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Un dispositivo GPS permite seguir la adaptación de un ave rapaz emblemática, liberada en Asturias tras su curarle un ala rota

Tras ser rescatado en Morcín con una fractura, fue intervenido quirúrgicamente y rehabilitado para su liberación, gracias a la colaboración del Principado y la Universidad de Oviedo

El ejemplar, siendo devuelto a su hábitat.

El ejemplar, siendo devuelto a su hábitat. / LNE

Sara Bernardo

Sara Bernardo

La Consejería de Medio Rural y Política Agraria ha intensificado la lucha contra la persecución ilegal de la fauna con la incorporación de un busardo ratonero a la Red Centinela de Asturias, un programa pionero destinado a proteger la fauna silvestre mediante el seguimiento de animales recuperados.

Esta iniciativa es fruto de la colaboración entre el Principado y el Instituto Mixto de Investigación de la Biodiversidad, que reúne a profesionales de la Universidad de Oviedo, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la administración autonómica. El objetivo es garantizar la supervivencia de especies clave para el equilibrio ecológico del territorio.

El busardo ratonero fue rescatado en agosto en el concejo de Morcín tras sufrir una fractura en el ala derecha que le impedía volar. Posteriormente fue trasladado al Centro de Recuperación de Fauna Silvestre de Sobrecobio, donde el examen veterinario detectó una fractura en los huesos cúbito y radio que comprometía seriamente su posibilidad de regresar a la naturaleza.

El equipo veterinario realizó una intervención quirúrgica utilizando una técnica combinada de fijadores internos y externos. Estos dispositivos se retiraron de forma progresiva a medida que el ave evolucionaba favorablemente. Tras cinco semanas de tratamiento, la rapaz pasó a una fase de rehabilitación en un voladero, donde recuperó la fuerza y el tono muscular necesario para volver a su hábitat natural.

Antes de su liberación, los investigadores decidieron incorporar al ejemplar a la Red Centinela mediante la colocación de un dispositivo GPS que envía información periódica sobre su localización. Esta tecnología permite estudiar sus movimientos y evaluar el éxito de su reintegración al medio natural, además de detectar posibles episodios de enfermedad o intoxicación.

El ave fue liberada en diciembre en la zona central de Asturias y desde entonces se ha seguido su evolución. Los datos recogidos indican que el animal se está adaptando correctamente a su entorno, lo que confirma el éxito de la intervención.

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