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Crónica del caos vivido en los accesos a ArcelorMittal en Avilés por la huelga de las auxiliares: "No queremos causar daños"

Muchos trabajadores tuvieron problemas para llegar a sus puestos de trabajo por la acción de los piquetes: "Voy a intenter fichar para no tener problemas"

La protesta de los trabajadores, que se repetirá durante la semana, busca un acuerdo que evite la pérdida de poder adquisitivo y recoja las necesidades del sector: "Tenemos un respaldo mayoritario"

VÍDEO: Grandes retenciones al tráfico en la AS-19 por un piquete en el acceso en la factoría de Arcelor en Gijón

Ángel González

Sara Bernardo

Sara Bernardo

Los cerca de 3.500 trabajadores de la industria auxiliar del metal llamados a la huelga este martes en Asturias (que se repetirá miércoles y jueves, además de los mismos días de la próxima semana), tenían un mensaje claro: "No queremos causar daños técnicos ni humanos". Así lo recordaban a su paso por los accesos de la factoría de ArcelorMittal en Avilés, donde la presencia de piquetes informativos fue constante durante toda la jornada.

Según los sindicatos, la huelga tuvo un seguimiento del 100% de la plantilla de servicios auxiliares, lo que llevó a que los piquetes impidieran la entrada a la fábrica. "Necesitamos que las empresas y los trabajadores tengan un convenio digno", explica José Luis García, secretario de negociación colectiva y acción sindical de CC OO.

Desde las 5:00 horas, nadie pudo acceder a las instalaciones. Los trabajadores del turno de noche doblaron horas para garantizar el funcionamiento inicial, pero a las 14:00 horas, cuando ya habían completado las 16 que permite la ley, la situación se complicó. El turno de la mañana se vio obligado a parar por la imposibilidad de acudir a sus puestos, y los pocos coches que lograban pasar la barrera debían mostrar cartas que acreditaran su condición de trabajadores de áreas críticas. "Al principio no servía con la carta porque era un correo personal que me envió mi jefe a primera hora; pero finalmente me dejaron pasar", comenta Alberto Merayo, maestro mecánico de ArcelorMittal. Al no tratarse de una huelga convocada en su la gran multinacional, sino en empresas auxiliares, no existía un listado de servicios mínimos, lo que complicaba aún más los relevos, que se llevaron a cabo gracias a la mediación entre miembros del comité de empresa de Arcelor y representantes de los huelguistas. "No preveíamos que fuese a tener estas dimensiones, y tenemos que coordinar las entradas a la fábrica", explicaba uno de los responsables.

La entrada del turno de tarde generó más tensión: los trabajadores que habían permanecido 16 horas dentro necesitaban ser sustituidos. Pese al caos inicial, los accesos fueron gestionándose a cuenta gotas, con prioridad para trabajadores de Arcelos y de las auxiliares que desempeñan labores esenciales para garantizar la seguridad de las instalaciones, como la acería o los ferrocarriles. Pero no todos los trabajadores de ArcelorMittal, y mucho menos de las auxiliares, lograron acceder. Sergio Vázquez tuvo que aparcar su moto al llegar a la barrera humana, que le impidió entrar. "Yo no tengo ningún escrito que acredite que mi labor es esencial, así que no puedo acceder", comentaba, al tiempo que se acercaba, a pie, hacia la entrada. "Voy a intentar fichar para no tener problemas", agregaba.

En una situación similar se encontraban Miguel Ángel Martín y Octavio Ortiz. Ambos son trabajadores de mantenimiento de los trenes torpedo, un área que se acoge al convenio de la construcción, por lo que no se encontraban en huelga (el problema está en el convenio de auxiliares de montaje). "No dejan de ser compañeros, pero en nuestro caso veníamos a trabajar", comentaban a la puerta de las instalaciones. "Nuestro jefe no nos coge el teléfono y no sabemos qué hacer, al no ser personal esencial es imposible acceder", explicaban.

La cláusula de revisión salarial

Los trabajadores de la industria auxiliar del metal piden un convenio que recoja todas las necesidades del sector. Entre las principales reivindicaciones, reinstaurar la cláusula de revisión salarial que se suspendió en el año 2021, tras la pandemia. "En aquel momento entendíamos que era la mejor forma de evitar despidos o perjudicar económicamente a los trabajadores, pero a día de hoy el sector está funcionando otra vez al 100%, produciendo y facturando", explica José Luis García, secretario de negociación colectiva y acción sindical de CC OO. "No se trata de ganar más, sino de no perder poder adquisitivo", comenta.

"Tenemos la fuerza de los trabajadores y eso es un refuerzo a la hora de negociar", subraya García. Los piquetes recalcan que no quieren poner en riesgo ni a las personas ni las instalaciones, y que las protestas "no buscan paralizar Arcelor", sino "presionar a la patronal" sobre un convenio colectivo que consideran insuficiente.

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