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La familia de Oviedo que (casi) tuvo que dar la vuelta al mundo para regresar a casa por la guerra de Irán: "Fue entretenido..."

El vuelo de Melbourne a Doha fue cancelado en pleno trayecto por la guerra en Oriente Medio y acabaron regresando a España por Japón, con 40 horas de viaje y llegando una semana después de lo previsto

Por la izquierda, Jonás y Ainhoa y a la derecha Covadonga, Maribel y Elías, en Brighton Beach, cerca de Melbourne

Por la izquierda, Jonás y Ainhoa y a la derecha Covadonga, Maribel y Elías, en Brighton Beach, cerca de Melbourne

Xuan Fernández

Xuan Fernández

“Fue entretenido”. Con ironía describe Luis Hevia (Oviedo, 64 años) la peripecia en la que se acabó convirtiendo un viaje familiar desde Asturias hasta Australia debido a la guerra desatada en Irán el 28 de febrero tras la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel. Su experiencia llama la atención: debido al conflicto y al consecuente cierre de parte del espacio aéreo, la familia de Hevia acabó regresando a casa por el otro lado del planeta, en un viaje que casi dio la vuelta al mundo.

“Fueron varios días de incertidumbre”, describe Maribel Espina, mujer de Luis Hevia y natural de México —su abuelo paterno emigró desde Asturias y luego regresó—, aunque residente en Oviedo desde 1971.

La historia de esta familia empieza el 4 de febrero, cuando pusieron un pie en Australia. La expedición la formaban varias personas: Luis Hevia, Covadonga Hevia (su hermana), Maribel Espina (su esposa), Jonás Hevia (uno de sus hijos) y Ainhoa Rey (su nuera). Todos ellos viajaban para pasar unos días con Elías, el hijo pequeño de Luis y Maribel, que vive en Melbourne.

Durante su estancia alquilaron una autocaravana y recorrieron parte de la costa este del país. Jonás y Ainhoa no completaron el viaje, ya que decidieron continuar por su cuenta hasta Vietnam y regresar a Asturias más tarde. El problema llegaría para el resto de la familia el 28 de febrero, cuando Luis, Maribel y Covadonga se disponían a regresar a España en un vuelo desde Melbourne con escala en Doha y destino final Madrid. Era el mismo trayecto que habían hecho a la ida.

Todo parecía transcurrir con normalidad: el avión llevaba ya cinco horas en el aire. “Por megafonía dijeron algo en inglés que no entendimos bien. La gente empezó a alterarse y vimos que el avión estaba dando la vuelta”, recuerda Espina. Una azafata les explicó la situación: el espacio aéreo en torno a Oriente Medio había quedado bloqueado tras los ataques por la guerra y el avión, operado por Qatar Airways, no podía continuar.

El vuelo regresó a Melbourne tras unas diez horas en el aire. A partir de ese momento comenzó la búsqueda de una alternativa para volver a casa. La familia pasó varios días en un hotel, contactó con el consulado de España y trató de reorganizar el viaje mientras resolvía otro problema añadido: Luis necesitaba conseguir una medicación. “El problema era que no teníamos datos en el móvil y teníamos que andar buscando wifi”, explica Maribel.

Finalmente optaron por comprar nuevos billetes y regresar por otra ruta. Volaron desde Melbourne hasta Tokio y desde allí a Madrid, tras una larga escala en Japón. En total, más de 40 horas de viaje entre vuelos y esperas.

Llegaron a casa el 6 de marzo, casi una semana después de lo previsto. “Por lo menos llegamos”, resume Hevia, ya tranquilo, y pendiente de una reclamación a la compañía aérea por el coste de los billetes y los gatos añadidos.

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