Resignación y temor a la competencia en el campo asturiano, y acusaciones entre la clase política ante la aplicación inminente del acuerdo con Mercosur
Vox, IU y Tomé acusan a PP y PSOE de mantener un doble discurso en Bruselas y en la región

Protesta, a mediados del pasado enero, por el centro de Oviedo, contra el acuerdo con Mercosur. / Luisma Murias
Lleva un cuarto de siglo gestándose, se firmó el 17 de enero en Asunción (Paraguay) y el 1 de mayo entrará en vigor. La Comisión Europea anunció ayer que el tratado con la alianza Mercosur (Uruguay, Brasil, Argentina y Brasil) comenzará a operar en poco más de un mes, con lo que echará a andar la mayor zona libre de comercio del planeta (cerca de mil millones de potenciales consumidores), que supone un acceso sin aranceles desde Europa a un bloque en expansión que se traduce en un ahorro potencial de hasta 4.000 millones de euros anuales para las compañías europeas, gracias a la eliminación de barreras comerciales y la simplificación de procesos.
Pero mentar la alianza con Mercosur en el campo europeo, español y, en concreto, en el asturiano es como mentar la bicha. Su firma ha provocado en los últimos meses una oleada de protestas. El sector agroganadero asturiano ha protagonizado varias manifestaciones y ahora, tras el anuncio de la presidenta Ursula von der Leyen de su entrada en vigor en mayo, cunde la resignación y el temor a la competencia «desleal» de productos sudamericanos sometidos a menos controles, dicen, que los europeos y con precios mucho más bajos.
Y entre la clase política hay también cierta resignación a asumir la alianza que, más allá de los posibles perjuicios a la agroganadería asturiana, conllevará beneficios para la industria y otros sectores si bien todos cierran filas con el campo, para el que piden aplicar las salvaguardas que garanticen la protección a los productos europeos, así como mayores controles a la entrada de alimentos de fuera. Todo eso a expensas de lo que decida el Tribunal de Justicia Europeo, que quiere revisar algunos párrafos del tratado con Mercosur por si vulneran la soberanía de la Unión.
«Se avecinan malos tiempos para el sector en España y en Asturias», avisa Borja Fernández, coordinador de URA, quien advierte de que la entrada en vigor del tratado se une ahora «al alza en los costes de producción como el carburante, los fertilizantes o plástico» por la guerra. Y otro aviso: «Hay previsiones de caídas en el precio de la leche».
David Pérez Naya lamenta que la UE no haya esperado si quiera al pronunciamiento de la justicia. El líder de COAG advierte de que en junio ya habrá productos –la carne, la faba y la miel asturianos son, en principio, los que más podrían acusar la competencia– de fuera en Asturias:«Lo que hay que hacer es exigir que se han controles sanitarios y de calidad, e informar muy bien al consumidor de la diferencia entre unos y otros para defender lo nuestro».
Críticas políticas
Entre la clase política, además de pedir controles y salvaguardas a la UE, hay intercambio de críticas. En el PSOE advierten de que la alianza entra en vigor, de momento, de forma provisional y que aún debe dar pasos hasta su aprobación definitiva. «Desde Asturias seguimos pidiendo que su aplicación garantice la protección de sectores sensibles asegurando condiciones de competencia justas y el cumplimiento de estándares sociales, sanitarios y medioambientales», reseña Luis Ramón Fernán Huerga, secretario de Organización de la FSA-PSOE
El diputado del PP asturiano Luis Venta sostienen que «lo más importante, evidentemente, es que se cumplan las cláusulas salvaguardia y se apliquen en el caso de que haya algún problema derivado de ese abuso en lo que supone unas producciones con menores estándares de calidad». Venta defiende que su partido ha hecho el trabajo exigiendo estas cláusulas salvaguardia, «que nunca en ningún acuerdo comercial de la Unión Europea con terceros países han sido tan estrictas. Lo único que queda es que se apliquen con rigor para que este acuerdo no sea perjudicial, o sea desde luego lo menos perjudicial para el campo asturiano».
En Vox, Carolina López apunta a socialistas y populares como siempre ha hecho en la crisis de Mercosur: «Demuestran que no les interesa el campo ni tienen el más mínimo respeto por la democracia ya que el Europarlamento había decidido por mayoría esperar a que la justicia de pronuncie. El acuerdo se pone en marcha porque así lo ha solicitado la Comisión Europea, presidida por el PP y sustentada por el bipartidismo. Solo se mueven por sus intereses, y este acuerdo utiliza al sector primario como moneda de cambio». La portavoz de Vox en la Junta sostiene que las salvaguardas «son unilaterales, porque los propios países de Mercosur firmaron un acuerdo que no incluía ninguna ni las reconocerán. Vemos un PP y un PSOE que aquí en España y en Asturias se tiran piedras, pero que luego son socios en Bruselas y van de la mano. La estafa del PP y la mafia del PSOE se han unido desde el principio en contra del sector primario».
Vox coincide con los partidos del ala más izquierda en criticar el doble discurso de PP y PSOE. De «mala noticia» ha calificado Delia Campomanes, de IU, la llegada de Mercosur. «Va a tener consecuencias negativas para nuestro sector primario, tanto en agricultura, como en ganadería, donde Asturias destaca por un modelo productivo tradicional y sostenible, y que además garantiza una calidad y el comercio de cercanía, cuestiones que son buenas desde cualquier perspectiva y, por supuesto, para la ciudadanía», describe. Y añade: «Es una mala noticia también porque vemos como algunos partidos políticos que en España se han llenado la boca contra Mercosur, pero que al final en Bruselas, que es donde había que pararlo, han votado a favor: PP y PSOE han mantenido un discurso aquí y otro distinto en Bruselas. En IU-Convocatoria por Asturies vamos a seguir oponiéndonos a este acuerdo».
La diputada del Grupo Mixto Covadonga Tomé, de Somos Asturies, retiró su apoyo al sector asturiano. Cree que Mercosur pone «en claro riesgo» a los productores, «ya que no pueden competir en igualdad de condiciones frente a mercados con menores exigencias. Por eso, nuestro rechazo ha sido siempre frontal. Frente a esto, es clave mantener un apoyo firme y constante al campo, que sostiene empleo y territorio. Resulta contradictorio que desde las derechas se defiendan estos tratados en Europa, mientras dicen proteger al sector primario en Asturies. Se priorizan intereses comerciales globales sobre la economía local. Defender el campo y el territorio asturiano es mucho más que sacarse una foto».
Por su parte, el también diputado del Grupo Mixto Adrián Pumares, de Foro, señaló: «Creemos que el acuerdo de Mercosur no se implementa con las salvaguardas necesarias para proteger al campo asturiano de competencia desleal por parte de otros países».
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