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La Facultad de Psicología de Oviedo ofrece terapias gratuitas para dejar de fumar a personas con riesgo cardiovascular

Los requisitos son consumir al menos cinco cigarrillos al día y tener un diagnóstico de colesterol elevado, diabetes o hipertensión

Equipo de investigación: de izquierda a derecha, Ángel García Pérez, profesor permanente laboral; Layla Alemán Moussa, contratada predoctoral; Clara Iza Fernández, contratada predoctoral; Alba Gonzalez de la Roz, profesora permanente laboral; Roberto Secades Villa, catedrático; y Carolina Tovar Velasco, contratada predoctoral FPU, todos ellos miembros del Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo.

Equipo de investigación: de izquierda a derecha, Ángel García Pérez, profesor permanente laboral; Layla Alemán Moussa, contratada predoctoral; Clara Iza Fernández, contratada predoctoral; Alba Gonzalez de la Roz, profesora permanente laboral; Roberto Secades Villa, catedrático; y Carolina Tovar Velasco, contratada predoctoral FPU, todos ellos miembros del Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo. / Jimena Aller

Pablo Álvarez

Pablo Álvarez

Oviedo

Un programa para dejar de fumar tabaco que combina tres herramientas: terapia psicológica, ejercicio físico y una app de teléfono móvil. Esto es lo que ofrece, de forma gratuita, la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo a un total de 240 personas adultas que cumplan dos requisitos. Por una parte, que consuman al menos cinco cigarrillos al día. Por otra, que cuenten con un diagnóstico de colesterol elevado, diabetes o hipertensión; dicho de otra manera, que presenten un cuadro clásico de riesgo cardiovascular.

Las personas interesadas en participar pueden ponerse en contacto con el equipo para solicitar más información a través del correo electrónico grupoca@uniovi.es o llamando al teléfono 985 10 41 89.

Evaluación individual y sesiones grupales

Este planteamiento del Grupo de Conductas Adictivas de la Universidad de Oviedo forma parte de un proyecto de investigación financiado por el Ministerio de Ciencia y la Agencia Estatal de Investigación.

La participación incluye dos visitas de evaluación individualizada y prosigue con sesiones grupales (con un máximo de cuatro personas) durante seis semanas en las que se va pautando una reducción paulatina del consumo para mitigar todo lo posible los síntomas de abstinencia.

“Son intervenciones que ya han obtenido resultados prometedores”, explica Alba González de la Roz, profesora permanente laboral del Departamento de Psicología e investigadora principal del proyecto.

Mitigar el síndrome de abstinencia

Los expertos que dirigen las terapias establecen objetivos personalizados orientados en tres direcciones: a dejar de fumar tabaco, a aliviar el síndrome de abstinencia y a mejorar el estado de ánimo.

El Grupo de Conductas Adictivas de la Facultad de Psicología acumula más de una década de experiencia en el diseño y validación de tratamientos frente a adicciones diversas, y de manera particular frente al tabaquismo. Uno de los más complejos y exitosos se dirigía a personas con hábito de fumar y que presentaban cuadros depresivos importantes. “La tasa de éxito fue del 70 por ciento”, señala Roberto Secades Villa, catedrático de Psicología y máximo responsable del grupo de investigación.

Herramientas digitales

Además del tratamiento presencial, el grupo ha desarrollado y evaluado herramientas digitales basadas en tecnologías de autorregistro y aplicaciones móviles para facilitar el seguimiento y la motivación de personas que fuman cannabis.

Una de estas herramientas, denominada “CanQuit”, diseñada para ayudar a personas con problemas de cannabis a cesar en su consumo, ha sido descargada por más de 500 personas de toda España. Entre los usuarios que completan el tratamiento, el 72,2 por ciento logra la abstinencia, y se han observado reducciones de hasta el 91 por ciento en el número de porros consumidos semanalmente y del 50 por ciento en el nivel de dependencia al cannabis, subrayan los artífices del procedimiento. Asimismo, los profesionales ofrecen tratamientos presenciales, online o combinados para dejar de fumar cannabis.

Los investigadores del Grupo de Conductas Adictivas ponen de relieve que el fumador intensivo de la actualidad presenta, con frecuencia, algún tipo de alteración “emocional” que hace más difícil que las terapias a las que se somete tengan un resultado exitoso.

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