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La Facultad mejor valorada de la Universidad de Oviedo, según un ranking mundial, desvela su secreto: "Apostamos por la calidad"

En pocos años, ha pasado de 1.520 estudiantes a 2.088, y con candidatos en lista de espera

"Valoramos la cercanía de los profesores", afirman los alumnos

Por la izquierda, Lara González, Ana Cuervo, Javier Fernández Teruelo, Irvin Tapioles y Leyre Sánchez.  | IRMA COLLÍN

Por la izquierda, Lara González, Ana Cuervo, Javier Fernández Teruelo, Irvin Tapioles y Leyre Sánchez. | IRMA COLLÍN

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Oviedo

Desde el presidente del Principado, Adrián Barbón, hasta el embajador de España en Canadá, Alfredo Martínez Serrano. La Facultad de Derecho de Oviedo ha formado a miles de egresados a lo largo de su historia y ha vuelto a consolidarse como la mejor valorada de la Universidad de Oviedo en el World University Rankings 2026, el segundo ranking más prestigioso tras el de Shanghái.

Derecho es uno de los estudios fundacionales de la institución académica asturiana. Esa herencia histórica sigue siendo uno de sus principales avales. "Derecho nació con la Universidad", recuerda el decano, Javier Fernández Teruelo, quien subraya que la experiencia acumulada se traduce en un profesorado altamente cualificado y en una amplia red de antiguos alumnos que hoy ocupan puestos de responsabilidad. A ello se suman nuevas generaciones que llegan con ganas y determinación.

En cifras, la evolución es clara: de 1.520 estudiantes hace unos años a 2.088 en la actualidad. Solo el grado en Derecho ofrece 300 plazas de nuevo ingreso, lo que lo convierte en el más numeroso de la institución educativa. Además, en los dos últimos cursos se han quedado fuera alrededor de 60 solicitantes, algo que no ocurría desde los años noventa.

Una de las estudiantes que consiguió hace tres cursos su plaza en Derecho es la langreana Leyre Sánchez. Le gustaría dedicarse a la diplomacia o, si no, desarrollar su carrera dentro de la propia institución. "Derecho es una carrera con muy buena fama dentro de la Universidad y, además, me permitía quedarme a vivir en casa", explica la joven. Junto a ella, Ana Cuervo asiente. Cursa el primer año del doble grado en Derecho y Dirección y Administración de Empresas (DADE). "No tener que irme a otra región fue lo que me empujó a estudiar esta carrera", señala la gijonesa, a la que desde Bachillerato empezó a atraerle la rama jurídica. "Tenía claro que no quería ni Ciencias ni Ingeniería; DADE ofrece un abanico muy amplio de posibilidades", comenta Cuervo.

Uno de los grandes hitos recientes de la Facultad ha sido la implantación del Grado en Criminología y su doble grado con Derecho en el curso 2024-2025. Actualmente son 60 estudiantes por promoción (25 solo Criminología y 35 en doble grado), una cifra que crecerá de forma progresiva en los próximos años.

Lara González, de 21 años y natural de Cantabria, forma parte de esa primera promoción de Criminología, aunque llegó a la carrera casi por casualidad. "Vivía en Gran Canaria y tenía claro que quería irme de la isla. Tras la PAU, entré en Biotecnología en Oviedo, pero no me gustó; al final de ese curso supe que al año siguiente empezaría Criminología y, como quería quedarme en Oviedo, me matriculé", relata. Hoy, no se arrepiente: "Me enamoré de la ciudad y de la carrera".

Irvin Tapioles, estudiante del doble grado en Derecho y Criminología, reconoce que tampoco lo tuvo claro al principio: "Mi primera opción era Ingeniería de Ciencia de Datos, pero descubrí que esto era lo que realmente quería". Sobre la exigencia académica añade: "Mucha gente dice que un doble grado es dificilísimo, pero si disfrutas lo que estudias, lo valoras de otra manera".

Los cuatro estudiantes coinciden en que uno de los rasgos de la Facultad que más les atrae es la cercanía del profesorado. "Te ayudan mucho en la transición del instituto a la Universidad", explican. "Lo más importante para nosotros es apostar por la calidad", explica el decano.

Recientemente, el centro ha impulsado un grupo de innovación docente integrado por una decena de profesores jóvenes que apuestan por modelos más prácticos para captar la atención del alumnado. A ello se suman los 32 profesores asociados (profesionales en activo que no se dedican en exclusiva a la docencia). "Son muy importantes porque en las clases prácticas resuelven muy bien las dudas", concluyen los estudiantes.

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