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Hunosa se perfila como brazo técnico del plan estatal de minerales estratégicos, en el que Asturias es pieza clave

El Ministerio señala al grupo hullero, junto al CSIC, como instrumentos para buscar materias primas críticas, revisar residuos mineros y tramitar permisos

El pozo Nicolasa de Hunosa.

El pozo Nicolasa de Hunosa.

Vicente Montes

Vicente Montes

Oviedo

Hunosa gana peso en la nueva estrategia estatal sobre materias primas fundamentales. El Programa Nacional de Exploración Minera 2026-2030, que ayer hizo público el Ministerio de Transición Ecológica, la incorpora como una de las entidades llamadas a sostener su ejecución y le reserva un papel técnico en la identificación, caracterización y determinación del potencial minero de recursos primarios y secundarios.

El documento señala que «se podrá encomendar los trabajos a algún medio propio de la Administración General del Estado y se podrán tener en cuenta las capacidades del Grupo Hunosa» y subraya que la empresa, «referente» durante más de 50 años en el carbón, «puede aportar sus medios humanos y técnicos al desarrollo del presente Programa».

El plan no limita su papel a una colaboración genérica. Le dedica un anexo específico sobre su coordinación con el CISC y prevé constituir un comité de seguimiento para «definir las acciones que el Grupo Hunosa deberá ejecutar». Además, abre la puerta a que la compañía actúe como promotora de expedientes si las actuaciones requieren figuras previstas en la Ley de Minas.

Asturias parte con ventaja

La posición de Hunosa refuerza a la vez el potencial de Asturias dentro del nuevo mapa nacional de minerales estratégicos, como ya publicó LA NUEVA ESPAÑA, dada la gran cantidad de yacimientos bajo el suelo asturiano y en todo el noroeste peninsular. El programa recuerda que en 2022, mediante un contrato con la Fundación Barredo, se realizó el Inventario de Balsas y Escombreras de Asturias (Balespa), un antecedente que encaja con una de las líneas centrales del plan: revisar residuos mineros, balsas y escombreras para detectar materias primas que antes no se explotaban o no eran rentables.

El documento prevé una base de datos de instalaciones de residuos de extracción cerradas o abandonadas, con información sobre «ubicación, extensión y volumen de residuos» y sobre «las cantidades y concentraciones aproximadas» de materias primas contenidas en ellos.

Papel técnico y humano

Hunosa aparece también en los indicadores del programa, vinculada al «procesamiento e integración de la información previa» sobre minerales críticos y a la propuesta de una base de datos de residuos mineros. En el plano organizativo, el texto indica que «Hunosa pondrá a disposición sus medios humanos y los de su empresa filial Sadim», y añade que será necesaria la contratación de personal tanto en el CSIC como en el grupo asturiano.

La mención a Sadim concreta aún más ese papel. El programa le atribuye labores de consultoría, asistencia técnica, permisos, estudios, sondeos, interpretación geológica, cálculo de reservas, valoración de yacimientos, digitalización de labores y estudios geotécnicos y de geoestadística. La presencia de Hunosa se extiende así a la parte operativa, técnica y también presupuestaria del plan.

El resultado es una redefinición de su papel, ya que coloca a Hunosa como una herramienta pública para el nuevo ciclo minero ligado a la autonomía estratégica, la industria y la transición energética. En un marco, además, en el que Asturias emerge como uno de los territorios mejor situados.

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