La vida de los padres extranjeros en Asturias, con acentos distintos y las mismas inquietudes: "Las diferencias culturales nos enriquecen"
"Un hijo cambia la vida completamente para siempre", destacan los progenitores consultados por LA NUEVA ESPAÑA
Mantener el vínculo con la cultura y tradiciones de sus países de origen en la crianza, uno de los principales objetivos de las familias extranjeras

VIDEO: Amor Domínguez / FOTO: Fernando Rodríguez
Adema Kuandykova
"Un hijo cambia la vida completamente para siempre". Palabra de padre. Este jueves 19 de marzo se celebra en España el Día del Padre, una fecha que más allá de su vertiente comercial o simbolismo, está dedicada a celebrar las relaciones familiares, a apreciar y agradecer la contribución a la figura paterna al desarrollo de la vida de una persona. En España en general y en Asturias en particular es innegable que este papel y las características de los padres han cambiado de forma llamativa en los últimos años, sobremanera en estos 50 años de democracia. Lo más llamativo, la incorporación paulatina de los padres a la crianza de los hijos y su mayor involucración en su cuidado y educación, cuando antes esto era algo reservado exclusivamente a la mujer.
Pero todo cambia. Máxime en España, un país sumamente multicultural, como lo es también la comunidad asturiana. En esta variedad de nacionalidades asentadas en Asturias –hay más de 130 distintas y la población extranjera (35.724 hombres, 39.081 mujeres) supone el 7,3% del total– la visión del papel del padre es muy versátil. Así lo reseñan los progenitores con los que ha hablado LA NUEVA ESPAÑA. Un total de 12 de distintas nacionalidades que relatan cómo se ejerce la paternidad en sus distintos países, cómo les gusta ejercerla a ello o cómo enfocan su papel. Hay diferencia, pero la misión principal y los valores básicos se mantienen: guiar a los hijos en su camino, enseñarles a ser personas buenas e inculcar en ellos el amor y la pasión por la vida y la cultura propia de sus países, en algunos casos, muy lejanos.
El gijonés padre adoptivo de kazajos: "Es enriquecedor"
Óscar (prefiere mantener el apellido en el anonimato) es de Gijón y llegó a ser padre al mismo tiempo que encontró el amor. Tras conocer a su pareja Karlygash, nativa de Kazajistán, descubrió que ella tenía cuatro hijos. Sin embargo, los niños “nunca lo asustaron”, y ahora pasa las tardes viendo partidos de baloncesto en los que juega uno de ellos, Dias, y explorando el mundo interior de otro hermano, Ramazan, a través de sus dibujos. Todo mientras atiende las demandas de Enara y Rose, las pequeñas de la casa que siempre quieren “jugar, o saltar, o ir al parque”. En esta gran familia, las diferencias culturales no dificultan la vida, sino que "la enriquecen con nuevas comidas y lecciones valiosas, y con amor que no sabe ningún límite".

Óscar con sus hijos, Rose, Enara, Dias y Ramazan, en la playa San Lorenzo, de Gijón. / Cedida.
La "figura fuerte que cuida de la familia" en Ucrania
En Ucrania, el padre es la "figura fuerte que cuida a la familia, el sabio cuya palabra "'es la ley, no por miedo, sino por respeto'”, sostiene Yuriy Kysil, residente en Villaviciosa. En la infancia fue su padre quien le enseñó a trabajar en el campo y a asumir las tareas físicas. Desde entonces, los roles de género tradicionales han ido perdiendo su relevancia, pero los valores permanecen, explica. Asentado en Asturias, Kysil intenta enseñarles a sus dos hijas, Tayis e Inna, a ser personas educadas, amables y respetuosas. Lo importante para él no es predicar, sino "compartir su experiencia para guiarlas en su camino, dejarles aprender de los propios errores" y explicarles que, en un momento difícil, siempre pueden contar con él.

Nouro Keita, posando para LA NUEVA ESPAÑA, en Oviedo. / Fernando Rodríguez
De Mali a Asturias para buscar un "porvenir" a los niños
Para mantener a su familia, los padres están dispuestos a todo, incluso a separar a la familia. Mientras su esposa trabaja en una minería de oro en Mali, Nouro Keita busca mejores oportunidades de vida y empleo en Asturias. Ahora mismo, los Keita solamente se reúnen a través de videollamadas, haciendo un tremendo esfuerzo para que llegue más pronto que tarde el día de cuando podrán reunirse en España todos con sus hijos Fode y M’Bamakan, de 8 y 5 cinco años. El maliense explica A LA NUEVA ESPAÑA que tiene claro el destino y el objetivo que persigue para sus hijos: “Su futuro es estudiar”. Su misión en la vida es esa: "Proveerles de un porvenir más brillante".
"Perseguir los sueños", un buen consejo paterno
Emocionados y con grandes esperanzas, David Espina y su esposa se convirtieron en padres hace apenas dos semanas. Para tener una vida familiar más segura, decidieron mudarse a España de los Estados Unidos, la tierra natal de la madre primeriza de la pequeña Aurora Sequoia Espina. En su infancia, el padre de Espina incentivaba a sus hijos a viajar, a “ser valientes y perseguir sus sueños”. Él también tiene este consejo para su descendencia. Natural de Piedras Blancas, en Castrillón, sostiene que en cualquier cultura “un padre es un padre”. Este productor de televisión tiene claro que ahora, como padre, le toca a él “cultivar una mente y descubrir el mundo de nuevo a través de los ojos de otra persona”.
Los Falcone, estadounidenses de origen italiano, unidos por la música
Viajes de campo, partidos de béisbol, pistas de esquí y clases de conducir moto: así fueron los días de John Falcone con su padre, una imagen idílica de la infancia en EE UU. Hoy, este noreñense de adopción ya tiene una hija adulta, Katerina, criada en Asturias y que también comparte su amor por el deporte y por la música. Hace años, Falcone le dio clases de inglés, juntos aprendieron a patinar y leyeron muchos libros, pero el papel clave en su relación siempre ha sido el arte de tocar y componer música. Mientras que el progenitor forma parte de la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, su hija toca en una banda de rock-n-roll en Boise, en el estado de Idaho: da conciertos, saca canciones originales y siempre cuenta con el apoyo de su padre.

John Falcone con su hija Katerina / Cedida a LNE
Sin olvidar las raíces colombianas desde Gijón
La guitarra y el fútbol son un hilo conductor en la familia de Freddy Gallo Camejo, que tiene dos hijos, Sara Valeria, de 12 años, y Thomas David, de 6. Asentado en Gijón, emigrar de Colombia fue una decisión motivada principalmente por el deseo de facilitarles una vida más tranquila. Aún así, el padre intenta preservar el respeto por la propia cultura en sus hijos: en la casa de la familia Gallo se comen habitualmente los platos tradicionales y se siguen las costumbres colombianas. En este país, el Día del Padre es una gran fiesta: se reúnen más de 30 personas para "celebrar las relaciones familiares, los niños juegan con sus primos hasta el atardecer, y la música se convierte en un testimonio de amor infinito".

Freddy Gallo Camejo, con sus hijos Sara y Thomas. / Fernando Rodríguez
Sin límite para "hablar de todo"
“Es un gusto, porque he tenido la suerte de tener los hijos que tengo, porque solo me dan alegrías”, confiesa el músico brasileño Vaudi Cavalcanti, el padre de Rodrigo y Jessica. Su relación se fue desarrollando en la época analógica, cuando los niños pasaban mucho más tiempo en la "vida real y tenían más libertad para experimentarla", opina. La libertad y el respeto mutuo han sido el punto clave: como dice Cavalcanti, siempre han podido hablar de todo, sin tabúes ni límites, lo que hizo más fácil generar confianza con los hijos y darles una oportunidad para responsabilizarse por sus propios actos. Ahora que son mayores, pasan todo el tiempo que puedan junto al padre para compartir los recuerdos y momentos felices.

Vaudí Cavalcanti / Cedida a LNE
Transmitir apoyo paterno
El padre de Mauro Sanna, el menor de los seis hermanos que fueron, era como cualquier padre de su época, recuerda este italiano de Nuraminis (Cerdeña del Sur) afincado en Grado. "Trabajaba duro, le enseñaba a ser una persona humilde y no hablaba mucho", describe. Por eso, los momentos favoritos de su infancia pasaron en el olivar, cuando se quedaban solos y su padre se abría un poco más, contándole historias. Sanna, biólogo de la Universidad de Oviedo, reside en el concejo moscón con su esposa y sus hijas adoptivas, Victoria y Sofía, e intenta invertir más en la parte emocional de su relación para darles saber que siempre pueden contar con él. Por otra parte, considera que cada día es importante: tiene una relación muy buena con las hijas, entonces, “no le hace falta que el Día del Padre lo halaguen”.

Mauro Sanna con su familia en La Rochelle, durante un viaje de bicicleta desde Escocia hasta Francia. Desde la izq.: Sofia Villamizar Villegas, Evelyn Villegas García, Mauro Sanna y Victoria Villamizar Villegas. / Cedida a LNE
El deseo de "ser feliz en la vida" de un australiano
En la familia de Michael (prefiere mantener su apellido en el anonimato), afincado en Oviedo y originario de Australia, los roles de género tradicionales tienen una relevancia mínima. El cuidado del hogar y la crianza son fundamentales para padres y madres. Michael muy pendiente de estar al lado de su hija Estela, de 9 años. Juntos van a escalar, a montar en bicicleta y a nadar en la piscina y en el mar. Esto último es una marca familiar: fue el padre de Michael quien le enseñó a nadar y a bucear bajo las olas; y, unas décadas después, él se lo enseñó a su hija, convirtiéndose en un recuerdo favorito de los dos. En el futuro, espera que Estela sea "una persona amable, feliz con lo que hace en la vida, que respete a los demás y que sea respetada: un deseo universal de cada padre".

Michael con su hija Estela / Cedida a LNE
Dave Taylor y la importancia de decir "te quiero"
Cuando Dave Taylor cambió de país, la mayor diferencia que notó en la crianza de los hijos fue en la manera "de expresar el amor". Para su padre, explica este inglés afincado en Asturias, acariciarlo y decirle palabras de aprobación era algo ajeno, prefería demostrar sus sentimientos con gestos: pasaban tiempo jugando al fútbol, haciendo kayak y bricolaje.

Dave Taylor, con su hijo Noel. / Fernando Rodríguez
En la infancia, Taylor no notaba esa falta de cariño "tan normalizado en la cultura hispanohablante", dice. Al convertirse en padre, empezó a enseñar su amor con abrazos y diciéndole a su hijo Noel que lo quiere. Ahora lo anima a practicar música: el niño toca la batería y el bajo (algo que aprendió de Taylor y él, a su vez, de su padre) en la academia Derrame Rock.

Mikhail Revin con sus hijos Alexander e Ivan, posando para LA NUEVA ESPAÑA, en Oviedo. / Fernando Rodríguez
El ruso Mikhail Revin y su familia nómada: 15 años emigrando
Para muchas familias, dejar atrás su país de origen es un paso muy importante que les marcará de por vida. Mikhail Revin lleva más de 15 años cambiando de país. Ahora ha recalado en Asturias y se enfrenta a todos los desafíos junto con su esposa Nadia y sus hijos, Alexander e Iván, de 11 y 8 años. En su infancia, los padres repartían todas las tareas y, en esta familia asentada en Oviedo, sucede lo mismo. Revin se encarga de recoger a los niños después del colegio, hacer deporte con ellos, entrenando el equipo de balonmano de su hijo mayor, y ayudarles con los deberes. Es en estos momentos cuando más extraña a sus propios padres, no obstante, hace lo posible para superar los obstáculos y nota que, en esta tarea, le ayudan mucho los amigos que hizo en España, “gente abierta, muy maja y muy amable”.

Eliezer Marqués y su hija Dominique, en Oviedo. / Fernando Rodríguez
"La experiencia inolvidable de estar con papi"
“En cada cosa que hacemos, estamos apasionados”. Así es el lema de la familia Marqués, músicos, actores y activistas políticos de Brasil. Desde que Eliezer Marqués llegó a Asturias, lleva su cultura consigo por todas partes e inculca los mismos valores en sus hijas. Durante la campaña electoral del país, organizó actos en Oviedo para promover a su candidato, y Charisse y Dominique, de 16 y 13 años, quisieron participar con él. La menor, Dominique, toca el piano y ya trabaja, cantando en las escenas de ópera internacional. Charisse toca el violín hace más de 10 años. Además, las dos cantan en la escuela de música Divertimento y forman parte del coro de la iglesia. Como dice Marqués, todo eso lo hacen “gracias a querer estar con papi y aprender de él”, obteniendo experiencias inolvidables.
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