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Ni más sueldo ni mejores condiciones laborales: la titánica lucha sin mucho éxito de las asturianas por consolidarse en el mercado de trabajo

La brecha salarial de género se dispara un punto y medio hasta el 20%, según el estudio de 2025 hecho por UGT

"Hay que revertir la situación para que no sean ellas las que siempre se quedan en casa y con los cuidados", reclama el dirigente regional, Javier Fernández Lanero

Manifestación del 8M, este año, en Villaviciosa.

Manifestación del 8M, este año, en Villaviciosa. / IRMA COLLIN

Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

La mujer sigue atada a la casa, a la gestión del hogar y al cuidado de los hijos, los mayores... Y mientras esto sea así la brecha salarial con los hombres no dejará de crecer o, al menos, no bajará. Es la conclusión del último estudio de UGT-Asturias sobre la situación de las mujeres en el mercado laboral asturiano referente a 2025, elaborado con motivo del 8M. El balance, tal y como exponen el secretario general, Javier Fernández Lanero, y la secretaria de Igualdad del sindicato, Evelyn Cosío, no es muy halagüeño.

El primero se refiere a la «vulnerabilidad estructural» del empleo femenino, concentrado abrumadoramente en el sector servicios (un 92,6% de las trabajadoras). Además, otro dato, según Lanero: «Cuanto mejor va la economía, más brecha salarial de género hay». Y es que ellas optan por renunciar a complementos –turnicidad, nocturnidad–, horas extra, y apuestan más por el trabajo parcial debido a que tienen que compaginar su trabajo con la atención del hogar y los cuidados. «Y esto no solo repercute en el salario actual sino en el cálculo de su pensión en el futuro», reseña Cosío. «Asturias es una comunidad muy industrializada lo que agrava, además, la brecha, porque la mayoría de los puestos son tradicionalmente masculinos».

Lanero y Cosío, este lunes, en la sede de UGT en Oviedo, presentando el informe.

Lanero y Cosío, este lunes, en la sede de UGT en Oviedo, presentando el informe. / M. R.

Así las cosas, el estudio no deja lugar a dudas: la brecha salarial entre hombres y mujeres en Asturias se ha disparado –ha subido más de medio punto– al 20,06%, la segunda más alta por detrás de Navarra, frente al 15,74 por ciento de media en España. La alta tasa diferencial entre los salarios de trabajadores y trabajadoras se debe, recoge el estudio, a una economía marcada por sectores industriales con «sueldos elevados y hegemonía masculina frente al sector servicios donde predominan las mujeres con remuneraciones inferiores».

Más paradas

Aunque el paro desciende de forma generalizada, la precariedad sigue asociada a las mujeres, que sufren más el paro –son el 58% de los parados–. Una fórmula para contener la brecha salarial sería que el incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) se trasladara a los complementos, opina el dirigente. En horas extra, por ejemplo, se da la mayor diferencia, del 92,7% porque requieren disponibilidad, algo que las mujeres ocupadas también con el hogar y los cuidados no tienen y renuncian a ellas. Lanero y Cosío insisten: «Es necesario revertir esta situación para que ellas no tengan que ser siempre las que se quedan en casa».

Llamativas son también las cifras de acoso laboral: un 92% de las mujeres dice haberlo sufrido en algún momento, destaca Cosío. No obstante, más allá de situaciones concretas de abusos laborales, en este apartado UGT también engloba situaciones desfavorecidas como la barrera psicólogica a ser capaz de ejercer ciertas profesiones masculinizadas o el famoso techo de cristal que cuesta romper en muchos casos. Las cifras de mujeres directivas son muy bajas y apenas crecen año tras año.

«Es necesario insistir en la coeducación, para que desde pequeñas sepan que pueden aspirar a lo que quieran. Hay casos de mujeres que cuando son crías tienen más ambición, quieren ser tal o cual cosa, sin fijarse si es una profesión asociada más a los hombres. Cuando crecen, en muchos, casos, renuncian a ello porque creen que no tienen nada que hacer y acaban dedicándose a lo típico de las mujeres. Es necesario coeducar para desterrar ese miedo del alumnado», insiste Cosío.

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