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El ganadero asesinado en Ribadesella dejó todos sus bienes a su pareja, la mujer en la que se centró la investigación de la Guardia Civil

Los agentes analizan un mazo encontrado en la cocina de la vivienda del fallecido como posible arma del crimen

Crimen de Cueves (Ribadesella)

Crimen de Cueves (Ribadesella) / Ramón Díaz

El ganadero asesinado a golpes en su casa en Ribasdesella hace ahora seis meses, en septiembre del pasado año 2025, dejó claro en su testamento que todos sus bienes debían ir a parar a su pareja, la mujer en la que la Guardia Civil puso el foco tras el extraño asesinato del fallecido. Según ha podido saber LA NUEVA ESPAÑA, María del Mar Berjón se encuentra actualmente tramitando la ejecución del seguro de vida del que había firmado con su pareja y que le garantizaría la amortización de la mitad de la hipoteca que pesaba sobre ambos.

El testamento del fallecido fue, desde un primer momento, uno de los documentos clave que investigaron los agentes encargados del caso. Los funcionarios de la Benemérita analizan además, desde hace días, el supuesto arma del crimen: un mazo para queso que fue localizado en la cocina de la vivienda en la que tuvo lugar el crimen y que los investigadores ven, según ha podido confirmar este periódico, como “compatible” con las lesiones que presentaba el cadáver de José Antonio Otero Toraño, conocido popularmente como “Toño” y que era el propietario de la Ganadería Maella.

El violento suceso que ahora se investiga y que conmoción la zona oriental de Asturias tuvo lugar en una vivienda de Cueves, municipio de Ribadesella. En un primer momento la propia viuda contó que el ganadero había sido agredido por dos desconocidos que le habrían dado una paliza a la salida de su domicilio. Los sanitarios desplazados al lugar de los hechos no lograron hacer nada para salvarle la vida.

La investigación tomó un nuevo rumbo apenas unas semanas después del suceso. Fue entonces cuando la cuñada del fallecido, Magdelana Berjón, que se encontraba en la casa en el momento del suceso, cambió su versión inicial en una declaración voluntaria que prestó ante los agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil de Gijón, encargados del caso. La mujer aseguró que la noche del crimen había escuchado un golpe fuerte y que, al bajar a la planta baja de la vivienda, se encontró al ganadero en el suelo, ensangrentado y a su hermana junto a él. Le preguntó  a su hermana que había pasado y esta le dio que dos encapuchados habían atacado a Toño Otero. Justo después la mujer salió a la calle pidiendo ayuda llamando al 112. “No puedo saber lo que pasó porque no lo vi”, declaró entonces ante los agentes haciendo hincapié en que en todo momento había hablado por boca de su hermana cuando atribuía la autoría del ataque mortal a dos asaltantes.

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