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Hacer la prueba de alcoholemia no supone admitir un delito vial, según una sentencia de la sección penal de Oviedo

Absuelto a un vecino de Ribera de Arriba porque, aunque su coche sufrió un accidente de tráfico, la Guardia Civil no pudo demostrar que él lo condujese

Un guardia civil.

Un guardia civil. / Guardia Civil

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Hacer la prueba de alcoholemia no significa "un reconocimiento implícito de la autoría" de un delito vial. Eso es lo que concluye la sección penal del Tribunal de Instancia de Oviedo, plaza número 1, en una sentencia que absuelve a un vecino de Ribera de Arriba porque, aunque su coche sufrió un accidente, la Guardia Civil no pudo demostrar que él condujese.

El acusado, defendido por Carlos Hernández Fierro, aducía que él no conducía el coche en el momento del accidente, sino que había sido su hermano, quien resultó además herido, tal como reflejaba un parte que fue incorporado a la causa con posterioridad.

El coche, un Audi A-3 , se espetó contra un poste de la luz en la plaza de La Mortera. Según el conductor, habían colocado unas pastillas de freno nuevas, pero se dejaron el purgador abierto, con lo que los frenos no funcionaron y chocaron contra el poste. No dejaron allí el coche, según la versión del acusado, sino que lo llevaron a casa de nuevo.

La Guardia Civil tuvo conocimiento del accidente por la llamada de una vecina, y hasta la vivienda del acusado fueron los agentes. Aunque negaba haber conducido el coche, atribuyendo tal acción a su hermano, los agentes decidieron de todos modos someterle a la prueba de alcohol, que resultó positiva, 0,8 y 0,82 miligramos de etanol por litro de aire espirado. Según él, ese nivel de alcohol se debía a que había estado celebrando su cumpleaños tras el accidente. No le creyeron y le abrieron diligencias por un presunto delito contra la seguridad vial, en la modalidad de alcoholemia.

La jueza Virginia Fernández ha terminado dándole la razón al acusado. Considera que los los agentes no han aportado prueba alguna de que el acusado condujese el vehículo. Nadie le vio al volante. Una vecina no pudo indentificarle como la persona que llevaba el coche. Dijo que el conductor había bajado a orinar y llevaba el rostro ensangrentado. Pero los guardias no vieron al acusado ninguna lesión. En cambio, su hermano presentó un parte de lesiones. Y en cuanto a la prueba de alcoholemia, la jueza indica que no supone al admisión de delito alguno, si no se acompaña de otras pruebas.

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