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Las distinciones de LA NUEVA ESPAÑA

Las Cocinas Económicas, "más que comida", en la entrega de "Asturiano del mes": "Lo fundamental es la compañía"

"Cada vez más personas con trabajo acuden a nosotros porque no llegan a fin de mes", aseguran Ignacio Blanco, presidente de la entidad de Gijón, y Carmen Lorenzo, hija de la Caridad en la de Oviedo

Las Cocinas Económicas de Oviedo y Gijón, "Asturianas del mes" de LA NUEVA ESPAÑA: "El perfil de los usuarios ha cambiado, hay muchos trabajadores con sueldos bajos que acuden a nosotros"

VÍDEO: Amor Domínguez/ FOTO: Luisma Murias

Oviedo

"Que la sociedad asturiana conozca las Cocinas Económicas es vital porque sin los ciudadanos nosotros no podemos salir adelante". La reflexión la pone en palabras Ignacio Blanco, pero la suscriben quienes desde hace décadas sostienen las Cocinas Económicas de Oviedo y Gijón. Las instituciones, ambas centenarias, realizan una labor fundamental para la comunidad y, en demasiadas ocasiones, palian las carencias de una administración que no llega a todo. Por esta, y otras muchas razones, ayer recibieron su distinción como "Asturianas del mes" de diciembre de 2025 de LA NUEVA ESPAÑA.

"El servicio que prestamos a la sociedad asturiana, a la gente más necesitada, es muy importante. No lo hacemos por agradecimiento, pero este reconocimiento nos motiva para seguir trabajando. Y, lo más significativo para nosotros, es una forma de dar visibilidad a nuestras entidades ante la opinión pública. Porque nosotros no podríamos salir adelante sin el apoyo de la comunidad", reconoció Blanco, presidente de la Cocina Económica de Gijón.

Esta necesidad de colaboración la corroboró Carmen Lorenzo, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl (congregación que trabaja desde hace años con ambas Cocinas Económicas). "Sin la ayuda y la solidaridad de tantas personas, no podríamos. Sin el voluntariado, sin los trabajadores… Tratamos de mantenerlo con mucha dignidad, porque los usuarios que vienen son personas", añadió la religiosa.

Para Lorenzo, "los alimentos que damos son más que un plato de comida sobre la mesa, es la acogida de quien los acompaña. Tenemos que ver cómo orientarles desde el campo social, para ver hacia dónde pueden recibir ayuda y cómo pueden salir de esa situación".

A su juicio de ambos, el galardón del periódico les permitirá reforzar "esa posición entre la opinión pública" y conseguir que "más gente acuda a nosotros como voluntarios, a colaborar". Ese es uno de sus retos, tal como reconoció el director de la cocina de Gijón, Rafael Piñera: "Ahora no solo nos ocupamos y preocupamos por la comida o por las necesidades básicas, sino por cómo podemos mejorar las condiciones de vida de las personas y cómo conseguir que nuestros conciudadanos sean conscientes de que esto no depende solo de nuestras organizaciones, sino que lo tenemos que hacer toda la comunidad".

Como resaltó Eloy Méndez, director de LA NUEVA ESPAÑA, "no es que seáis un complemento, es que sois absolutamente necesarios. Sois absolutamente necesarios porque vuestra labor palia, en muchos casos, las carencias del sistema". También participaron en la entrega del premio el gerente del periódico, Marcos Alonso, y el subdirector Evelio G. Palacio.

La Cocina Económica gijonesa cuenta actualmente con 140 voluntarios y más de mil socios que, junto con la directiva y los trabajadores, permiten cada día ofrecer a quienes más lo necesitan alrededor de 350 comidas y 220 cenas. En Oviedo, solo el año pasado rondaron los 110.000 servicios. Pero, si bien el dar alimento es su razón principal de ser, en los últimos años sus funciones se han ido ampliando atendiendo a las necesidades de la sociedad.

A partir de la pandemia, el perfil de usuarios que se benefician de la labor de las Cocinas Económicas ha ido cambiando por completo. Encarnación Virgós, secretaria en Oviedo, reconoció que cada vez acudan más personas que tienen su trabajo "y que no llegan; es un problema que hasta ahora no habíamos visto tan patente". Según detalló Rafael Piñera, "el perfil tradicional de gente viviendo en la calle, con adicciones o con problemas de salud mental se mantiene, pero ahora recibimos muchísima gente que tiene vivienda, que esta trabajando o que cobra una pensión y que no llegan".

Asun Echarre, Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl en Gijón, vivió hace tres días una situación que refleja a la perfección este cambio entre los beneficiarios de estos servicios. Un usuario acudió a despedirse porque se trasladaba a Bilbao tras haber encontrado trabajo. Cuando le preguntó a qué se dedicaba, este le contestó que era arquitecto. "A mí se me fundieron los plomos, una persona con una formación […] Pero claro, su situación se fue agravando", contó.

Este perfil, de usuarios con estudios universitarios, es especialmente común, señalaron, entre gente que viene de Latinoamérica. Orlando Ramírez es cubano-español y uno de esos inmigrantes que han encontrado en la Cocina Económica su segundo hogar. Lleva cerca de ocho meses apoyándose en este recurso y los voluntarios de Gijón se han convertido ya en "parte de mi familia, porque estoy solo aquí". "Estoy muy agradecido", aseguró.

En Gijón llevan el último año haciendo un diagnóstico del servicio y a una de las conclusiones que han llegado es que "hay que cubrir las necesidades básicas con la máxima dignidad, pero vemos que el comedor es un recurso para entrar en contacto con las personas y crear un itinerario de inserción", apuntó Piñera. En Oviedo, viven la misma situación.

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