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La innovación que nace en Asturias (un centenar de proyectos de I+D, 16 centros tecnológicos y cerca de 500 empleos): de detectores de drones a almacenes de hidrógeno en el mar

La red de centros de investigación, creada en 2020, cuenta con 16 empresas y 480 profesionales

El uso de inteligencia artificial para agilizar procesos industriales y de gestión es una clara tendencia

Arriba, por la izquierda: un técnico de ArcelorMittal maneja el mando a distancia de un dron; un robot con sensores electroópticos de Escribano Mechanical & Engineering y representantes del consorcio "Casandra", durante una reciente visita a Idesa. Abajo, por la izquierda: invernadero autosuficiente en cuya tecnología participa Gonvarri-Solar Steel; Yerai Fernández y Covadonga Carballo, coordinador de I+D de Windar y directora de Windar Technology & Innovation y recreación del proyecto "Tron", megacampus de almacenamiento de datos de IA que desarrollará TSK en Huelva.

Arriba, por la izquierda: un técnico de ArcelorMittal maneja el mando a distancia de un dron; un robot con sensores electroópticos de Escribano Mechanical & Engineering y representantes del consorcio "Casandra", durante una reciente visita a Idesa. Abajo, por la izquierda: invernadero autosuficiente en cuya tecnología participa Gonvarri-Solar Steel; Yerai Fernández y Covadonga Carballo, coordinador de I+D de Windar y directora de Windar Technology & Innovation y recreación del proyecto "Tron", megacampus de almacenamiento de datos de IA que desarrollará TSK en Huelva. / LNE

Yago González

Yago González

Oviedo

Asfaltar una carretera a partir de restos de molinos de viento. Cámaras de 360 grados que permiten controlar en remoto el transcurso de una obra al otro lado del mundo. Invernaderos autosuficientes con paneles solares. Sensores dotados con inteligencia artificial para detectar los gases más contaminantes que salen por una chimenea industrial. Estos son solo algunos ejemplos de proyectos que están llevando a cabo centros de investigación y desarrollo (I+D) de grandes empresas establecidas en Asturias. Una actividad que ha ido en aumento en los últimos años y que ya genera un total de 480 puestos de trabajo cualificados en la región, entre los que abundan perfiles de ingeniería, ciencia y especialización en tendencias como inteligencia artificial (IA).

Actualmente existen 16 de estos centros. En 2020 se constituyó una red que fomentase su coordinación y su participación en grandes proyectos de innovación a escala nacional e internacional, en asociación con otras empresas y entidades públicas. En estos seis años, la red asturiana ha llevado a cabo casi un centenar de iniciativas que suman una inversión 55 millones de euros, de los que 22 millones proceden del Gobierno del Principado.

Cada año, la red está coordinada por una de las compañías participantes, labor que en este 2026 corresponde a ArcelorMittal. De los 16 mencionados centros, seis han accedido a responder a las preguntas de LA NUEVA ESPAÑA para explicar las principales actividades que están desarrollando. Se trata, además de la propia ArcelorMittal, de Gonvarri-Solar Steel, Windar Renovables, Idesa, TSK y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E).

ArcelorMittal. La multinacional siderúrgica, con unos 5.000 empleados en Asturias, tiene en Avilés la sede principal de uno de sus doce centros globales de I+D. Allí trabaja la mayoría de los 320 profesionales que el centro tiene repartidos por Asturias, Madrid y Sestao (Vizcaya). "Trabajamos en una cartera de proyectos estratégicos que integran descarbonización, sostenibilidad, IA y el desarrollo de tecnologías diferenciales", señala Ramón Laso, responsable de I+D de Arcelor.

Algunas de esas innovaciones son el reaprovechamiento de gases para procesos siderúrgicos, la captura y reutilización de CO2, la progresiva sustitución de los combustibles fósiles por el hidrógeno, sistemas avanzados de filtración para que las fábricas no tengan que consumir agua o la utilización de IA para desarrollar nuevos tipos de acero de modo que, como sostiene Laso, "se reduzcan de años a solo unos meses los tiempos de diseño y experimentación tradicional".

El directivo también resalta, como consecuencia de la labor de I+D realizada por la compañía, el alumbramiento de nuevas empresas como The Next Pangea o 61Hex, entre cuyas actividades destaca la fabricación de productos con polvo de acero.

WINDAR. El pasado verano, la empresa gijonesa Alvargonzález asfaltó un tramo de carretera en Llanera. En principio, eso por sí mismo no es muy llamativo. Pero sí lo es que la mezcla de asfalto utilizada contuviera lodos de pintura y escorias resultantes de la soldadura de estructuras de acero (especialmente torres de energía eólica marina) fabricadas por Windar Renovables. Yerai Fernández, coordinador de I+D de la empresa avilesina, explica que la obra de Llanera se enmarca en su proyecto "CirculaRoad", que fomenta la economía circular (es decir, el reaprovechamiento de residuos de procesos fabriles) en el asfaltado de carreteras, y que "genera una simbiosis industrial que favorece la resiliencia de ambos sectores".

Fernández coordina un equipo de 28 profesionales que, si bien no siguen "unas líneas fijas de trabajo", se reparten en cuatro áreas generales de investigación que colaboran entre sí: diseño de producto, ingeniería de fabricación, ingeniería de procesos y tecnologías de la comunicación y la información (TIC). En esta última rama, el coordinador destaca tendencias como digitalización, analítica de datos e IA de proceso y negocio, mejora y automatización de procesos o soluciones de "software" con realidad aumentada o realidad virtual, entre otras.

GONVARRI. Solar Steel, la división de infraestructuras de energía solar de la empresa vasca de productos de acero y aluminio Gonvarri, tiene su sede en Corvera. Allí trabajan los 17 investigadores de la unidad de I+D que dirige Luis Pérez. "Desde la creación del centro en 2020, hemos ido creciendo en función del volumen de proyectos y de las necesidades de los negocios para los que trabajamos", indica Pérez. Entre los profesionales a su cargo hay especializaciones en ingeniería industrial, electrónica, telecomunicación, informática, química, minas y caminos, entre otros.

El equipo trabaja en varios proyectos. Pérez destaca el denominado "Tapia2", dedicado a técnicas de inspección de acero mediante inteligencia artificial. En concreto, se trata de un sofisticado programa que examina minuciosamente la superficie de la chapa de acero que sale de las líneas de decapado. "Reduce la intervención humana y los accesos directos a la línea de producción, aumentando la seguridad y la productividad", afirma Pérez.

Otra iniciativa destacada, de nombre "Flora", aspira a mejorar la productividad y eficiencia de los sistemas de cultivo agrícola. "El proyecto aborda el desarrollo de un nuevo concepto de invernadero autosuficiente, empleando fotovoltaica flexible, para su adaptación a la cubierta curva del invernadero, y nuevos plásticos inteligentes y más sostenibles", explica Pérez.

TSK. Eduardo Lago, responsable de I+D+i del grupo de ingeniería TSK, afirma con un rotundo "sí" cuando se le pregunta si hay planes de ampliar la plantilla del centro de innovación de la compañía, actualmente integrado por 30 ingenieros. Lago divide las actividades de la unidad en dos grandes líneas: el desarrollo de tecnologías de hidrógeno y, por otro lado, la digitalización y la industria inteligente.

De entre los primeros, el directivo menciona proyectos como "Hivered", dedicado al estudio del proceso de degradación de los electrolizadores alcalinos, las herramientas que dividen las moléculas del agua para separar el hidrógeno del oxígeno, y así descubrir métodos para alargar su uso. También destaca "Trineflex", cuyo objetivo es retener los gases procedentes del proceso de reciclado de aluminio, purificarlos para obtener de ellos sólo el hidrógeno puro y, por último, almacenarlo para un futuro uso energético.

En lo que respecta al ámbito de digitalización, desde TSK trabajan en investigaciones como la de "Sitetrack", un sistema para hacer un seguimiento a distancia y en tiempo real de proyectos de ingeniería "llave en mano" como los que desarrolla la empresa asturiana. Para ello se combinan tecnologías como la visión artificial, el internet de las cosas, cámaras con visión de 360 grados y geoposicionadas y soluciones de IA. El despliegue "permite capturar imágenes 360 grados en obra, procesarlas automáticamente, crear experiencias inmersivas navegables, detectar defectos y monitorizar el avance del proyecto en tiempo real, construyendo una visión unificada". El uso de este método, asegura Lago, "reduce retrasos, mejora la planificación, minimiza desplazamientos y proporciona una trazabilidad visual continua del estado de la obra".

IDESA. Otra ingeniería asturiana, Idesa, también centra buena parte de sus investigaciones en el campo del hidrógeno. La más "disruptiva" –afirma Victor Martínez, director de I+D de la compañía y responsable de un equipo de 23 profesionales– se llama "Hydrostore" y tiene como objetivo investigar la generación y el almacenamiento de hidrógeno verde en plataformas marinas fabricadas con hormigón. El proyecto está adjudicado a un consorcio empresarial liderado por la ingeniería madrileña Berenguer. La contribución de Idesa es analizar la idoneidad de materiales de muy alto límite elástico para el almacenamiento de hidrógeno en alta mar, y en el diseño de los tanques de almacenamiento para lograr reducir su peso y dimensiones.

Asimismo, en la parte más relacionada con automatización de procesos industriales, Idesa participa en la iniciativa "Casandra", que consiste en la creación de una especie de súper cerebro digital que coordine y conecte entre sí todos los mecanismos y los productos de una fábrica.

ESCRIBANO. Por la propia naturaleza de su sector (la industria militar), las investigaciones que Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) desarrolla en el centro de I+D que tiene en Avilés (oficialmente denominado " E4 Defense" e integrado por 15 trabajadores) no pueden detallarse demasiado. No obstante, desde la compañía madrileña, especializada en sistemas guiados de munición y estaciones de fuego de tanques, señalan que un pilar de sus investigaciones son los sensores electroópticos, esto es, robots que detectan y reconocen objetos en un determinado perímetro, especialmente drones.

Actualmente, el centro avilesino de EM&E participa en dos proyectos nacionales de estos sistemas para reforzar la vigilancia marítima y de fronteras. Asimismo, la empresa asegura estar muy volcada en tecnologías como la IA o la computación cuántica, "lo que nos permitirá incorporar capacidades avanzadas en nuestros productos y, por derivada, en sistemas que permitan garantizar nuestra seguridad".

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