Así destruye Cogersa gran parte de la droga incautada en el país: de 2019 a 2024 se incineraron 3.300 toneladas de estupefacientes, buena parte de ellos en Serín
La Policía investiga cómo el jefe de Estupefacientes de Valladolid hizo creer que quemaba una droga que luego se encontró en casa de una traficante

Un operario deposita hachís en un contenedor para echarlo en el horno, detrás. / Miki López

Cogersa es una de las instalaciones privadas en las que se quema la droga que las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado capturan en sus operaciones contra el narcotráfico. La pasada década, las instalaciones destruían anualmente unas 300 toneladas de droga. Ahora hay otra instalación en Toledo en la que también se incinera la droga. Según el Ministerio del Interior, entre 2019 y 2024, se destruyeron más de 3.300 toneladas de drogas gracias a la colaboración entre el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y las autoridades judiciales. Buena parte de esa droga se incineró en Cogersa.
El proceso cuenta siempre con el aval de los Juzgados y de la Fiscalía y garantiza el desarrollo de las investigaciones por delitos contra la salud pública mediante la toma previa de muestras. La eliminación de las sustancias está coordinada por el CITCO y se desarrolla entre grandes medidas de seguridad. La droga se envía a plantas especializadas en el tratamiento de residuos y se quema en hornos industriales a temperaturas que se mueven entre los 850 y los 1.100 grados, bajo la supervisión de los expertos.
Por ese motivo es tan chocante que el jefe de Estupefacientes de Valladolid, Luis Juan Fernández, fuese capaz de hacer creer que quemaba, en la planta de tratamiento térmico de Cogersa, una cantidad de droga, 50 kilos de cocaína, que luego fue encontrada en casa de una traficante, según "El Norte de Castilla". La Policía requerirá presumiblemente de Cogersa datos de la supuesta quema, que se produjo el 24 de julio pasado.
La planta de tratamiento térmico fue inaugurada en 2003 para la gestión principalmente de los residuos hospitalarios y las harinas cárnicas. La instalación, clasificada como horno incinerador de residuos peligrosos, tiene una capacidad horaria de 1 tonelada a la hora y permite además la recuperación energética de los residuos mediante un turbo grupo de doble etapa con una potencia de 1.000 kilovatios que aprovecha el calor generado durante el enfriamiento de los gases para su posterior depuración.
La alimentación de residuos puede realizarse en contenedores, para lo que dispone de un cargador de contenedores o a granel mediante tornillo sin fin. En la planta se utiliza como combustible auxiliar el biogás. El proceso de incineración se realiza a 850 o 1.100 grados (según la naturaleza de los residuos), conforme a la normativa de incineración.
La línea de incineración cuenta con un sistema de depuración vía seca en el que los gases ácidos se neutralizan con bicarbonato sódico y los compuestos orgánicos y metales se adsorben sobre carbón activo. Los polvos de depuración se retienen sobre un filtro de mangas y se gestionan posteriormente en el área de residuos peligrosos de Cogersa.
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