El ajuste de cuentas de Lugo de Llanera
Las amenazas de "La Santa", la organización de narcos afincada en Gijón, a "El Panameño": "Va a correr la sangre"
Emiliano Burke reconoció ante Luis Aníbal J. G., el "amigo" que luego le traicionaría, que había estafado a los traficantes 12 kilos de cocaína: "Me quedé la plata"

José Antonio D. Ch. y Elías G. G., uno de los narcos que encargó el crimen, y el sicario que los llevó a cabo, grabados en Parque Principado, unas horas antes de perpetrar el asesinato. / Guardia Civil

Los integrantes de «La Santa», la organización de narcotraficantes dominicanos que supuestamente asesinó a Emiliano Burke, «El Panameño», se mostraban en Instagram con llamativos anillos y cadenas de oro y hacían alarde de un alto nivel de vida, aunque luego aseguraban que eran «padres de familia», según se refleja en el atestado de la Guardia Civil. Las poses emulando a los famosos desaparecían sin embargo cuando había que «atornillar» a algún socio descarriado. «¿Usted quiere que corra sangre? Va a correr sangre», advirtió un hombre, que los agentes creen que es José Enrique G. S., «Willy» o «Wirin», el narco que vivía en la calle Ezcurdia de Gijón, a Emiliano Burke unos meses antes del crimen, para convencerle de que pagase la deuda por los doce kilos de cocaína que le habían entregado.
Hay una prueba: una grabación que hizo el propio Burke el 1 de septiembre de 2024, poco antes de las tres de la madrugada, y que los agentes encontraron en el teléfono del asesinado. En la grabación se habla muy explícitamente de la deuda contraída por el panameño y lo que podría ocurrirle. «Wirin» empieza por decirle: «La violencia, para eso hay gente que se dedica a eso. El socio mío está buscando el combo que le van a poner a disposición, para venir ellos a solucionarlo, de la manera que ellos saben solucionar este problema».
«Yo no voy a negarme a pagar», responde Burke. Y luego añade, desafiando al otro narco: «Pero escucha, si ustedes quieren tomarse la justicia por su mano sin saber lo que pasó, tómensela, tómensela, te lo digo porque ahí se va a desatar una guerra fea, las cosas no son así, yo tengo gente».
Tras este primer encontronazo, Burke trata de que le den un tiempo, se supone que para pagar: «Yo voy a intentar recuperar su plata, sacaré el dinero de donde lo tenga que sacar, pero si ustedes no me dan tiempo, tienen que darme tiempo para recuperar su dinero».
«Wirin» responde: «Es necesario la plata, míreme por favor, se lo digo de corazón». «Yo no me estoy negando a pagarle su plata, su plata la voy a recuperar, porque lo suyo es suyo y yo me comprometí. Me dan un mes y yo la recupero», insiste Burke.
«Yo mañana quedo solo con usted y aborto la misión, les digo, no vengan, porque yo ya solucioné. Que falta un paquete, que faltan dos, pero yo no le puedo decir que los doce faltan», dice «Wirin». «Así mismito le estoy diciendo que si usted no me da una solución pacífica, va a haber problemas. ¿Usted quiere que corra la sangre? Va a correr sangre, está en su mano», añade el narco. Ahora Burke señala cuán es la deuda frente a los narcos. «Te estoy pidiendo un mes, antes de un mes yo estoy pagando esa vaina, son 342.000 euros na más hermano, yo he tenido más que eso en mi bolsillo, eso no es nada para mí», responde Burke. «Sabes maestro, el lunes, tu mano», finaliza «Wirin».
«No van a hacer nada»
Que «El Panameño» se tomó la amenaza en serio lo demuestra que puso tierra de por medio, marchándose a Málaga. Advirtió a su hijo de que podía pasarle algo malo, por lo que le aconsejó marcharse lejos. «Yo tengo una guerra con unos dominicanos, deberías irte lejos sin decir nada a nadie», le aconseja. Y a su novia le avisa de que si ve a los dominicanos, llame directamente a la Policía.
Y también habló con su amigo Luis Aníbal J. G., según el atestado, para tranquilizarle, ya que había recibido también amenazas de «La Santa», al haber sido él quien les había llevado a Burke para que le vendiesen cocaína. «Hermano, usted no tiene nada que ver. Esos manes («hombres», en el slang panameño, plural castellanizado de la palabra inglesa "man", "hombre") no van a hacer nada, levantaron mucho humo. En esta vida hay que echar huevos, eso que están haciendo esos manes es sugestionar. Y no muevas nada, hacer lo que te dije, yo le conté a Esteban que vendí dos, y me le fui y vendí 12 y que me fui», le dijo, para luego reconocer: «Me quedé con la plata». Luis Aníbal traicionaría unos meses después a su amigo.
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