Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

La carretera más peligrosa de España está en Asturias y es un cóctel de velocidad excesiva y maniobras peligrosas

Los vecinos aseguran que en el tramo entre Venta La Esperanza y Arroes, en Villaviciosa, hacen falta más vigilancia, radares y multas

La carretera más peligrosa de España está en Asturias y es un cóctel de velocidad excesiva y maniobras peligrosas

La carretera más peligrosa de España está en Asturias y es un cóctel de velocidad excesiva y maniobras peligrosas / LNE

Luis Ángel Vega

Luis Ángel Vega

Arroes (Villaviciosa)

Es la carretera más peligrosa de España, según el informe anual de la Asociación de Automovilistas Europeos Asociados (AEA), que se basa en los datos de accidentes de tráfico registrados entre los años 2020 y 2024. En ese periodo, se produjeron en los cinco kilómetros de la carretera nacional de la costa (N-632) que median entre Venta La Esperanza, en Quintueles, y Arroes, en el concejo de Villaviciosa, la friolera de 21 accidentes, con un total de 30 víctimas de diferente consideración, una cifra ciertamente exagerada. El riesgo de sufrir un accidente en las curvas de Arroes es 167 veces mayor que en el resto de las carreteras del país.

O no tanto si se tienen en cuenta las características de esta carretera entre los kilómetros 55 y 59. No sólo es que haya un importante número de curvas, algunas realmente cerradas, sino que hay un volumen de vehículos nada desdeñable, debido, en primer lugar, a su cercanía a la ciudad de Gijón (unos 13 kilómetros), y también a la circunstancia de que esta vía da acceso tanto a la localidad de Villaviciosa, como a playas muy visitadas –España, Merón o Rodiles– y a pueblos tan turísticos y visitados como Tazones. A mediodía de este domingo, el tráfico de vehículos era incesante, sobre todo en sentido a Villaviciosa, pero también pasaban numerosas motos y también muchos ciclistas, solitario o en grupos.

Cuando se recorre este tramo, lo primero que llama la atención es la cantidad de vehículos que la recorren, sobre todo durante el fin de semana, una afluencia que se aprecia especialmente a partir de la recta de Venta La Esperanza, donde tiene una de sus salidas la Autovía del Cantábrico (A-8). Hay muchos coches, pero también muchos motoristas a quienes les encantan las curvas cerradas de este tramo, y también muchos ciclistas, que aprecian el trazado rompe piernas de este trechos con constantes subidas y bajadas.

El cruce de Venta La Esperanza ya anuncia lo que viene. De allí sale un ramal hacia Quintes y otro hacia San Miguel de Arroes, aparte de la nacional que avanza hacia Villaviciosa o hacia Gijón. El paso de vehículos es continuo. El gran problema es que no hay arcén, lo que hace peligrosísimo la circulación por parte de peatones. Hay además varias dobles curvas que hay que encarar con especial cuidado. Una de las curvas, además –lo dicen conductores y los vecinos–, está mal peraltada, lo que añade más peligro, ya que empuja a los vehículos hacia el centro de la calzada, con el consiguiente riesgo de invadir el carril contrario.

La curva más pronunciada es la que se encuentra en el lugar de Mataoveya, donde puede verse a ciclistas avanzando a una velocidad espeluznante, a motoristas tumbando la moto peligrosamente o coches cortando la curva de forma un tanto imprudente.

Un poco más allá, en otra curva un poco más amplia está Puente de Arroes, lugar por el que pasa el río España, camino de su desembocadura en la playa del mismo nombre. Una vecina de la localidad, Honoria Rodríguez, asegura que en los últimos tiempo están aumentando los accidentes en el tramo que va de Venta La Esperanza al Puente. "Hace un tiempo que extendieron una capa de material antideslizante en la carretera, pero se ha gastado y en los puntos donde da menos el sol y la carretera está húmeda puede irse el coche", asegura.

Rally por la noche

Además, asegura que "muchos conductores circulan a excesiva velocidad, especialmente por las noches, cuando algunos hacen rally". Hay patrullas de la Guardia Civil que vigilan la carretera, asegura, pero no son suficientes para acabar con las maniobras temerarias de algunos conductores. "Poca solución tiene esta carretera, porque no hay arcén para ampliarla y el firme está desgastado, sólo se puede apelar a la prudencia de los conductores", añade. Efectivamente, en determinados puntos de la vía se aprecian algunos baches al haberse descompuesto el asfalto, debido al continuo paso de vehículos.

No es raro además, como pudo verse a mediodía de este de domingo, que algún coche o alguna motocicleta realicen un adelantamiento temerario en línea continua, arriesgándose a encontrar a algún vehículo de frente.

Las temeridades se producen en otros tramos de esta carretera nacional por la costa, como a la altura de La Lloreda, ya en el municipio de Gijón. En la glorieta que da acceso a la Autovía del Cantábrico, algunos conductores llegan a circulan en sentido contrario por la rotonda para evitar realizar un largo recorrido, lo que incrementa el riesgo de accidente.

Tramo "complicadillo"

Un conductor gijonés, con familia en Arroes, Abraham Sáiz, aseguró que "es un tramo ‘complicadillo’, hemos visto bastantes accidentes en los últimos años". Él mismo se vio implicado en un pequeño incidente, cuando un conductor que circulaba invadiendo ligeramente el carril contrario se llevó por delante su retrovisor. "Hay además zonas de sombra, con mucha humedad, que hace que en invierno o en días de lluvia se vaya mucho el coche", indicó este conductor.

La única solución, aseguran, es poner más iluminación, instalar radares e imponer más multas por exceso de velocidad. En definitiva, más palo.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents