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La huelga de la industria auxiliar provoca paradas en ArcelorMittal y aplaza el urgente arreglo del horno alto

La avería provocó una caída de producción de 300.000 toneladas de acero en 2025 y una demora en su reparación podría generar costes de CO2 "inasumibles"

Trabajadores de empresas auxiliares «controlan» el acceso a la planta de ArcelorMittal en Gijón bajo la vigilancia de la Policía Nacional. | JUAN PLAZA

Trabajadores de empresas auxiliares «controlan» el acceso a la planta de ArcelorMittal en Gijón bajo la vigilancia de la Policía Nacional. | JUAN PLAZA

Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

Las tres jornadas de huelga en la industria auxiliar asturiana han puesto contra las cuerdas a las factorías de ArcelorMittal en la región. Su actividad está "en riesgo alto", según fuentes de la compañía. En las plantas siderúrgicas de Gijón y Avilés, además de los cerca de 5.000 trabajadores de plantilla, trabajan unos 2.000 empleados de empresas auxiliares, que están secundando la huelga y dejando desatendidos algunos procesos clave. Además, la movilización está bloqueando la entrada de suministros y de trabajadores de empresas ajenas al sector de las auxiliares del metal.

El horno alto "A" de Gijón, el único operativo en estos momentos en las instalaciones de ArcelorMittal en Gijón, y las baterías de cok están funcionando con normalidad, pero los problemas se están produciendo aguas abajo. En las acerías de Gijón y Avilés se han registrado paradas intermitentes al no recibir arrabio a tiempo, y en algunos casos se ha tenido que desechar arrabio vertiéndolo a las fosas. Los retrasos e interrupciones también se han generalizado en los talleres acabadores al no llegar suministros o no retirarse subproductos como la chatarra.

A estos problemas se suma el aplazamiento forzoso de la reparación del horno alto "B" de Gijón, que no está operativo desde octubre. Una vez enfriado, estaba previsto que esta semana se abriera una "ventana" en el horno para acceder a su interior y comprobar el alcance de la avería, pero no se ha podido abordar por la falta de personal de empresas auxiliares y se ha aplazado la operación.

Fuentes de ArcelorMittal señalaron que urge reparar cuanto antes el horno alto "B" de Gijón porque en el segundo semestre del año se espera un repunte de la demanda de acero y porque la siderurgia integral de Asturias, funcionando muchos meses con un solo horno alto, no va alcanzar el volumen de CO2 que permita el próximo año disponer de derechos gratuitos de emisión, lo que podría disparar los costes de producción hasta niveles "inasumibles".

La bajada de producción

La avería del horno alto "B" de Gijón, inoperativo desde octubre, ha tenido notables efectos en la producción de acero del denominado clúster Asturias de ArcelorMittal. El pasado año la producción cayó a 3,3 millones toneladas de acero. Son 300.000 toneladas menos que en 2024, un descenso de más del 8%.

A los efectos de la huelga de los trabajadores de las auxiliares se suma el efecto de los piquetes, que dificultan la entrada en las factorías de ArcelorMittal. Si bien ayer los bloqueos a los accesos fueron algo más llevaderos que en el primer día de huelga –dado que los piquetes sí dejaron pasar, con un goteo constante, a trabajadores Arcelor y de servicios mínimos de las auxiliares–, sí persisten los impedimentos del paso de trabajadores de contratas ajenas al sector de la industria auxiliar del metal. Esos "controles" en las puertas de las factorías de Gijón y Avilés provocan fuertes atascos de tráfico y retrasos en la entrada por la mañana de los trabajadores de Arcelor. Esas demoras también retrasan la salida de los empleados del turno de noche, que tienen que hacer horas extra a la espera del relevo.

"ArcelorMittal es una instalación industrial, con un proceso integral, y tenemos que respetar que los trabajadores de Arcelor puedan entrar en el trabajo, igual que quiero que se respete legítimamente el derecho a ir a la huelga  de los trabajadores del sector auxiliar", señaló José Ramón Calleja, responsable de la Industria Auxiliar de UGT FICA en Asturias.

El Supremo analizará si la empresa esquivó el impuesto de Sociedades

El Tribunal Supremo ha admitido a trámite tres recursos interpuestos por ArcelorMittal contra tres sentencias que la Audiencia Nacional impuso a la filial española de la multinacional siderúrgica por presuntamente deducirse de manera irregular parte del impuesto de Sociedades entre los años 2008 y 2014.

En tres autos del pasado 11 de febrero, el Supremo anunció su intención de estudiar los recursos de ArcelorMittal Spain Holding, sociedad con la que la siderúrgica realiza operaciones societarias en España y otros países. Los autos se emitieron el mismo día porque hacen referencia a un mismo mecanismo fiscal, pero abordan diferentes ejercicios fiscales.

El meollo del conflicto es la compra de una serie de participaciones que la filial de Arcelor compró en empresas de Turquía, Argentina y Costa Rica. En aquellos años, las empresas españolas solían deducirse fiscalmente una parte del llamado fondo de comercio financiero, una especie de sobreprecio pagado por la compra, lo cual suponía pagar menos en el impuesto de Sociedades. En 2011, la Unión Europea consideró que esa práctica era una ayuda de Estado ilegal, y la Audiencia Nacional así lo sentenció en el caso de Arcelor. No obstante, la empresa argumenta que las mencionadas compras eran excepciones contempladas por las normas europeas. El Supremo determinará ahora quién tiene razón.

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