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La esteticién de Grado que se vio obligada a trabajar tres meses con una infección en un ojo al ser autónoma: "Contagié a dos clientas"

"No hacemos más que pagar y pagar y pagar", lamenta un matrimonio de empresarios ovetenses que ha participado en la manifestación de este lunes

"He pasado de abonar 300 euros al trimestre a más de 7.000", afirma el albañil Manuel Martínez

María del Mar Fernández, este lunes en la plaza de la Escandalera de Oviedo.

María del Mar Fernández, este lunes en la plaza de la Escandalera de Oviedo. / Y.G.

Yago González

Yago González

Oviedo

María del Mar Fernández Salas regenta un salón de belleza en Grado. Este lunes se ha desplazado hasta Oviedo para participar en la manifestación de la Plataforma por la Dignidad de los Autónomos 30-N. Hace un tiempo, la esteticién enfermó de una conjuntivitis bacteriana en un ojo. Acudió a urgencias y al médico de cabecera, pero nadie le dio la baja. "Tuve que trabajar así durante tres meses", asegura Fernández mientras muestra una imagen de su ojo hinchado y enrojecido. Y hubo consecuencias: "Contagié a dos clientas".

La situación descrita por esta moscona es una de las denuncias expuestas por los autónomos que han protestado este lunes en la capital asturiana, que entre otras medidas han reivindicado la reducción o suspensión automática de las cuotas en caso de enfermedad. "Enfermar no puede significar perder el negocio", ha clamado la portavoz del colectivo, Ángela Menéndez.

Los trabajadores por cuenta propia en la región, unos 70.000, también se quejan de que ha incrementado mucho su carga fiscal en los últimos años. "No hago más que pagar y pagar y pagar... Trabajamos sólo para Hacienda". Lo dice Mari Ángeles Álvarez, que acaba de cumplir diez años al frente de una tienda de moda infantil en la avenida del Cristo, en Oviedo. "En los últimos años se ha endurecido mucho la situación, y no sólo en mi sector", advierte.

Tiene el ejemplo cercano de su marido, Manuel Ángel Martínez, que la acompaña en la marcha que atraviesa la calle Uría de Oviedo. Hace trabajos de albañilería para una empresa de seguros. "Yo estoy todavía peor que ella, los impuestos que me ponen a mí son escandalosos", afirma. Y pone cifras a su queja: "He pasado de pagar 300 euros al trimestre a 6.000 o 7.000 euros".

Manuel Martínez y Mari Ángeles Álvarez.

Manuel Martínez y Mari Ángeles Álvarez. / Y.G.

"Estamos hasta los huevos". Con esa claridad se pronuncia el gijonés Juan Pablo Corte Valdés, que lleva una tienda de alimentos gourmet junto a su esposa, quien también ha acudido a la manifestación. "Nos están asfixiando como autónomos, nos están quitando derechos", protesta Corte, que asegura que la situación del sector se ha agravado en los últimos años. "Si antes querías jubilarte y tener una paga un poco digna, al menos podías pagar un poco más de cuota si te lo podías permitir, pero ahora es que ahora ni eso, dependes exclusivamente de lo que factures", argumenta.

Juan Pablo Corte Valdés, dueño de una tienda de alimentos en Gijón.

Juan Pablo Corte Valdés, dueño de una tienda de alimentos en Gijón. / Y.G.

Otra pareja llegada de Gijón que camina entre los manifestantes es la formada por Francisco García y Fabiola Roces. Él era comercial y ella peluquera hasta que en 2015 abrieron una mercería. Pero no lo han tenido fácil. "Hay que competir con las grandes superficies, internet, los chinos...", señala Roces.

Francisco García y Fabiola Roces.

Francisco García y Fabiola Roces. / Y.G.

Además, dentro de esa ardua competencia, la regulación fiscal del trabajo autónomo y la subida generalizada de los costes en los últimos años lo han puesto más complicado. "La actividad del pequeño comerciante exige unos impuestos proporcionales a los ingresos, ya que no todos somos grandes empresarios", asegura García. "Que nos dejen un mínimo de dinero para poder sobrevivir y no empezar a pagar desde el primer céntimo que ganamos", reclama.

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