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El jefe de Estupefacientes de Valladolid hizo que quemaba 50 kilos de cocaína en Cogersa para luego repartirlos entre los miembros de su banda

Parte de la droga que no destruyó Luis Juan Fernández terminó en casa de una narcotraficante, descubierta en un registro policial

Luis Juan Fernández.

Luis Juan Fernández. / X

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

El pasado diciembre fue detenido el jefe de Estupefacientes de la Policía Nacional de Valladolid, el inspector jefe Luis Juan Fernández Rafael, un policía con tres décadas de experiencia, casado con la ex secretaria de las Cortes de Castilla y León Marta Sanz, investigado por distraer droga incautada en operaciones policiales para retornarla al mercado ilegal y lucrarse. El inspector jefe hizo saltar todas las alarmas por su alto tren de vida, ya que tenía varias viviendas y se había comprado coches de alta gama. Sin embargo, las pruebas llegaron por otro lado, a través el registro policial en casa de una narcotraficante, que permitió encontrar unos 40 kilos de cocaína que en teoría habían sido destruidos en el horno de Cogersa, en julio del año pasado.

Los investigadorsde de Asuntos Internos de la Policía Nacional creen ahora que Luis Juan Fernández simuló haber quemado la droga, para luego repartirla entre los miembros de su grupo (fue detenido con otras cinco personas). La cuestión ahora es saber cómo pudo distraer la droga. El 24 de julio del año pasado, el inspector jefe viajó con otros agentes desde Valladolid hasta Serín para quemar la droga, la mayor parte formada por los 55 kilos incautados en la llama "operación Churruca", la mayor en Castilla y León de 2025, más otras cantidades aprehendidas en otros operativos, según publica "El Norte de Castilla". Los estupefacientes, en contenedores transparentes, iban a bordo del Audi A4 que conducía habitualmente Fernández. Iba flanqueado por una furgoneta prestada por otra unidad, conducido por un agente recién llegado a Estupefacientes, y un coche en el que iba otro policía de su grupo, éste con un año de experiencia en el mismo.

Los dos declararon que habían visto cómo se quemaba la droga en el horno de Cogersa, por lo que los investigadores tratan de aclarar si hubo un cambio camino de Oviedo, o si la droga ni siquiera salió de Valladolid. Los 55 kilos de cocaína se incautaron a principios de mayo pasado. Llevaban un logotipo con una araña y en otro ponía Z5. Es lo que permitió identificarlo más tarde como los paquetes que deberían haber sido incinerados. A mediados de mayo fueron llevados a Delegación de Gobierno en Valladolid para su análisis, y luego regresaron a la Jefatura, donde quedaron depositados en dos cajas fuertes, cuyas llaves guardaba el inspector jefe encima de la torre del ordenador.

En el horno de Cogersa, los dos policías que fueron escoltando al inspector jeje aseguran que se quemó la totalidad de la droga, pero no comprobaron el maletero del Audi A4, por lo que no saben si en el mismo habían quedado las sustancias. El cambio pudo producirse durante una parada que hicieron en una cafetería. Pero los dos agentes sostienen que no perdieron ojo del coche en el que iba la droga. El inspecto jefe sigue en prisión. Es el quinto mando policial detenido por asuntos de narcotráfico en los últimos dos años.

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