Otero Novas, jurista y exministro: "Creer que un ciudadano puede elegir su sexo o la especie animal a la que pertenece es un grave problema"
"Hago un paralelismo entre la caída del Imperio romano con la llegada de los bárbaros y la de Occidente hoy con la inmigración; es terrorífico ver cómo se parece", afirma quien formara parte del gobierno de Adolfo Suárez

Otero Novas
El jurista y político José Manuel Otero Novas (Vigo, 1940), exministro de la Presidencia y de Educación en los Gobiernos de Adolfo Suárez con la UCD, acaba de escribir "Humanismo cristiano. Pensamiento para un mundo mejor" (CEU Ediciones), donde reflexiona sobre la "pérdida de valores" que, según él observa, sufre la sociedad. Otero Novas, aunque nacido en Galicia, se considera "medio ovetense". Estudió Derecho en la Universidad de Oviedo y su mujer nació en la capital asturiana.
— ¿Por qué este libro?
— Este libro es, probablemente, un libro de madurez, de una persona que ya tiene años. Ahora, hacia el final de mi vida, he querido decir lo que pienso que es mejor para el mundo en el que vivo: cuáles son los fundamentos que creo que vienen bien para la vida. Y entonces aparece este libro, que aparentemente es de religión, pero en realidad no lo es. Va realmente de las consecuencias que para una filosofía temporal tiene la religión cristiana. Lo mejor, para el futuro de la humanidad, proviene de las consecuencias del pensamiento cristiano. Me ha parecido importante decir lo que pienso.
— Habla del humanismo cristiano.
— El cristianismo es una religión que trata de temas trascendentes, pero la religión cristiana tiene mandatos para la vida temporal del ser humano. Hay mandatos respecto del resto del mundo, de la naturaleza, y mandatos morales: no robar, no matar. Pero el cristianismo lo que tiene es una serie de criterios permanentes que tienen trascendencia para la vida temporal del hombre. Por ejemplo, si según el cristianismo el hombre es libre y responsable de sus actos ante Dios, la religión no dice que eres libre y responsable ante los hombres, pero naturalmente tienes que serlo. De ahí, y de otros preceptos, deriva una concepción de la vida temporal que no permite el poder dictatorial y autoritario. Si según la doctrina cristiana todos los seres humanos son iguales ante Dios, naturalmente son iguales ante la ley y ante el Estado. Hay una serie de consecuencias cristianas que se extienden a lo temporal.
— ¿Europa es cristiana?
— El cristianismo se predicó de tal manera que Europa, por mucho que quiera, ha dejado de ser cristiana; eso lo admito. Pero Europa no dejará de ser “excristiana”: el suelo cultural de Europa, nos guste o no, es cristiano.
— Sostiene que el matrimonio cristiano está en crisis.
— El cristianismo en Europa está en crisis y declinando. Quizá haya un fuerte repunte en África, pero no en Europa. Michel Onfray, que es un pensador ateo, dice que toda civilización comienza con una religión y se hunde o desaparece conforme esa religión cae. Lamenta que Europa será musulmana, pero apunta en una de sus últimas obras que podría ser de otra manera si se recupera la influencia social del humanismo cristiano. La caída del espíritu cristiano, y con eso respondo a su pregunta, significa que se ha rebajado mucho el sentido del compromiso matrimonial. Lo trato en el libro deseando que no sea así.
— ¿Se ha banalizado el matrimonio?
— Sí, se ha banalizado. El sentido del compromiso se ha debilitado, aunque todas las crisis matrimoniales son respetables. Cuando algún amigo mío rompe su matrimonio doy por supuesto que esa ruptura es perfectamente justificada, pero lamento que eso sea así. Es una crisis del concepto de amor, que tiene relación con la crisis del matrimonio. Lo digo con el máximo respeto, pero creo que es así.
— Se define como “antiabortista, pero atípico”. ¿Qué es eso?
— Durante mucho tiempo, las personas contrarias al aborto han defendido que el aborto sea un delito castigado en el Código Penal. Hay que advertir que, ya en vida de Franco, el castigo a la persona que abortaba no se practicaba, aunque estuviese en el Código Penal; se practicaba el castigo a los que organizaban abortos. Hay personas que razonan que el aborto es una inmoralidad, que es un crimen y que tiene que estar en el Código Penal. Yo estoy en desacuerdo con eso, aunque hay muchas personas que lo dicen así. El humanismo cristiano, que es consecuencia de la doctrina cristiana, incluye la separación de la religión y la política. El cristianismo separa la moral del derecho. Esto es una evolución que no se aprecia en otras religiones y se apreciará menos en el futuro, porque el mundo estará dominado por el islam. En mi opinión, no todo lo inmoral tiene que ser ilícito legalmente; son dos conceptos diferentes. Para que algo sea ilícito tiene que haber un consenso de los ciudadanos. Considero inmoral el aborto, pero no ilícito.
— Usted habla de una pérdida de valores.
— La sociedad es más cómoda, porque los valores han disminuido. Escribí algún otro libro anterior donde aviso de que esta ola de desmoralización cambiará muy pronto. Hay valores que retornarán, pero hoy están muy bajos. Sobre todo lo veo en el matrimonio, como decía antes. Yo respeto a la gente: mire usted, es transexual, pues no me meto con usted. Pero creo que esos movimientos, y otros parecidos, son una consecuencia de una pérdida de valores. Creer que el ciudadano puede elegir su sexo, incluso la especie animal a la que pertenece, para mí es un grave problema. No me meto con nadie, pero es una cuesta abajo. El olvido del derecho natural es una barbaridad, porque, nos guste o no, los seres humanos, cuando nacemos en el mundo, estamos sometidos a leyes naturales: en nuestro cuerpo, en el cosmos, leyes que existen y se traducen en leyes matemáticas y naturales. Cuando morimos, nos marchamos, y la ley natural sigue. Desde finales del siglo XIX empezó una ola de negación del derecho natural y hemos prescindido de eso. Por eso nació la doctrina de la mutación constitucional, cambiar la Constitución por el derecho. Llegamos a barbaridades tremendas. Necesitamos una vuelta al derecho natural, recuperarlo, algo que está en el humanismo cristiano.
— ¿Cree que en Occidente se evita hablar del papel del islam en el yihadismo?
— Lo trato en el libro hablando sobre la inmigración. Hago un paralelismo entre el comportamiento del Imperio romano y el de Occidente hoy con la inmigración. Es terrorífico ver cómo se parecen. El proceso de decadencia del Imperio romano es como leer el periódico de hoy. Para que no vengan los bárbaros y no crucen el Danubio, se les daba dinero, pero, claro, venían muchos más. El proceso de la opinión pública en Roma era: “¿Quién nos puede invadir?”. Hoy es el islam en toda Europa. En España no lo queremos pensar, no lo pensamos, porque ya estuvimos invadidos. El islam tiene mi respeto, pero me preocupa, también por la diferencia de olas culturales.
Suscríbete para seguir leyendo
- Investigan la muerte de una anciana asfixiada con la cincha que la sujetaba a la cama en una residencia de Siero: un barandilla cedió y ella cayó fuera del lecho
- Gran sorpresa en la sanidad asturiana: la cúpula directiva del HUCA y de la zona central no seguirá tras la fusión de áreas
- Alerta para conductores asturianos: una conocida marca pide dejar de usar sus coches por 'riesgos graves para la seguridad
- Más dimisiones en el HUCA complican la configuración de equipos directivos para lanzar el nuevo mapa sanitario
- Una conocida quesería, primera víctima asturiana de las amenazas de Trump al comercio: 'Nos están hundiendo, es desesperante
- Una inversión de 1.000 millones y 700 empleos: así es el proyecto para crear un gran almacén de datos de IA en Asturias
- Luz verde del Gobierno a una obra clave que evitará atascos en Asturias
- El jefe de Estupefacientes de Valladolid hizo que quemaba 50 kilos de cocaína en Cogersa para luego repartirlos entre los miembros de su banda
