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Nueva etapa del HUCA: los desafíos de un gigante de 7.000 trabajadores sanitarios que busca equipo directivo

El nuevo cambio de gerencia ilustra la complejidad de un centro sanitario capaz de resolver lo más difícil e incapaz de dar respuesta a los problemas de salud más rutinarios

Una de las zonas de acceso al HUCA.

Una de las zonas de acceso al HUCA. / P. Á.

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Oviedo

Justamente cuando la sanidad pública asturiana busca abrir una nueva etapa marcada por una simplificación de la gobernanza y la gestión, han surgido acontecimientos que enredan las cosas un poco más y generan incertidumbre sobre el corto y medio plazo. Ese elemento inesperado ha saltado en el área sanitaria de Oviedo, en la que las dimensiones y la complejidad del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) pueden llegar a convertir el cargo de gerente en un potro de tortura y someten el conjunto del cuadro directivo a unas presiones muy considerables.

La que era gerente del HUCA desde finales de 2023, Beatriz López Muñiz, anunció este pasado miércoles a sus colaboradores más inmediatos que dejaba el cargo y que con ella se iba la práctica totalidad de su equipo. En rigor, no es que se vayan, sino que no concurrirán a las convocatorias que están lanzadas para cubrir todos los puestos directivos de la sanidad regional.

Fusión de áreas de salud

El motivo de que la totalidad de las plazas se convoque a la vez es que entra en vigor el nuevo mapa sanitario, de manera que las ocho áreas que están vigentes desde 1984 se fusionan en tres, con cabeceras en Oviedo, Gijón y Avilés. Al cambiar la configuración de las áreas y el perfil de las plazas directivas, se están convocando de nuevo para ajustarlas a la nueva estructura.

Lo que el miércoles anunció la gerente es que ella y la práctica totalidad de su equipo (en principio, también los subdirectores de enfermería) no se presentan a las nuevas plazas y, en consecuencia, pondrán fin a esta etapa de gestión cuando lleguen sus sustitutos. Los plazos de presentación de solicitudes para los puestos principales concluyen el jueves y el viernes de esta próxima semana (días 12 y 13). A partir de ahí, los responsables del Sespa tendrán que acelerar para elegir entre los candidatos y tratar de ajustarse al plazo del 31 de marzo que ellos mismos se autoimpusieron, tras varios retrasos sucesivos.

En realidad, la cosa ha ido más lejos. El que actualmente es gerente del área de Avilés, Miguel Javier Rodríguez Gómez, ya ha empezado a sondear a algunos de los actuales directivos del HUCA (con rango de subdirectores) para ofrecerles seguir formando parte de un equipo que él mismo lideraría.  Por lo que ha trascendido hasta el momento, la respuesta ha sido negativa.

Motivos de la decisión

En los pasillos se habla mucho de los motivos de la marcha de la gerente actual y de su equipo. La gran duda inicial estribaba en si es Beatriz López Muñiz la que se marcha o son las autoridades superiores las que la animan a irse. El que fuera su gran valedor, el gerente del Sespa, Aquilino Alonso, apostó por ella con determinación aunque su antecesora, con quien comparte nombre y primer apellido (Beatriz López Ponga), había sido nombrada menos de ocho meses antes con todos los avales de Conchita Saavedra (entonces gerente del Sespa, ahora consejera de Salud) y se había ganado la simpatía y el apoyo de la práctica totalidad de la comunidad hospitalaria (algo nada sencillo en el HUCA).

Por resumir pros y contras, en estos dos años y poco, Beatriz López Muñiz ha conquistado una merecida fama de dedicación infatigable y, en el plano negativo, se le achaca un carácter explosivo. Nadie pone en duda sus conocimientos de gestión y una amplia experiencia adquirida, por ejemplo, en el Hospital Marqués de Valdecilla, de Santander. Pocos dudan de que su trayectoria gestora puede encontrar nuevos destinos apetecibles.

Falta de libertad para formar equipo

Dicho lo cual, ¿a la gerente del HUCA la han echado o se ha ido? Por los datos disponibles hasta el momento, la única tesis firme es la que ella misma ha esgrimido: que se le negó, bien desde la Consejería de Salud, bien desde el Sespa, bien desde los dos sitios, la capacidad para configurar con libertad su equipo de cara a la entrada en vigor del nuevo mapa sanitario. Una estructura inédita hasta ahora en la que el área IV, que comprende Oviedo y otros 22 concejos del centro de Asturias, se fusiona con la cuenca del Caudal y todo el suroccidente de la región, dando lugar a una circunscripción de grandes dimensiones y que aglutina unos 410.000 habitantes. El hecho de que una parte importante de su cuadro directivo, o el grupo completo, haya secundado la decisión de Beatriz López Muñiz, parece avalar la validez de su relato y su buena relación con sus colaboradores más cercanos.

Vuelve Miguel Rodríguez

Sea como fuere, todo apunta a que el HUCA pronto tendrá como gerente a Miguel Javier Rodríguez Gómez, inspector médico cántabro (Reinosa, 1964), quien ya fuera director médico del HUCA entre 2013 y 2015 (este periodo incluye el traslado al actual recinto hospitalario de La Cadellada), gerente del área sanitaria de Gijón entre 2025 y 2019, y consejero de Salud de Cantabria de 2019 a 2022, antes de recalar en Avilés a finales de 2023.

Miguel Rodríguez dejó un buen recuerdo en su etapa anterior en el HUCA. Como posible hándicap, es persona de declarada y notoria afiliación socialista, lo cual podría implicar un recorrido corto en el caso de que las elecciones autonómicas de mayo de 2027 marcaran un cambio de ciclo político en el Principado.

Problemas en dermatología y cáncer de mama

Con el nuevo mapa sanitario que une al centro de Asturias, a la cuenca minera del Caudal y al siempre lejano suroccidente, al HUCA se le abren un elenco muy interesante de oportunidades y desafíos. Sin duda, tiene que ser posible trabajar de otra manera con los médicos. Como ejemplo, las abultadísimas listas de espera en dermatología del HUCA (destapadas por este periódico la semana pasada y calificadas de “inaceptables” por la consejera de Salud) podrían ser abordadas de otra manera con la nutrida plantilla de dermatólogos del Hospital Álvarez-Buylla, de Mieres. Este servicio tiene tantos especialistas como la diezmada unidad del HUCA, de la que muchos dermatólogos han huido y huyen.

En otro epígrafe de reciente actualidad, también difundido con detalle por LA NUEVA ESPAÑA a finales de enero y en febrero, el nuevo gerente y su equipo tendrán que afrontar los retrasos y el descontrol (no exclusivos del hospital ovetense) en el seguimiento de mujeres que han tenido cáncer de mama o presentan factores de riesgo de padecerlo. En este aspecto, Miguel Rodríguez estaba lidiando estos mismos días con dificultades adicionales en el programa de cribado del área sanitaria de Avilés.

Aquí dejamos, por el momento, un breve esbozo de la actualidad y el posible futuro del HUCA, centro de trabajo de unos 7.000 trabajadores, en el que la excelencia de un gran hospital, dotado de una plantilla altamente cualificada que ejecuta intervenciones y técnicas complejísimas, convive con la aparente incapacidad para resolver los problemas de salud más rutinarios, que son tan triviales como insidiosos y frecuentes. Pero esta contradicción será objeto de análisis en otro momento.

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