Joaquín González-Cabrera, psicólogo: "Solo un tercio de los progenitores limita los contenidos a los que acceden o suben sus hijos en internet"
"En términos de salud pública, la postura razonable es no demonizar el entorno digital, pero tampoco dejar a niños y adolescentes solos frente a plataformas diseñadas para captar atención y explotar vulnerabilidades evolutivas", afirma el investigador de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y coautor del estudio más amplio hecho en España sobre infancia y adolescencia

Joaquín González-Cabrera. / LUISMA MURIAS

El psicólogo Joaquín González-Cabrera, granadino afincado en Oviedo, es investigador senior en el Instituto de Transferencia e Investigación (ITEI) de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR) y coautor del estudio más amplio en España sobre la infancia y la adolescencia digital, titulado "Infancia, adolescencia y bienestar digital", promovido por Unicef España, la Universidad de Santiago de Compostela, el Consejo General de Ingeniería en Informática y la Entidad Pública Empresarial Red.es.
¿Qué resultados del estudio valora como más relevantes?
Me parecen especialmente relevantes cuatro hallazgos. Primero, la normalización muy temprana del ecosistema digital: el 82,4 por ciento del alumnado dispone de móvil propio, el acceso medio se sitúa en 10,8 años, el 92,5 por ciento está ya en al menos una red social; además, en quinto y sexto de Primaria el 78,3 por ciento está en alguna red y el 42,6 por ciento en tres o más. Segundo, que no estamos ante un fenómeno marginal, sino estructural: las redes, el móvil y la lógica de la conexión continua forman parte del contexto ordinario de desarrollo. Tercero, que junto a los usos cotidianos aparecen indicadores clínicamente y socialmente relevantes de riesgo: uso problemático de redes, consumo semanal de pornografía, victimización escolar, cibervictimización y riesgo suicida elevado. Y cuarto, que la mediación parental sigue siendo insuficiente: solo alrededor de un tercio de los progenitores limita los contenidos a los que acceden o suben sus hijos.
¿Y más sorprendentes?
Lo más llamativo no es un dato aislado, sino la combinación de precocidad, intensidad y diversificación. Que antes de los 14 años el 86 pro ciento ya esté en alguna red social y casi el 60 por ciento en tres o más indica una inmersión digital extraordinariamente temprana. También me parece especialmente relevante que el primer acceso a pornografía se sitúe, de media, en 11,58 años, y que en más de un tercio de los casos ese acceso sea fortuito....
¿Algún apunte positivo?
Desde el punto de vista preventivo, resulta muy significativo que variables muy concretas de higiene digital familiar, como no dormir con el móvil y que los adultos no lo usen durante las comidas, se asocien con reducciones muy importantes en conductas de riesgo, lo que nos permite tener brechas sobre las que trabajar que son poco costosas y muy beneficiosas con las familias.
¿Qué diferencia a los adolescentes de hoy de los de tiempos pasados?
La principal diferencia es que tareas evolutivas clásicas de la adolescencia, como construcción de la identidad, necesidad de pertenencia, exploración afectivo-sexual, comparación con los iguales y búsqueda de autonomía, ahora ocurren en entornos digitalmente mediados, persistentes, cuantificados y algorítmicamente organizados. Antes, la comparación social era más local y episódica; hoy es continua, pública y medible en forma de likes, visualizaciones, seguidores o respuesta inmediata.
¿Demasiada exposición?
La sociabilidad adolescente ya no se limita al espacio escolar o al barrio: está atravesada por plataformas que maximizan atención, exposición y disponibilidad permanente. Eso no convierte a esta generación en peor, pero sí en una generación que se desarrolla en condiciones psicosociales distintas de cualquier otra previa.
Es una etapa vital crítica...
La adolescencia siempre ha sido complicada y ahora lo es más. No peor, sino más complicada. Además, desde 2010 hablamos de una realidad co-construida, en relación con la Generación Alfa, en la que la realidad online y offline forman una unidad para ellos y habiendo una relación de interdependencia clara.
¿El factor digital en qué aspectos de su vida y su personalidad incide?
Incide, sobre todo, en la regulación emocional, la autoimagen, la sociabilidad, el sueño, la atención cotidiana y la forma de construir la identidad. Las redes pueden convertirse en un espacio de validación externa, comparación social y gestión del aburrimiento o del malestar. Cuando pasan a funcionar como regulador emocional principal, aumenta el riesgo de efectos negativos. También afectan a la experiencia del cuerpo y de la intimidad, especialmente por la presión estética, el uso de filtros y la editabilidad de la propia imagen (su construcción en un etapa de vulnerabilidad con es la adolescencia). El impacto no es solo psicológico: la alteración del sueño es probablemente uno de los efectos mejor documentados, y eso termina irradiando a la salud mental, al rendimiento y a la convivencia.
Ante el influjo de las redes sociales en los jóvenes, ¿hay que ser más apocalípticos o más integrados?
Ni una cosa ni la otra. La posición científicamente más defendible es evitar tanto el pánico moral como la complacencia tecnológica.
¿Y cómo se hace?
La evidencia no permite extraer conclusiones causales simples y universalizables, pero eso no significa ausencia de daño. Al contrario, hay riesgos suficientemente consistentes como para justificar intervención preventiva bajo un principio de precaución. En términos de salud pública, la postura razonable es esta: no demonizar el entorno digital, pero tampoco dejar a niños y adolescentes solos frente a plataformas diseñadas para captar atención y explotar vulnerabilidades evolutivas.
¿De que manera potencian a los niños y adolescentes de hoy las herramientas digitales?
Las potencian cuando amplían aprendizaje, creatividad, vínculo social, acceso a información y posibilidad de participación. Para muchos adolescentes, las redes son espacios de exploración de intereses, expresión personal, pertenencia grupal y apoyo emocional. También pueden beneficiar especialmente a menores que encuentran menos apoyo en su entorno offline, siempre que el contexto sea suficientemente seguro. El problema no es la herramienta en abstracto, sino el tipo de uso, el diseño del entorno y el grado de acompañamiento. Un ejemplo totalmente actual, aunque no hilado con el estudio de Infancia Digital, es el uso de la inteligencia artificial generativa para las nuevas generaciones. Esto es un hito sin precedentes en la historia y un reto superlativo en la educación.
¿Y de qué modo los hacen más vulnerables?
Los hacen más vulnerables por cuatro vías principales: exposición a contenidos dañinos, contactos de riesgo, conductas problemáticas y explotación comercial de su atención y sus datos. Este último epígrafe es clave por la responsabilidad de las empresas tecnológicas en el diseño de las plataformas. Internet entraña grandes beneficios, pero potenciales riesgos. Ahí entran desde el ciberacoso, el sexting coercitivo o las propuestas sexuales de adultos a menores (online grooming), hasta la pornografía temprana, la presión estética, el uso compulsivo de redes sociales o las apuestas encubiertas en videojuegos…
¿Qué cifras aporta el informe?
Por ejemplo, que el 9 por ciento ha sufrido presiones para enviar imágenes sexuales, 2,9 por ciento sextorsión o chantaje y el 5,7 por ciento de los menores de 16 años ha recibido propuestas sexuales de adultos por internet. Recordemos que los datos son representativos de la realidad infanto-juvenil española. La clave es que esa vulnerabilidad no se distribuye por igual: depende de edad, sexo, apoyo familiar, salud mental previa, tipo de uso y condiciones sociales, entre otras variables.
¿Cuáles son las diferencias más notables por sexos?
Las diferencias existen y son consistentes, aunque no deben caricaturizarse. En términos generales, las chicas presentan más presencia en algunas redes centradas en imagen y relación social (TikTok, Instagram, BeReal, Pinterest), mayor uso problemático de redes sociales y mayor tendencia a dormir con el móvil en la habitación. En chicas son más frecuentes los efectos negativos vinculados a comparación social, presión estética, imagen corporal y determinadas formas de violencia digital. Los chicos, por su parte, aparecen más vinculados a Twitch y YouTube, más consumo de pornografía, más uso de OnlyFans, mayor exposición a juego y apuestas problemáticas y mayor consumo de videojuegos, incluidos contenidos violentos o no recomendados. Por eso, conviene hablar de trayectorias digitales diferenciadas por género.
¿Qué contenidos digitales pueden ser más nocivos para la infancia actual?
Diría que hay cuatro grandes bloques especialmente sensibles. Primero, pornografía y contenidos sexualizados, por la edad temprana de acceso y su potencial para distorsionar expectativas, normalizar presiones y ofrecer modelos relacionales violentos o desiguales. Segundo, contenidos que promueven autolesión, trastornos alimentarios o malestar ligado a imagen corporal. Tercero, contenidos violentos, de odio o humillación. Y cuarto, entornos híbridos de entretenimiento-comercialización.
¿De qué se trata?
Por ejemplo, de determinados videojuegos con microtransacciones (especialmente las loot boxes/cajas de botín con su lógica de apuestas encubiertas). El denominador común no es solo lo que ven, sino cómo ese contenido interactúa con una etapa evolutiva especialmente sensible a recompensa, validación y presión de pares. Aquí debemos tener también especialmente en cuenta la responsabilidad de las empresas tecnológicas en el diseño de las plataformas.
¿Cómo están reaccionando los padres y madres ante estos riesgos?
Las familias reaccionan, pero de forma todavía parcial y desigual. Más de la mitad habla con sus hijos de los riesgos de internet, lo cual es positivo, pero la mediación más estructurada sigue siendo limitada. Hay más conversación general que supervisión cualificada del ecosistema concreto de usos y contenidos que requiere de una salvaguarda especialmente importante, lo que llamamos la mediación parental online.
Los mayores no solemos ser demasiado ejemplares...
El estudio muestra algo muy importante: la conducta de los propios adultos importa mucho; cuando los progenitores usan el móvil en las comidas o no modelan hábitos saludables, empeoran varios indicadores. Hay mucho que podemos conseguir modificando nuestras pautas como modelos antes ellos.
¿Qué actitud debe asumir un padre para poder desarrollar un cambio constructivo en un adolescente?
La actitud más útil combina autoridad, vínculo y ejemplaridad. Un tutor, ya sea madre, padre u otro familiar, no debería limitarse a prohibir ni a vigilar de forma intrusiva solamente; debería entender qué hace su hijo en el entorno digital, por qué lo hace y qué función psicológica cumple ese uso. Cada día tenemos más claro que los perfiles de mediación que funcionan son los que realizan una cierta mediación combinada.
¿Por dónde se puede empezar?
El cambio suele ser más constructivo cuando se trabaja con normas claras, consistentes y negociables, explicadas en términos de salud, descanso, privacidad y respeto, y no solo como castigo. Y, sobre todo, cuando el adulto predica con el ejemplo: no se puede pedir desconexión, regulación emocional o atención compartida si en casa los mayores tampoco sostienen esos hábitos.
¿Cómo ve la intención del Gobierno de España de prohibir el acceso a redes sociales a los menores de 16 años?
Mi valoración es matizada. Creo que la medida tiene un claro componente político por el momento y el contexto en el que se realizó. Como principio de protección, elevar umbrales y exigir verificación de edad tiene sentido, especialmente porque la franja de 10 a 15 años aparece como particularmente vulnerable. Ahora bien, una prohibición general, si no va acompañada de verificación eficaz, rediseño de plataformas, educación digital, apoyo familiar y coordinación europea, corre el riesgo de ser más simbólica que efectiva. Yo defendería menos fetichismo por la edad legal aislada y más un paquete coherente de protección estructural de edad.
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