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Los médicos asturianos, contentos por la creciente movilización contra el estatuto marco, instan al Principado a presionar en Madrid para lograr un acuerdo

El SIMPA, preocupado por el "impacto" en los pacientes, cifra en más de 1.000 las consultas suspendidas hasta ahora

Manifestación de médicos, el pasado jueves, por Oviedo.

Manifestación de médicos, el pasado jueves, por Oviedo. / Fernando Rodríguez

Mariola Riera

Mariola Riera

Oviedo

El Ministerio de Sanidad la lía, pero quien lo paga son las comunidades autónomas. Dicho de otra forma: la ministra Mónica García (Sumar) ha propuesto un estatuto marco que no satisface a los médicos de toda España, que este viernes han completado su segunda semana de huelga en lo que va de año, y así seguirán cada mes hasta junio salvo que se recrudezca la polémica –es decir, se apruebe el texto definitivamente– y opten por convocar un paro indefinido, como advierten. Las consecuencias del conflicto son listas de espera al alza, intervenciones y consultas aplazadas, pacientes molestos, etcétera, una situación con la que tiene que lidiar, en el caso de Asturias, la consejería de Salud que dirige Concepción Saavedra.

Así las cosas, el presidente del Sindicato Médico del Principado (SIMPA), José Antonio Vidal, hizo un llamamiento a las autoridades asturianas a reflexionar «sobre lo que tienen que hacer para presionar» a la administración central y «conseguir un acuerdo negociado». Pero no lo dice muy optimista: «En este momento, ese acuerdo, desgraciadamente, parece lejos, porque después de esta nueva semana aún no se ha llamado a negociar al comité de huelga».

El balance que hacen los facultativos asturianos sobre el impacto de la protesta es positivo, en el sentido de que los apoyos van a más, pero por otro lado están preocupados «por el impacto en la población, que ha sido muy alto», de ahí que pidan a Saavedra que presione en Madrid.

Baile de cifras

Con todo, como siempre ha pasado, las cifras bailan. En Salud cifraron este viernes en un 7,25% el seguimiento del paro, que en los cálculos del SIMPA a un promedio del 63%, las «cifras más altas de toda la semana». Tal desfase numérico se debe a que los primeros calculan el apoyo en base a la totalidad de los médicos (cerca de 4.000), y el sindicato en base a los que pueden ponerse en huelga, un número bajo por los «servicios mínimos abusivos» que han recurrido en los tribunales.

Los números del SIMPA se concretan en los hospitales en un 70% de seguimiento en el HUCA y el gijonés de Cabueñes, los que más, con cifra récord de residentes, en torno al 83% de seguimiento. En cuanto a primaria, que hasta ahora el apoyo «era relativamente bajo», como reseñó Vidal, se rondó el 35%. Mientras que en salud mental se logró el récord del 32%.

«El impacto que ha tenido estas semanas de huelga ha sido muy importante a nivel de los usuarios, con unas suspensiones de actividad que, en nuestros cálculos, son unas 160 intervenciones quirúrgicas y unas 1.020 consultas suspendidas», añadió el líder del SIMPA. «Estos datos están interferidos por el hecho de que, durante la huelga, no se citó a algunos pacientes ya en previsión de que se podían suspender actividades y, por lo tanto, probablemente su impacto sobre la lista de espera sea superior».

El SIMPA ha querido mostrar públicamente el agradecimiento a todos los que se han sumado a la huelga, así como la manifestación del jueves, que se organizó bajo el paraguas del Colegio de Médicos, y a la que se sumó la Plataforma de Médicos del Sespa, un colectivo de nuevo cuño que está en vías de transformarse en sindicato.

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