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El juez manda a prisión a los implicados en el asesinato de Emiliano "El Panameño", salvo al autor material del crimen, pendiente de extradición

Un amigo del asesinado lo traicionó localizándolo para la organización después de ser amenazado él mismo de muerte, y estaba presente cuando lo mataron de cinco tiros

Letrados y familiares de los detenidos ante el tribunal de instancia de Oviedo.

Letrados y familiares de los detenidos ante el tribunal de instancia de Oviedo. / Luis Vega

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Oviedo

Prisión provisional y sin fianza. El magistrado Eduardo González Martín-Montalvo, titular de la plaza número 1 de la sección de instrucción del tribunal de instancia de Oviedo decidió en la tarde de este viernes enviar a la cárcel de Asturias a cuatro de los cinco implicados en el asesinato a tiros de Emiliano Burke, "El Panameño", en la madrugada del 26 de enero del año pasado en Lugo de Llanera. Falta el autor material del crimen, el sicario Elías G. G., que está encarcenado en Francia, pendiente de extradición. El magistrado considera, en la misma línea que el fiscal y la acusación particular, ejercida por la familia de la víctima, bajo la dirección letrada de Fernando Barutell, que hay riesgo de fuga y de reiteración delictiva. A los cinco, todos ellos dominicanos, se les imputa un delito de asesinato en el seno de una organización criminal. Como si interpretasen al perfecto integrante de una organización de corte mafioso, los investigados mantuvieron la boca cerrada ante el juez.

Los detenidos fueron trasladados al tribunal de instancia de Oviedo desde las instalaciones de la Guardia Civil a partir del mediodía. Primero fueron conducidos ante el juez Rigoberto Antonio J. D. (defendido por Ricardo Arribas), residente en los Cuatro Caños de La Corredoria, relacionado con la localización de Emiliano Burke para que fuese asesinado, y José Antonio D. Ch., alias "Ultimo" (asistido por José Miguel Méndez), residente en la localidad barcelonesa de Llinars de Vallés, uno de los que encargó el crimen, y que acompañó al autor material del crimen, el sicario Elías G. G., desde el Aeropuerto del Prat, hasta Gijón y luego hasta el lugar del crimen. Hacia las dos de la tarde les siguieron el otro instigador del asesinato, José Enrique G. S., alias "Wirin" (asistido por el letrado Javier Busto), en cuya vivienda de Gijón se hallaron 34 kilos de hachís, y Luis Aníbal J. G. (también defendido por Arribas), residente en la calle Gascona de Oviedo, amigo personal de la víctima y quien habría facilitado la información crucial para el crimen.

Los autos de prisión hacen un relato bastante exhaustivo de los hechos. Tanto el "Último" como "Wirin" formaban parte de una organización dedicada al tráfico de drogas y al blanqueo de capitales en Gijón, encabezada por Aurys Joel C. de la C., secundado por Bladimir A. de J. Estarían implicados en el incidente a tiros con la Policía Nacional en Toledo de hace unas semanas. Emiliano Burke Robles, presumiblemente a través de la mediación de Luis Aníbal J. G., contactó con la organización, que le adelantó 12 kilos de cocaína (y no 14 como había trascendido inicialmente). Burke sin embargo no pagó el dinero por esta droga, una sustracción que en el mundillo de la droga se denomina "vuelco".

Aurys Joel C. de la C., a través de "Wirin" y el "Último", amenazó al panameño con matarlo si no pagaba. También fue amenazado de muerte Luis Anibal J. G. Burke puso tierra de por medio y se instaló en Málaga, pero a finales de enero de 2025 regresó a Asturias para declarar como testigo en un juicio por un accidente de tráfico en el que estaba implicado su hijo. En ese momento, según el auto del juez, la organización criminal, "perfectamente estructurada, urdió un minucioso y premeditado plan para acabar con la vida de Emiliano Burke, distribuyendo entre sus principales integrantes papeles claros y definidos".

Así, Luis Anibal J. G., ante el peligro de ser él mismo asesinado, y aprovechando la "amistad" con Burke, "colaboró con la organización para facilitar el paradero de Emiliano", con la "inestimable y decisiva colaboración" de su primo Rigoberto Antonio J. D. Éste adquirió un dispositivo de localización "AirTag" de Apple, vinculado a una línea de la que era usuario, correlativa de otra de la que era usuario Luis Aníbal, y que logró colocar en el vehículo de Emiliano, en el asiento de atrás, justo el día antes del crimen.

El 24 de enero de 2025, Elías G. G. voló desde Francia a Barcelona, donde le recogió en su Volvo el "Último", viajando a Gijón, donde se quedaron en el piso de "Wirin", en la calle Ezcurdia. En la noche del 25 al 26, Emiliano acudió con su amigo J. F. S. M. a un restaurante de Lugo de Llanera. Estaba perfectamente localizado y los sicarios se desplazaron desde Gijón hasta las inmediaciones de la localidad. "Último" entró en el restaurante a comprar un refresco para comprobar si realmente estaba el panameño en el local. Al ver que sí estaba, le pincharon las ruedas del coche. Burke se dio cuenta de que estaba localizado por un "AirTag". Llamó a Luis Anibal, que llegó a acudir al restaurante a bordo de su BMW, siempre según el auto del juez. Luis Aníbal les propuso ir a tomar algo a Oviedo.

Emiliano salió con su coche y a los 200 metros se dió cuenta de que estaba pinchado. Su amigo salió del vehículo, mientras Emiliano pedía asistencia. También se incorporó Luis Aníbal, que iba en su BMW por delante y dio la vuelta. Fue entonces cuando llegó la ranchera blanca conducida por "Último". Elías G. G. salió del coche y descerrajó cinco tiros a Emiliano, el último de gracia, en la cabeza. Los dos huyeron y el autor de los disparos salió en avión hacia París ese mismo día a las ocho de la tarde, mientras "Último" regresaba a Llinars del Vallés en su Volvo. Luis Aníbal se marchó "sin avisar ni preocuparse por el estado de su amigo", y cogió un taxi junto a J. F. S. M. para reunirse en un pub de Oviedo con Rigoberto Antonio y tomar unas consumiciones. J. F. S. M. acudiría a la comisaría de Policía Nacional esa misma madrugada para denunciar lo ocurrido. La Policía Nacional lo derivó a la Guardia Civil, que le consideró sospechoso durante un tiempo.

El auto judicial indica además que José Antonio D. Ch. y Elías G. G. fueron grabados juntos por cámaras en el centro comercial de Paredes (Siero) y en diferentes puntos de la calle Ezcurdia de Gijón, donde habrían sido identificados sin ningún género de dudas. Luis Aníbal reconocería en su declaración en sede policial el coche propiedad de José Antonio D. Ch. como el que vio en el lugar del crimen, y del que se apeó un varón con un arma para matar a Emiliano.

En esta compleja operación intervinieron efectivos de la Guardia Civil en Asturias con apoyo de la sección de Policía Judicial de la Zona de Cataluña, Unidad Central Operativa, GAR, GRS y SECRIM. También intervinieron la Policía Judicial francesa (BRI) y la Homeland Security Investigation (HSI, Investigación de Seguridad Nacional) de Estados Unidos.

Los letrados de la defensa indicaron que no hay pruebas de la participación de los implicados en el crimen. Así lo señaló Ricardo Arribas, que defiende a los primos que habrían ayudado a localizar al panameño. El letrado Fernando Barutell, que defiende los intereses del hijo deBurke, Julio, indicó que éste está satisfecho de que la Guardia Civil haya resuelto el caso, y pide justicia para su padre.

Ante el tribunal de instancia de Oviedo estuvo Antonio Rigoberto Jiménez, padre de Rigoberto J. D, y tío de Luis Aníbal J. G. Su hijo, hostelero, estuvo tres años en la cárcel por tráfico de drogas. "Pongo la cabeza que mi hijo no tiene nada que ver, no conocía a Emiliano de nada, nunca los vi juntos, ni estuvo en su coche. Rigoberto, añadió, tiene tres hijos, la mayor de 14 años. Luis Aníbal se crío junto a su primo. Tiene una hija pequeña. El "Wirin" está casado con una prima carnal de Rigoberto. Al parecer, todo queda en familia.

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