tejido social y educativo.

Para Marina Urbón y Juan Gutiérrez, la decisión ya no tiene marcha atrás. Asturias volvió a ser su casa. Y ahora, también, el lugar donde crecen sus tres hijas.

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