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Una investigación de la Universidad de Oviedo, liderada por Cristina Méndez, pone a Asturias en el mapa científico mundial

La tesis doctoral de la científica asturiana destaca por desarrollar métodos para mejorar la detección de elementos químicos, como el flúor y el cloro, en muestras complejas

Cristina Méndez.

Cristina Méndez. / LNE

Sara Bernardo

Sara Bernardo

La ciencia que se hace en Asturias sigue ganando reconocimiento fuera de sus fronteras. La investigación Cristina Méndez López, formada en la Universidad de Oviedo, ha sido distinguida con el segundo Premio a la Mejor Tesis Doctoral en Física de Plasmas, que concede el Gran Especializado de Física de Plasmas de la Real Sociedad Española de Física.

El jurado otorgó el galardón por unanimidad a su trabajo, destacando su calidad científica, originalidad y relevancia en un campo tan especializado como el de los plasmas inducidos por láser. Un reconocimiento que, más allá del mérito individual, pone el foco en la investigación que se desarrolla en Asturias.

"Es un honor poder poner de manifiesto la calidad de la investigación que se lleva a cabo en la Universidad de Oviedo", señaló la propia investigadora, que también reivindica el talento local: "Existe cierta tendencia a pensar que lo de fuera es mejor, pero aquí se hace investigación puntera todos los días", añadió.

Pero, ¿en qué consiste exactamente su trabajo? Aunque suene complejo, la idea de fondo es utilizar láseres para "leer" de qué están hechos los materiales. La técnica en la que se centra su tesis, conocida como espectroscopía de plasmas inducidos por láser, funciona de forma casi cinematrográfica.

Un láser muy potente impacta sobre una muestra (puede ser un sólido o un líquido) y genera un pequeño plasma, una especie de nube de energía que emite luz durante unos microsegundos. Analizando esa luz, los científicos pueden identificar los elementos químicos presentes. Es, en esencia, una herramienta capaz de decirnos "de qué está hecho algo" en cuestión de instantes.

Dos líneas de trabajo

La tesis de Cristina Méndez López se adentra en dos grandes líneas de trabajo que buscan mejorar esta técnica y hacerla más útil en la práctica. Por un lado, ha desarrollado métodos para detectar mejor elementos como el flúor o el cloro, especialmente difíciles de identificar.

Para ello, combina el láser con un sistema que convierte muestras líquidas en un aerosol, lo que permite analizarlas con mayor precisión. Esta línea ya ha tenido aplicaciones concretas, desde el estudio de colutorios hasta espumas contra incendios, e incluso ha dado lugar a una patente.

Por otro lado, su investigación explora el uso de láseres ultrarrápidos (de femtosegundos, es decir, de una billonésima de segundo) que permiten analizar materiales con más precisión y menor daño. Gracias a esta tecnología, disponible en los Servicios Científico-Técnicos de la universidad desde 2018, se pueden obtener resultados más finos sin alterar tanto la muestra. Uno de los avances más destacados ha sido la incorporación de un segundo láser que "reactiva" el plasma inicial, aumentando la intensidad de la señal y mejorando la sensibilidad del análisis. Un proceso que requiere una precisión extrema tanto en el espacio como en el tiempo.

El camino de la investigadora también refleja la conexión entre la ciencia local y la internacional. Graduada y formada en la Universidad de Oviedo, desarrolló su tesis gracias a una beca Severo Ochoa que le permitió realizar una estancia en Berlín junto al investigador Igor Gornushkin, referente mundial en este campo. No es su primer reconocimiento: en 2023 ya recibió un precio de la Society for Applied Spectroscopy por sus aportaciones en espectroscopía atómica. Hoy, su trabajo forma parte del Grupo de Espectroscopía, Láseres y Plasmas (GELP), liderado por las profesoras Nerea Bordel y Cristina González Gago, un equipo que sitúa a Asturias en el mapa de la investigación avanzada.

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