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Así será la gran máquina que evitará apagones en Asturias y que costará más de 97 millones de euros

El operador del sistema solicita los permisos para instalar en Grado un compensador que evite problemas de tensión como el que generó el apagón

Compensador síncrono

Compensador síncrono / LNE

Pablo Castaño

Pablo Castaño

Oviedo

Red Eléctrica de España ya ha solicitado los permisos para instalar en Grado un compensador síncrono para reforzar la red de transporte de electricidad en Asturias. Se trata de una medida urgente para evitar problemas de tensión –como el que generó el gran apagón del pasado mes de abril– y que se anticipa a la necesaria ampliación de la red en Asturias con el demandado proyecto del anillo central eléctrico.

Esta inversión de urgencia no es menor. El presupuesto del compensador síncrono que se instalará en el nudo de Santa María de Grado (donde confluyen la linea de alta tensión que une Asturias con Galicia y la red del centro de la región) es de 97,87 millones de euros.

Los compensadores síncronos –también denominados condensadores sincrónicos– son máquinas eléctricas rotativas que imitan el funcionamiento de los grandes generadores para ayudar a estabilizar la red cuando fluctúan tanto las cargas como la producción de energía renovable. Entre los servicios que prestan los compensadores síncronos figuran la inercia, la corriente de cortocircuito y la potencia reactiva para la regulación de la tensión en la red. El cierre de las centrales térmicas de carbón en Asturias ha restado generación síncrona, por lo que es necesario incorporar en la red eléctrica asturiana –que cada vez dependerá más de las renovables– herramientas adicionales que faciliten el control de tensión para evitar descompensaciones que deriven en situaciones como la vivida en abril con el gran apagón.

Además, Red Eléctrica ha señalado que el compensador reducirá la necesidad de programar centrales de generación por restricciones técnicas –como ocurre periódicamente con la central de carbón de Soto de Ribera– "contribuyendo con ello al ahorro en costes y en emisiones".

El proyecto está en fase de información pública y la compañía asturiana TSK opta a su construcción.

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