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El duro relato de las víctimas de terrorismo en Asturias: "Los asesinos abandonan la prisión antes de que hayamos siquiera rozado la sensación de que se ha hecho justicia"

Gema López, viuda del cabo primero de la Guardia Civil José Luis Vázquez Platas, asesinado por ETA con otros dos guardias de Tráfico en Salvatierra (Álava) en 1980, lee el manifiesto de la AVT, en el que se reclama "una memoria honesta"

José Santos Blanco, un guardia civil herido en el atentado de GRAPO contra el gobierno civil de Oviedo, en 1980, deposita la ofrenda a los caídos, junto al coronel Puerta: "No hubo castigo por aquel atentado"

María Ángeles Perera, madre de la agente quirosana Irene Fernández, asesinada en Sállent de Gállego en 2001: "Solo nos queda sufrir la pérdida de nuestros seres queridos hasta el final"

El coronel puerta y el guardia jubilado José Santos depositan un ramo en el monumento.

El coronel puerta y el guardia jubilado José Santos depositan un ramo en el monumento. / Luisma Murias

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Oviedo recordó, un año más, a la víctimas de los atentados de Madrid, el 11 de marzo de 2004, con un acto organizado por la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), al que acudieron autoridades policiales y militares, así como rerpresentantes de los partidos y víctimas de atentados y sus familiares. Una de ellas, la asturiana Gema López, viuda del cabo primero de la Guardia Civil de Tráfico José Luis Vázquez Platas, asesinado junto a otros dos compañeros en Salvatierra (Álava) cuando iban a garantizar la seguridad de una carrera ciclista, fue la encargada de leer un manifiesto de la AVT en el que reclamó "una memoria honesta" y que no se equipare a los terroristas con sus víctimas.

"Aquel día (el 11-M) comprendimos de la manera más cruel posible que la rutina puede romperse en cuestión de segundos y que la violencia fanática es capaz de interrumpir en lo cotidiano para convertirlo en tragedia. Dejando tras de sí un rastro de familias desechas de proyectos y de preguntas que más de dos décadas después siguen resonando en el corazón de quienes perdieron a los suyos", leyó Gema López junto al Monumento en memoria de las víctimas del terrorismo, en la plaza Ángel González de Oviedo.

Gema López, durante la lectura del manifiesto, y detrás Isabel Perandones, que presentó el acto.

Gema López, durante la lectura del manifiesto, y detrás Isabel Perandones, que presentó el acto. / Luisma Murias

"Las víctimas asistimos con desconcierto a un clima en el que el simple hecho de reivindicar verdad, memoria, dignidad y justicia parece generar incomodidad o suscitar sospechas, como si el encuentro de quienes fueron asesinados hubiera dejado de ser un punto de encuentro para convertirse en motivo de controversia", continuó. "Ese sentimiento se intensifica cuando observamos cómo, mediante interpretaciones flexibles de la legislación penitenciaria y la aplicación de mecanismos que permiten retorcer la ley como la cuestión, concesión de terceros grados y la aplicación del artículo 102, los terroristas abandonan la prisión antes de que las víctimas hayamos siquiera rozado la sensación de que se han hecho justicia", añadió.

"Reivindicamos una memoria que no se administre según conveniencias, una justicia que no sea flexible, según necesidades parlamentarias, y una dignidad no condicionada", finalizó.

Tras la lectura del manifiesto, una víctima, el guardia civil José Santos Blanco, que resultó herido en la pierna izquierda en el atentado de GRAPO contra el gobierno civil de Asturias en Oviedo, el 3 de octubre de 1980, depositó junto al coronel Francisco Javier Puerta, jefe de la Zona de la Guardia Civil de Asturias, un ramo de flores en honor a las víctimas. Santos aseguró que "no hubo castigo por aquel atentado", aunque había sospechas de quién lo había cometido.

Tras el acto, Gema López recordaría que fue el cura de Salvatierra quien facilitó los datos a los etarras que mataron a su marido. "También estaba metida la alcaldesa y el director de la carrera, que los entretuvo mientras se acercaban los etarras. Está todos fuera, a mí solo me queda llevarle flores al cementerio", dijo la mujer, que, cuando mataron a su marido, no llevaban ni cinco meses casados, tras haber pasado cinco años de novios. Por eso confesó, durante la lectura del manifiesto, que contrariamente a lo que desea la AVT, ella sí está resentida y desea venganza.

El comisario Díaz-Faes, el capitan Garat, el coronel Puerta, el coronel Moreno, José Santos y Mario Arias.

El comisario Díaz-Faes, el capitan Garat, el coronel Puerta, el coronel Moreno, José Santos y Mario Arias. / Luisma Murias

Porque los detalles de este atentado son especialmente irritantes. Tras el ametrallamiento, José Luis Vázquez, herido en un brazo, trató de esconderse bajo un coche. La gente del pueblo gritó que quedaba uno vivo y los terroristas regresaron y remataron al marido de Gema. Ella estaba embarazada de unos pocos meses. La alcaldesa, de una agrupación cercana a HB, y varios representantes acudieron ante el gobernador civil, porque querían que siguiesen las fiestas y bailar sobre el lugar en el que había matado a tres guardias. Pero el gobernador civil prohibió las fiestas y los bailes, salvo la misa.

En el acto de este miércoles por la tarde se encontraron algunos familiares de víctimas, como María Ángeles Perera, madre de la guardia civil quirosana Irene Fernández, asesinada en Sállent de Gállego en 2000. Hace un mes, mostraba su indignación por la posibilidad de que se concediese el tercer grado a uno de los asesinos de su hija, Asier Arzalluz, aunque finalmente la Fiscalía frenó su excarcelación. "Van a hacer lo que quieran. A nosotros solo nos queda sufrir la pérdida de nuestros seres queridos hasta el final", dijo la mujer con resignación.

Al acto acudieron el ya citado coronel Puerta; el comisario Manuel Díaz-Faes, jefe regional de operaciones; el capitán de navío Luis Rodríguez Garat, comandante naval del Asturias; el coronel Jesús Moreno del Valle, Delegado de Defensa de Asturias; el coronel retirado Vicente Bravo Corchete, ex delegado de defensa; el comandante Jesús María Pina, responsable de relaciones institucionales de la Delegación de Defensa; el teniente de alcalde de Oviedo Mario Arias; la secretaria general del PP en Asturias, Beatriz Llaneza; la diputada regional del PP Sandra María Camino; los diputados regionales de Vox Carolina López y Javier Jové; y el jefe de la Policía Local de Oviedo, Javier Lozano García, entre otros. No hubo representación ni del Principado ni de la Delegación del Gobierno.

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